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Julia y la violencia


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05/08/2019

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La violencia es sin duda uno de los peores males de nuestra época, y uno de aquellos contra los cuales la Grecia antigua se rebeló con la mayor fuerza posible.






Jacqueline de Romilly, La Grèce antique contra la violence.









Llegué a casa de mi tía Julia lleno de tristeza por las noticias que acaba de leer. No me cupo la más mínima duda de que también ella, a aquellas horas, se habría enterado de todo, y me estaría esperando para comentarlo. No me equivoqué.





-Dio la casualidad -me dijo apenas me abrió la puerta- de que anoche, antes de irme a la cama, se me ocurrió abrir uno de los libros de Jacqueline de Romilly que nos trajimos de Francia. Tengo el francés bastante descuidado; pero, con la ayuda de un diccionario, fui entendiendo más o menos lo que dice en uno de sus libros.





-Entonces ya te habrás percatado -le dije aun sabiendo que ese no iba a ser el tema del debate- de la enorme distancia que hay entre leer un texto y comprenderlo, o hacerse esa ilusión, y traducirlo.





-Sí, la verdad -asintió- es que me costó asegurarme de que lo había entendido bien. Lo leí varias veces, sin dejar ninguna palabra al azar. Es otra forma de leer, bien distinta. Pero no es eso lo que me interesa recalcar, al menos en estos momentos.





-Me lo imagino. Yo también acabo de leer los periódicos. Estás pensado, creo, en las dos matanzas que ha habido en Estados Unidos, en un centro comercial, y en el centro de la ciudad de Dayton si no recuerdo mal.





-Sí, en eso precisamente. Y en esos dos animales, no se les puede llamar de otra forma, que en la India han secuestrado a una niña de tres años, la han violado y decapitado. ¡Una niña de tres años, por Dios!





-Las noticias de los periódicos cada vez me recuerdan más a aquel periódico de mi infancia, El Caso, especialista en recoger todas las salvajadas que se cometían por el país.





-Por desgracia, y pese a los intentos de muchos, no somos una excepción. O no lo hemos sido. Ahora, creo, no somos un país especialmente violento.





-Tal vez porque aquí está prohibido tener y llevar armas.





-Quizás tengas razón. Y si es por eso, la solución debería ser muy fácil. No sé. Me llama la atención la cantidad de películas que hay sobre el oeste americano en las que el sheriff de turno impone el orden en la ciudad prohibiendo que los vaqueros, cuando entran en ella, porten sus revólveres. La medida es celebrada por los ciudadanos…





-Ya, pero en aquel momento, ¿existía la famosa asociación del rifle?





-Pues la verdad es que nunca me he parado a pensarlo. ¿Sabes tú cuándo se creó tan benéfica asociación?





-Creo recordar que en 1871. Por lo tanto ya es posible que algunas de esas autoridades que, sea falso o verdadero, intentaron restringir el uso de las armas de fuego, ya hubieran sido víctimas de quienes se sentían perjudicados por no llevar sus armas.





-Es absurdo, es absurdo. Me parece de una necedad sin precedentes que se invoque la democracia, el derecho y no sé cuántas cosas más, para llevar armas. ¿Recuerdas? Cuando aquí comenzó a prohibirse fumar en los espacios públicos, hubo protestas para dar vender. Sí, desde luego, ellos tienen derecho a fumar, y yo a que nadie me moleste con sus humos.





-La libertad de uno termina donde empieza la del otro. Y para eso está la convivencia, la educación, el respeto y la solidaridad.





-Las hermosas palabras que tan desgraciados nos hacen, como dijo Joyce. Pero volvamos a la noticia. La de la matanza de Dayton estaba, aquí en España, comentada, en un periódico, por un señor que, según él, ha vivido en Estados Unidos muchos años. Y según él, los periódicos, ahora, se han lanzado al cuello de este presidente, silenciando, hasta donde les ha sido posible, otras matanzas, ocurridas durante la presidencia de otros. El hombre arremetía contra los periódicos de una forma feroz.





-Imagino que también los periódicos, grandes inversiones al fin y al cabo, tienen sus propios intereses. Y, como siempre, priman estos por encima del bienestar de los ciudadanos.





-La reflexión me ha hecho pensar. Y, cosa curiosa, también Jacqueline de Romilly en su libro Grecia contra la violencia, se pregunta si, de verdad, hay tanta violencia actualmente, o, por el contrario, lo que hay es mucho periódico, televisión, radio, etc. Quiero decir que antes, de un crimen sucedido en China no se enteraba nadie. Hoy lo sabes cuando todavía el cadáver de la víctima está caliente.





-Eso también me lo he preguntado yo muy a menudo. Me llamaba la atención que ni en Grecia ni en Roma hubiera matanzas o persecuciones de tipo religioso, y Europa se haya desangrado por guerras de religiones. Cabría preguntarse si esa etiqueta de guerra de religiones es correcta…





-Mira, llámalo como quieras; pero no hay nada peor que el fanatismo. Fanatismo que, muchísimas veces, es alentado desde el mismo poder y por intereses nada oscuros. A mí no me entra en la cabeza que millones de personas se mataran entre sí por poner o no poner estatuas en las iglesias, por practicar o no, esta o aquella religión. Y todavía es menos comprensible que se persiga a una persona, y se la linche, por el color de su piel.





-Totalmente de acuerdo contigo. Pero bajo esa violencia, te insisto, siempre hay intereses bastardos. Siempre me he preguntado porqué, al final de la mal llamada Reconquista, los Reyes Católicos apostaron su política por una sola lengua, una sola religión y una sola forma de gobierno. ¿Por qué no respetar la diversidad?





-Porque había intereses por parte de la Iglesia: no quería repartir el pastel con nadie. Ella sola lo gobernaba todo. Eso te explicará, años después, que curas y frailes, pistola al cinto, lucharan contra el francés, y su intento de erradicar la enorme cantidad de conventos que había en España. Añádele, además, que nuestro Dios es el verdadero, y falso el otro. O que nosotros somos personas, los blancos; y los negros y tostados, monos o poco menos que animales.





-Sí, los esclavos eran, en boca de Catón, muebles con patas. E igualmente he pensado que no se terminó con la esclavitud por intereses económicos, como sucede hoy en Estados Unidos con las armas de fuego. Es falso que nadie se planteara la esclavitud como una injusticia. No hay más que leer Las troyanas. No hace falta decir las cosas explícitamente. A través de las troyanas surge la más alta repulsa hacia la esclavitud.





-E imagino que a través de las madres de las víctimas del tiroteo sucederá lo mismo con las armas en Estados Unidos. Y contra toda esa gente que incita al odio. Parece mentira, pero hasta los políticos, hasta un presidente de Estados Unidos, recurre a la violencia, agita a unos contra otras como proyecto político. Dios ¿No sirven para otra cosa? Eso lo hace hasta un mono.





-Eso es porque no tiene ningún programa ni idea. Pregúntate qué preparación tienen nuestros políticos. La inmensa mayoría de ellos ni han leído un libro en su vida, ni lo leerán. Y, además, y lo más importante, carecen de empatía. Son incapaces de ponerse en el lugar de la persona que sufre. Están ahí para obedecer a intereses más o menos oscuros y bastardos, cuando no para enriquecerse.





-Eso explica que se soporte a cretinos tan cretinos como esos presidentes. No solamente son unos necios y unos maleducados, valientes representantes de una nación, sino que, además, con sus soflamas no hacen más que incitar al odio…





-Todo lo contrario de lo que debería hacer un buen político: aunar voluntades, ser capaz de llevar a un país hacia la paz y la concordia, y de integrar a todos sus elementos. Pero eso exige mucho esfuerzo, y una gran preparación. Lanzar soflamas, por el contrario, contra el diferente, lo puede hacer hasta un niño de tres años.





-Un niño de tres años es un inocente. Y estos no lo son. Saben muy bien lo que hacen y a lo que juegan. Por eso son tan peligrosos. Y por eso me llama la atención que los países sean incapaces de deshacerse de ellos. ¿No han tenido suficiente con las dos guerras mundiales? Ya te dije el otro día que estos cretinos están intentando dinamitar todas las instituciones de las que nos hemos dotado para evitar que vuelvan a suceder cosas como aquellas.





-Sí, Julia, pero esos cretinos, o los de su entorno, hacen los programas educativos. Y una buena forma de conocer a un país es conocer sus institutos y universidades. Yo quería lograr un año sabático y recorrer Europa y América para ver y estudiar cómo se desarrolla la educación en cada país...Y cómo se estudia la historia. No hace falta que te diga que no lo he logrado.





-Lo puedes ver a través del cine. Es curioso, pero en todas las películas, o en la inmensa mayoría de ellas, los vaqueros son los buenos, y los indios unos desarrapados salvajes… nunca se plantean que les están arrebatando sus tierras.





-Ni aquí se plantea nadie que un musulmán del siglo XIV era tan español como el propio Cid. Sí, practicaba otra religión, y qué.





-Pues mucho, mucho. ¿Has leído La letra escarlata?, de Nathaniel Hawthorne? Siempre lo mismo: nosotros somos los buenos, y quien no es como nosotros, sólo merece la infamia, el desprecio y la muerte. Ahora, insisto, lo terrible es que haya presidentes, y países que lo permiten, que aboguen por la violencia, por el racismo y por el desprecio de todo aquello que no es tan necio y vacío como lo son ellos.





-Más terrible es que haya gente que los coree y los siga. Y empresas que los ponen ahí para la defensa de sus intereses. La industria armamentística tendría mucho que decir al respecto… Hace tiempo vi un “chiste” en una revista. Un padre y un hijo están agonizando en medio de un bombardeo. Y el padre dice mientras expira: “estoy contento, porque gracias a esto, algún trabajador llegará a fin de mes”. La ironía es terrible. Pero, te insisto, es más fácil seguir por ahí que buscar nuevas fuentes de riqueza y alimentación. Ya hemos hablado del tema en más de una ocasión.





-Sí. Lo sé. Y he visto muchas películas en contra de la violencia… Mira, lo siento, ya no me queda más que llorar por esas víctimas, por las madres que hayan perdido a sus hijos de una forma tan cruel y miserable. Y el rechazo más contundente, lo denuncien los periódicos o no, a esas soflamas, a esos presidentes tan necios y tan bocazas, incapaces de políticas de integración, imaginativas…





-Pero, Julia, cariño, eso es aquam a pumice postulare. Pedir agua a una piedra pómez, pedir cotufas en el golfo o peras al olmo.





-Qué pena. Y qué tristeza. Y qué pena que no nos percatemos de que todos somos personas, y si nos hieren, sangramos. Todos.





-Vamos a tomar algo.





-Hay veces que me gustaría ser creyente y consolarme rezando- Y rezar por tanta víctima y por tanta madre desconsolada … No podemos hacer nada… Qué pena, qué pena...



Etiquetas:   Solidaridad   ·   Armas   ·   Violencia

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