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El Estado y quien lo gobierna no compiten


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30/06/2019


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El preacuerdo que se firmó entre Mercosur y la UE, que tanto el gobierno de Brasil como el de Argentina festejaron como un logro---y podría ser un logro-- además de los datos a favor y en contra que se expresan, muestra al menos del lado argentino lo lejos que está su modelo macroeconómico, no solo de Europa, sino del propio Brasil.




Casi cualquier dato que se analice sobre el acuerdo, del cual no se conoce mucho, solo algunos avances y deberá ser aprobado en cada parlamento nacional y en el europeo; se puede ver a la Argentina en los aspectos económicos, totalmente disminuida e incapaz de enfrentar cualquier competencia.

Y digo a la Argentina y no a las empresas, productores y trabajo argentino, porque casi todos los problemas de incapacidad para competir, no están en el sector privado, sino en el público y su voraz intervención, aún en algunos caso, digitando niveles de precios de privados, que distorsionan los costos de otros privados. Como en el caso de peajes, energía, combustibles y servicios básicos, que sea por cargas impositivas o precios controlados, hacen imposibles los costos a otros privados para funcionar.

No quiero en esta nota analizar un preacuerdo que ni siquiera se conoce el detalle y tendrá una larga discusión; sino  exponer datos elementales que hacen a cualquier acuerdo,  e incluso intercambio sin grandes acuerdos, que el país pueda o no hacer con otros países.

Tomemos de ejemplo lo que trasciende del futuro acuerdo con UE, por ejemplo Argentina podría exportar a Europa con aranceles que van bajando a 10 años, una lista de producciones primarias. Supongamos que hablamos de cualquier cereal, grano o manufactura agroindustrial, mientras que en Francia por ejemplo esos productos tienen no solo subsidios directos, sino además al combustible y otros costos; en Argentina esos productos primarios, cargan con el peso impositivo de cualquier ciudadano unos 40 a 50 puntos dependiendo de la jurisdicción, además hasta 30% de retenciones y este gobierno sumó $4 por dólar exportado, que con la actual cotización del dólar es casi 10% más de impuesto. Pero los costos del productor no terminan allí, además tiene altos costos de logistica, peajes no solo caros si no recurrentes en los trayectos, alto valor del combustible dolarizado y que además paga impuestos en toda su cadena de valor hasta el surtidor y como si eso fuera poco, están los cargos y aranceles en puertos.

Supongamos que algunas retenciones o costos de exportación se reduzcan, incluso costos o aranceles en puertos, de todos modos ¿cómo podría competir en precio un productor de arroz por ejemplo, con todos los demás impuestos, costos y gastos, además de las altas tasas de interés para financiarse, frente a productores de otros países que tienen subsidios?

Sin embargo el problema más serio no sería poder competir, nuestros productores con los de Europa para venderles productos similares. El más grave es, poder seguir vendiendo a Brasil el principal destino de exportaciones argentinas, productos que tienen alto costo de producción, frente a los mismos productos que podrían comprar a Europa con producciones subsidiadas. En este caso el primer ejemplo que surgió fue el Aceite de Oliva que también vende Europa, Italia por ejemplo y a valores muy competitivos. Otro sector sería el de Autopartes de la industria automotriz, que también estando en Europa todas las casas matrices de las automotrices que hay en Mercosur y además en países periféricos como Turquía, fabricas de autopartes para esas casas matrices, que podrían de haber acuerdo, llegar a Brasil y Argentina.

En suma, no solo sería dificil con nuestro modelo macroeconómico poder vender a Europa, sino que además se podría perder frente a productos, bienes y servicios europeos, en la venta a nuestro principal destino de exportaciones que es Brasil.

Esto recién empieza y no es para dramatizar. Habrá mucha discusión en el Congreso argentino y en los distintos Parlamentos involucrados.

De todos modos habría que tener una actitud seria y responsable, porque este acuerdo puede ser muy bueno, primero si se hacen contemplar las asimetrías, segundo si esto no termina primarizando nuestras exportaciones y por último, si se está dispuesto a cambiar radicalmente la macroeconomía argentina y sus costos internos.

En este sentido los costos internos más altos y distorsionados son: impuestos y tributos jurisdiccionales, peajes y costos de logística y energía.

En cuanto a impuestos, mientras el Agro sumados impuestos comunes a toda actividad llegue al 70% y en el resto de las actividades alcance un promedio del 50%, no hay prácticamente chance de hablar de competitividad.

Peajes y logística, generan costos de trasporte interno, que en muchos casos son más altos que el viaje de Argentina a casi cualquier lugar del mundo. En transporte solo se hace foco en el tema laboral y sindical, cuando si le lo divide por kilómetro a este costo, es bastante inferior a los peajes recurrentes y altos sumados o al mantenimiento y compra de repuestos o vehículos.

En cuanto a Energía podemos dividir entre Combustibles y Energía eléctrica o gas. Con respecto a la primera los hidrocarburos, en su extracción están dolarizados al igual que en toda la cadena de valor. O sea que tener un dólar competitivo (alto) para exportar, a la vez  hace que se tengan combustibles caros en pesos. Pero lo más distorsionante es que desde la extracción, refinación, transporte y venta al consumidor, cada tramo va cargando entre 35% y 70% de impuestos. Por lo que el consumidor de combustibles, en especial si se toma como insumo productivo, termina pagando dos tercios de impuestos y un tercio solo de valor del combustible.

Similar situación tiene tanto la energía eléctrica como el gas, los tres tramos pagan impuestos, que luego en la factura de electricidad o gas al usuario, llegan a más de 50% en algunos casos. Además el consumo industrial y pyme de consumo intensivo, gas por ejemplo pagan con tarifa en dólares, situación que los lleva a la misma falta de competitividad del valor del combustible.

Argentina hasta 2015 subsidiaba con 430 dólares por habitante por año la energía. Aún con ese monto que se ve importante y llegaba a 3,2% del PBI, estaba entre los 60 países que menos subsidiaba, Chile por ejemplo estaba unos 40 dólares arriba. Desde 2016 con la aplicación de tarifazos se dijo que se habían llegado a reducir un 70% de esos subsidios, si eso fue real habrían llegado a unos 130 dólares por año por habitante y a algo más de 1 punto de PBI. Pero luego con las corridas, devaluaciones y crisis que se desató en 2018, se retrocedió al menos, aunque no hay datos oficiales, a un 50% o 60% nuevamente. Esto significa que se está pese a las devaluaciones en el orden de los 300 dólares por años por habitante de subsidios.

Seguir reduciendo subsidios y a la vez subir tarifas, no sería buena noticia para la competitividad de nuestras empresas y productores, más aún si se va a iniciar este acuerdo con Europa.

Solo contando que Alemania subsidia con más de 650 dólares año la energía, Grecia aún con sus problemas económicos con más de 500 dólares, Holanda con 595 dólares y Reino Unido aunque no sea parte de la CE por el Brexit supera los 650 dólares.

Lo que plantea el gobierno de Macri de "pagar la energía lo que cuesta" no aplica en las mayores economías del mundo, solo por citar a EE.UU que subsidia con más de 1500 dólares por año, China más de 2000 dólares por año y Rusia llega a 2700 dólares. Tampoco aplica a la vida real, lo que dice el gobierno de que "no tenemos industrias y pymes competitivas y debemos dedicarnos a lo que sabemos y podemos hacer de modo competitivo.." Es evidente por los pocos datos que cité, que el problema no son las empresas, pymes, productores o incluso trabajadores. El problema es el Estado y el gobierno que lo administra.

Cualquiera de nuestras producciones, productos, bienes o servicios, si se le quitan impuestos y se les subsidian costos, son tan  competitivas como las de cualquier país, aún con el retraso tecnológico por esta crisis.

Los privados son competitivos, sobre todo los que fueron capaces y  los que están funcionando todavía, de resistir semejante desastre financiero que produjo esta crisis; el que no es competitivo frente a  otros Estados, es el Estado y quienes lo administran.























Etiquetas:   Economía   ·   Unión Europea   ·   Mauricio Macri   ·   Jair Bolsonaro

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