. Así con el correr del tiempo se fue consolidando la nueva forma de
vida, constructora de espacios comunitarios humanos, donde estos tuvieron descendencia,
se construyeron lugares de convivencia, poblados en principio de pocas casas y
chozas, que les daba seguridad, les permitía cooperar esfuerzos, en la lucha
por la sobrevivencia ante una naturaleza hostil.
Con el paso de
los siglos de estos poblados, siguieron otros, pueblos de diferentes razas,
etnias, costumbres y dioses, pero siempre los hombres y mujeres elegían estar
agrupados no solo por su necesidad gregaria sino por su seguridad.
Los poblados se transformaron
con el tiempo en sitios cada vez más complejos, comenzó una diferenciación del
trabajo, campesinos, guerreros, alfareros, herreros, etc. Se construyeron
diferente tipos de construcciones, sistemas de defensas como murallas y
empaladas.
La fortaleza o muro de una pequeña ciudad era
mucho más efectiva que un fuego en el medio del bosque y una choza de paja,
ante el ataque tanto de animales o de otros hombres. Por esto cada vez más
hombres y mujeres elegían protegerse detrás de las murallas de las ciudades, así
las ciudades crecieron y se
multiplicaron a lo largo del mundo.
Surgieron las
grandes civilizaciones de la Mesopotamia entre el Éufrates y el Tigris los
Sumerios, que construyeron grandes ciudades protegidas por murallas, construcciones
que permitían controlar y defender un
territorio, proteger los cultivos y dar orgullo a la ciudad y a sus habitantes.
También en Egipto y China e India surgieron grandes civilizaciones que
construyen ciudades, fortalezas, puentes y caminos que permitieron la
comunicación entre estas ciudades formando una red de ciudades. De esta red
surge el comercio entre las ciudades, el intercambio de bienes, personas,
entrelazamiento de diferentes culturas que fue complejizando el mundo antiguo.
La construcción
de las ciudades fue el hábitat adecuado que permitió una mejor y más efectiva interacción
social, posibilitando una mayor reproducción social, mayores cultivos, mayor
mano de obra, el desarrollo de oficios, saberes, la trasmisión de estos saberes
entre padres e hijos. La formación de una identidad ciudadana, en su forma de
vivir, construir, cultivar, adorar a sus dioses. El intercambio de cultivos, animales,
artesanías, herramientas, mejoro enormemente su forma de alimentación, con una
dieta más rica y variada que posibilito la extensión de la vida y la reproducción
de los pueblos a nuevas escalas.
En el mediterráneo
surgen nuevas civilizaciones como los griegos, que crean las ciudades estado,
con sus diferentes leyes, costumbres y gobernanza. Entre ellas las más
renombradas fueron Esparta, la ciudad de los guerreros y la guerra, donde el
valor de la valentía y destreza física estaba por encima de todo. La defensa de
la ciudad era el bien mayor, por lo que la vida en comunidad se expresaba en costumbres y leyes que
marcaba una forma de vida muy espartana, casi sinónimo de la vida militar,
porque el ejército y sus guerreros era el orgullo de su ciudad. La otra era
Atenas la ciudad de los filósofos y artistas, los constructores de barcos,
grandes navegantes, donde nace una nueva forma de organización y convivencia humana,
la democracia. Pero también su ciudad era una expresión de su forma de vida y
su refugio ante el ataque enemigo, orgullo de sus ciudadanos por sus edificios,
esculturas, parques, plazas y puertos.
Otra gran
civilización surgió en el mediterráneo que perfecciono la construcción de
ciudades con grandes obras de ingeniería en acueductos y caminos que les dio
agua limpia y comunicación entre ellas, multiplicando el comercio. Su centro
estaba en la ciudad de Roma, gobernando una vasta extensión de territorio. El
ciudadano romano extendió sus costumbres y forma de vida, consolidando la
cultura urbana, donde la gran ciudad de Roma era la cúspide de esta nueva forma
de vida, donde las leyes romanas marcaban la vida en las ciudades. La
organización a gran escala como una gran obra de ingeniería, tanto de sus
industrias, administración y ejércitos, permitió la ley y el orden durante
siglos en un inmenso territorio. La construcción de innumerables ciudades que
extendieron la vida urbana en toda Europa.
Las grandes
ciudades y sus fortalezas permitieron conservar una cultura en muchos casos
como la gran fortaleza de Bizancio, que resistió el ataque de los barbaros que diezmaron
Roma.
Mientras en
Europa se extiende una época de oscurantismo e involución para casi todas las
ciudades, en oriente surgen otras ciudades como Bagdad y Bizancio, que
desarrollan y conservan la cultura y los saberes antiguos. Que daban identidad
a toda una civilización greco romana. En la conjunción de oriente y occidente
surge otra civilización renacentista de lo antiguo, lo clásico, que propicio
nuevas oleada de construcciones, el desarrollo de ciudades como Venecia Y
Florencia. Renaciendo la vida artística en toda Europa, pero que se
multiplicaba en las grandes ciudades que eran su gran vidriera. Las ciudades se
destacaban por sus grandes artistas, escultores, pintores y constructores tanto
de iglesias, puentes y monumentos.
El surgimiento y
desarrollo del capitalismo y la revolución industrial trae consigo la
construcción de ciudades industriales que albergaban cada vez más personas
deseosas de trabajar en las fábricas, más cantidad de consumidores que
compraran las mercancías que el sistema industrial generaba.
Las ciudades
crecen con la modernidad, la cultura urbana se multiplica, mientras la cultura
campesina y rural se atomiza. Surgen los barrios de los marginados dentro de
las ciudades, donde la maquinaria industrial expulsa a los poco productivos a
los márgenes de la ciudad. El capitalismo salvaje campea por gran parte del
mundo durante mucho tiempo. Pero las ciudades siguen floreciendo dentro de esta
lógica funcional contradictoria y desenfrenada. Surgen ciudades como Nueva
York, Tokio, Shanghái que redimensionan la vida urbana a las mega ciudades,
gigantescas, vertiginosas, alocadas, que albergaban tanto la seguridad como la
inseguridad, eran fuente de trabajo, como de miseria, marginación y ostracismo,
grandes portadoras de luz como de oscuridad. Donde pueden coexistir los
edificios más increíbles y majestuosos, como los barrios más paupérrimos y
decadentes, gran caldero de inseguridad.
Las ciudades
otrora sinónimo de seguridad han dejado de serlo. Mientras en la antigüedad se
estaba más seguro y feliz dentro de las murallas de la ciudad. Hoy esconde
inseguridad, enrejamiento de casas, la nueva construcción de sistemas de
defensa dentro de las propias ciudades, con edificios con seguridad propia,
barrios con seguridad, fraccionamiento de la ciudad en zonas seguras e
inseguras, donde solo se puede transitar a ciertas horas y encerrarse.
Las ciudades
antes dadoras de fuente de trabajo, hoy es cada vez menos por la sustitución de
la mano de obra por sistemas automatizados. Con la desindustrialización de
muchas ciudades, donde la relocalización de las industrias propician grandes pérdidas
de empleo. Y que la globalización ha propiciado el desarrollo de algunas
ciudades en alguna parte del globo y la involución de otras, desencadenando
decadencia, pobreza e inseguridad. El futuro de cada vez más robot y sistemas
inteligentes planteara grandes desafíos para los trabajos en las ciudades.
Hoy cada vez más
en el mundo el trabajo se está deslocalizando, permitiendo trabajar online
desde cualquier parte del mundo que tenga conexión a internet. Y las redes
tanto físicas como inalámbricas se están extendiendo a cada vez más lugares,
por lo que muchos emprendedores pueden trabajar desde una montaña en Maui o en
la campiña francesa.
Hoy en el siglo
21 están surgiendo muchos replanteos de la vida en grandes ciudades, fuente de
contaminación ambiental, ruidos, fuentes electromagnéticas, accidentes de tráfico,
robos y asesinatos. Donde ya no son un lugar seguro y lo pro disminuyen y los contra de vivir en ciudades
aumentan. Por esto es que esta época se identifica como un tiempo de decadencia
de lo urbano y de los valores que en las ciudades se reproducen.
Las forma de
comunicación y transporte permite acercar lugares, aumentando el radio de
posibilidades para vivir en zonas rurales y tener cierta comunicación y rápido
acceso a las ciudades.
De esta decadencia
de las ciudades y de la búsqueda por nuevos grupos de personas de
otras formas de vivir, están germinando nuevas formas de convivencia, tanto rurales como de aldeas con grupos que
puedan satisfacer la necesidad de vida gregaria, resaltando el desarrollo de lo
humano, de la competencia con cooperación y coordinación. Que permita la
construcción de nuevas formas de vida portadoras del espíritu comunitario
antiguo, con el agregado de nuevos y viejos saberes que generen un equilibrio
de tipo eco sistémico en la vida humana en comunidad, respetando el medio
ambiente.