Perú, históricamente, asienta su precario crecimiento, en una risible política estractivista, exportando materias primas ahora a nuevos mercados, como el chino, pero ¿Qué sucederá si estos monstruos quebrasen?, peor todavía, que el demonio arruine nuestras posesiones; indudablemente, vendría abajo el ficticio crecimiento dependiente de 4%, porque olvidamos concebir una educación científica para producir productos agregados y desafiar el porvenir. Con el objetivo de alejarnos de esta extraña paradoja, siendo la educación de calidad un derecho humano, así como el derecho a una vida sana, divaguemos un desarrollo sostenido en países rezagados como el nuestro, provocando una educación revolucionaria, implicando orgánicamente a la sociedad bajo el liderazgo de los mentores, llamados ingenieros sociales.




