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Han vuelto a demostrar su
incultura y su desprecio. Empezaron por confundir lo laico con lo aconfesional
y han acabado insultando a los seguidores del Papa o, lo que es lo mismo, ese sector de la
juventud con claros y afianzados valores, destinado a dirigir el mundo. Ya se
sabe que cuando no se convence con las ideas se intenta hacer con la fuerza, el
insulto, el menosprecio y la agresión.
Aquel movimiento llamado 15-M,
que parecía defender algo real y justo, se ha convertido en un simple
movimiento ‘perroflauta’, sin horizontes, sin perspectiva, sin ética,... y
cubierto de sinrazón, amoral, desprecio, odio e indignidad. Han querido tomarse
la justicia por su mano y los propios jóvenes les han dado una lección de
categoría social y de saber estar, al no responder a sus provocaciones ni a sus
insultos ni a sus amenazas. Para el mundo entero ha quedado claro que tiene más
fuerza la mirada y la paciencia que el odio, la fuerza, la violencia, el
insulto y la agresión.
Los numerosos detenidos han
demostrado sus aspiraciones; es decir, la agresión por la agresión, la
violencia por la violencia, el analfabetismo sin límites, la vulgaridad como
bandera, el insulto como provocación y el amedrentamiento como objetivo. Mientras
tanto, el Gobierno justificando la provocación del movimiento ‘perroflauta’,
mientras sus representantes aparecían en la tribuna para la foto. Si bien
tontos los hay en todas partes, en este Gobierno han rebosado siempre durante
este septenio negro.
Como pruebas del complejo de
inferioridad que muestra el movimiento ‘perroflauta’, ahí tienen a los cuatro
detenidos que están acusados de atentado a agente de la autoridad, desórdenes y
desobediencia; tres de ellos fueron arrestados en las inmediaciones del
Ministerio del Interior.
Respecto a las redes sociales, se
ha puesto de manifiesto que pueden servir para unir lo positivo ante un acontecimiento
como el acaecido hace unas semanas en Lorca, pero también sirve para encabezar
la cólera, el odio y el desprecio hacia el ser humano. Ahí tienen a Twitter
como vergüenza social en esta ocasión. Es una evidencia que fragilidad tiene
nombre de esa red social, como odio
acompaña al apelativo "perroflauta".
También hay detenciones por
resistencia a la autoridad, ataques vandálicos, intentos de agresión,... y lo
que surgirá en los próximos días. Éste
es el mejor momento para parar el movimiento de los indignantes (nunca
"indignados", pues eso lo somos los demás). ¡Ya han hecho bastante
daño! Un daño que se extiende al contribuyente, al ciudadano en general, al
ámbito del respeto y de la convivencia, a las instituciones y al sentido común.
La unión ciudadana pueda acabar con esta lacra social que ni siquiera
representa a una minoría, dado que únicamente conforman el movimiento sectores
marginales y, en muchos casos, simples ‘culiparlantes’ y vulgares 'catedráticos
de la estupidez'.
Incluso hay varios perroflautas acusados por causar daños en vehículos
policiales, otros por amenazar a los agentes y otros por atentados a agente de
la autoridad. Ahí es nada, "causar daños" y "amenazar" son
dos de los 'valores' que ha sacado a relucir la izquierda más mediocre,
vulgar, despreciable, tendenciosa y
radical. La vulgaridad representa a los vulgares como la mediocridad a los
mediocres. Esa izquierda, aunque nunca haya leído a Nieztsche, parece estar
convencida que lo que no le mata le hace
más fuerte. ¡Cuánta estupidez concentrada en tan poca gente de colmillo
retorcido!
Jesús Salamanca
Alonso