Padre ¿quiénes son Los999?
Padre ¿quiénes son Los999?

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La suave brisa etérea en ese preámbulo del amanecer galáctico, les refrescaba el rostro y producía ondas ingrávidas en sus brillantes y resplandecientes túnicas de luz. - ¿Padre? -preguntó Jav- He oído a otros decir, que perteneces a Los999. - Sí hijo -respondió Siúl al tiempo que sonreía con dulzura a su único hijo. - Padre ¿quiénes son Los999? -indagó Jav. Siúl guardó silencio por unos segundos, hasta que llegaron a unas rocas de malaquita, la piedra de la inteligencia, su color verde se reflejó sobre las túnicas que emitieron inmediatamente, una miríada de rayos cegadores. Tomando ambos asiento de frente al horizonte, Siúl comenzó la respuesta que mucho tiempo antes tenía preparada para cuando, como él esperaba, su hijo le hiciera aquella pregunta. -Sí, hijo mío. Puedo, deseo y además, debo responderte -recalcó el padre mirando a su hijo- pues no dentro de mucho tiempo, tú mismo deberás decidir si quieres o no, pertenecer a esta hermosa comunidad de los Seres de Luz. Jav le devolvió con amor la mirada y su rostro expresó cierta ansiedad por saber. - Nada mejor, hijo, que una historia antigua -siguió diciendo Siúl, el tiempo que su mirada, quedaba como perdida en la distancia, sobre la superficie casi invisible de aquel mar tan especial-, una breve historia sobre tus antepasados, que responderá además de ilustrarte, tu pregunta sobre nuestra hermandad. Pienso que, cuando la escuches y te pido que lo hagas con mucha atención, comprenderás qué significa ser un 999, por qué se creó y cuál fue su finalidad. Depositando con suavidad su hercúleo brazo sobre los delicados hombros de su amado hijo y mientras observaba orgulloso la belleza de aquellos largos, juveniles y alborotados cabellos, comenzó su narración: "En la Madre Tierra -dijo Siúl- hace ya más de cien años, en la medida del tiempo que crearon nuestros antepasados en ese planeta ya convertido en roca, La Humanidad, así llamada lo que era el conjunto de su población, atravesaba por su última Edad Oscura. En esa época de gran incertidumbre, anterior a El Gran Cataclismo, reinaba en La Tierra, la injusticia, la impotencia ante la mentira, la guerra y todo ello, provocado por la avaricia de dinero y poder de unos pocos. En ese antaño hermosísimo planeta, vivía tu bisabuelo Luis, del cual mucho y bueno has oído hablar, aquel recordado hombre, a sus sesenta años, estaba atravesando una dura prueba. Piensa, hijo, que en aquel entonces, tener sesenta años, significaba estar cruzando el umbral de la vejez. Tu bisabuelo, como otros miles de humanos, era un ser honesto, humilde, trabajador y poseedor de una gran inteligencia positiva y hago hincapié hijo en la palabra positiva porque, aunque para ti, es lo más habitual entre los habitantes de nuestra sociedad actual, en el planeta de tus antepasados, en La Tierra, poseer una gran inteligencia, no era garantía de poseer, a la vez, una mente limpia y armoniosa. En demasiadas ocasiones, los humanos, utilizaban su inteligencia para dañar a sus semejantes, a sus hermanos los animales y a todo su entorno, esta fue, también, una más de las causas más que terminaron en El Gran Cataclismo. Luis, el padre de mi padre, tu bisabuelo, después de una vida llena de lucha y sacrificio que hoy nos parecerían excesivos y casi insoportables, se hundió en la más absoluta de las miserias debido a la última y más terrible crisis financiera provocada por una acción premeditada y genocida del Poder en la Sombra que, en aquel momento, dominaba La Tierra. Sólo, sin hogar, abandonado por su esposa, que lo consideraba poseído por el misterioso poder del único satélite de aquel planeta, La Luna, lejos de su amado hijo Javier también único como tú y llevado por su madre al otro lado del mundo, intentaba sobrevivir aún teniendo todo en contra. Por amor a su hijo, que más tarde se convertiría en mi padre y en tu amado abuelo y en la quimera de un día poder viajar cerca de él, decidió no dejarse vencer y comenzó su propio y solitario camino de liberación sin ser aún plenamente consciente, de que la actitud que había tomado, lo estaba convirtiendo en un Ser de Luz. Poco a poco, comenzó a darse cuenta de que a su alrededor, aunque de forma tenue y poco perceptible, otras fuentes de luz emanaban de muchos humanos que sufrían parecidas circunstancias a las suyas. No era difícil percibir a estas personas, mujeres y hombres, que brillaban en una Oscuridad que todo lo envolvía. Comenzaba a percibir eso y también que al igual que le había sucedido a él, aquellas personas parecían no ser conscientes de que poseían esa cualidad, emanar una luz generada por su naturaleza llena de Amor y Bondad. Con cierta cautela y precaución, incluso con infundada desconfianza, se fue acercando poco a poco a sus otros semejantes dándose la circunstancia, sin él saberlo, de que también esos otros, habían tomado la misma decisión e iniciado su mismo camino Entre ellos y como te decía, de una forma aún tímida y cautelosa, estos humanos especiales comenzaron a observarse unos a los otros, sus acciones, sus manifiestos y sus obras y de repente, casi sin darse cuenta, comenzó a invadirlos el más grande sentimiento generado por la esencia humana, el Amor. Entonces tu bisabuelo, al darse cuenta de que si no se hacía algo, aquellas cualidades podían desvanecerse y coincidiendo con otras valientes y hermosas iniciativas, tomó la más grande y valiente decisión de su vida, decidió ACTUAR hijo mío, tomó partido por entrar en acción e intentar convencer a otros tantos Seres de Luz que, asustados, aún no habían tomado decisión alguna. Tenía que lograr convencerlos de que sólo la acción, podría vencer a las sombras que los envolvía. Tomo esa decisión, hijo, decisión que en nuestra actual sociedad, nos parecería natural pero que, en aquel entonces, en un momento tan difícil para toda la Humanidad, suponía asumir un gran riesgo y, en algunos casos, poner en riesgo la propia vida. Nuestro antepasado, a pesar de lo incierto del momento, se desprendió de todo aquello que le supusiera una atadura ya fuera material, filosófica o ideológica y comenzó a elaborar un proyecto cuyo objetivo era que cada Ser de Luz que fuera reconocido como tal, pudiera hacer aflorar al exterior su magnífica cualidad y se pudiera expresar, en pocas palabras, hijo mío, comenzara a convertirse en un verdadero ser libre. Y así fue como se surgió la semilla de Los999. El objetivo era unir, en una especie de comunidad, hasta 999 Seres de Luz. En ese mismo instante, como si el Universo hubiese querido colaborar en aquella narración, con su siempre inimitable y grandioso espectáculo, comenzaron a aparecer de forma simultánea por un horizonte intensamente anaranjado sobre un cielo violeta, los dos majestuosos soles, Anuâik y Crosonte. Sólo una vez cada diez épocas, coincidían en esta posición hermanada, formando dos esferas anaranjadas casi idénticas, una junto a la otra, como casi tocándose por el efecto de la perspectiva a pesar de la inmensa distancia que, realmente, los separaba. Muy lentamente, como recordaba Siúl que su madre Airam, le contaba sucedía antiguamente en la Madre Tierra con su pequeño Sol, los dos soles gemelos, comenzaron a ascender en el cielo, transformándolo en una bóveda azul violeta de una belleza sin parangón, sólo el antiguo e incomparable cielo azul de La Tierra, pudiera habérsele asemejado. - Y ¿qué pasó con Los999, padre?- preguntó Jav, como cualquier joven al que le dejas a medias de una historia que le interesa. Siúl, agradecido, continuó su narración: "Lo que sucedió entonces sólo se puede compara con un milagro. Poco a poco, muchos Seres de Luz, fueron uniéndose a Los999 y lentamente, de forma natural y espontánea, crearon un grupo tan poderoso que, con el tiempo, se convirtió en el germen lumínico que provocó el salto de la Humanidad, a la siguiente dimensión. La fórmula era muy simple y también muy conocida, pero poco utilizada a pesar de su poder: LA UNIÓN. A medida que Los999 iban completando su número, fueron demostrando que esa unión entre los Seres de Luz y su único objetivo, ayudarse mutuamente unos a otros, sin condiciones, sin permitirse el fracaso y haciendo del apoyo mutuo su fuerza y su poder, hicieron posible que, después de haber transcurrido centenares de generaciones, la Luz, volviera a derrotar a la temida Oscuridad. De la nada, sólo con su unión, colaboración y el amor incondicional de cada uno de Los999 por el resto de la comunidad, comenzaron a alcanzar el estado individual de SER. Primero les sucedió a los miembros de la comunidad y luego, todos aquellos que se acercaban, caían bajo la benefactora influencia de esa Luz. Pongamos un ejemplo, si uno de los miembros de esta sin par comunidad, solicitaba la ayuda o era visible por los otros hermanos, que aún no pidiéndola, la necesitaba, todos a una, avisados y reclamados por El Consejo de los 9, activaban el poder de su UNIÓN, para que ese miembro en dificultades o en periodo de evolución, consiguiera liberarse de sus problemas o poder conseguir sus metas. Que un miembro artista de condición, terminaba una fase de trabajo creativo y necesitaba mostrar su obra al mundo, inmediatamente, la comunidad de Los999, activaba el poder de esa unión y la obra creativa del miembro de la comunidad, era fácilmente compartida y extendida entre la Humanidad entera. Sigo con más ejemplos. Imagínate, que un miembro o alguien de su familia, necesitaba una intervención urgente porque su salud y su vida dependía de ella y esta no era cubierta por los servicios sociales, la hermandad de Los999, se activaba cómo lámpara cósmica y sin cejar, conseguían los medios para ayudar a ese Ser de Luz que sufría por un ser amado. Que un partícipe de Los999, era atacado por las fuerzas de la Oscuridad, en sus múltiples formas de agresión, el poder de la unidad de Los999, componía una impenetrable coraza de luz protectora, además de otras, que hacía que cualquier miembro de nuestra sociedad, se liberara y superara ese ataque. Y así en todos los ámbitos de la vida de un 999, personal, familiar, profesional o creativo. Pero lo más hermoso y lo más eficaz en esa fórmula magistral de poder, era que cada miembro de Los999, permanecía libre, independiente y que su pertenencia a la hermandad sólo le demandaba ayudar, sin sumisión, sin ideología, sin apenas normas o jerarquías, en la más justa igualdad entre todos los partícipes de esa unión. Y no podía ser de otra forma si la energía que los mantenía unidos era la Luz y su esencia, el Amor." Siúl detuvo aquí su historia, se levantó y ante la mirada interrogante de Jav, sonrió. -Hijo, aquí termina, por ahora, mi narración -dijo comenzando a desandar el camino que los había llevado hasta allí. -Pero padre...- dijo suplicante Jav mientras lo seguía. -No te preocupes, Jav -respondió con una gran dulzura el padre que, inmediatamente, calmó la ansiedad de su joven hijo- esto sólo es el principio, encontraremos más momentos en los que continuar hablando de Los999. Sus magníficos hechos, se cuentan por millares, te queda toda una larga y feliz vida, para conocerlos. Y ambos, como flotando sobre la inmaterial superficie de aquel planeta artificial pero casi perfecto, iniciaron el camino de regreso a casa. Continuará... Luis Marrades Millet Valencia, primavera 2011 Cambiar las cosas es posible: http://www.luismarrades.com