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No deja de ser
esperpéntico el saludo de Oriol Junqueras a Pedro ‘Plagio’ Sánchez en el
Congreso de los Diputados. Lo es por el hecho en sí mismo, por la circunstancia
de que unos golpistas estén presentes en la casa de la ciudadanía y de la convivencia y lo es por la cara
que ponían quienes rodeaban en ese momento la escena. “Grotesco,
absurdo y alejado de lo convencional, el orden o la realidad”, por eso es
esperpéntico.
A ello habría que añadir las opiniones generadas a partir del
encuentro y los momentos aprovechados por los golpistas-terroristas para subir
a las redes sociales sus apreciaciones sobre el acto, los presentes y las
intenciones futuras del independentismo
catalán. Si de ahí no sale una
sanción ejemplarizante para el golpismo catalán, tanto el propio Parlamento español como el TSJ habrán hecho el ridículo
porque demuestran que los golpistas se les han subido a las barbas y les han
meado la puntera. ¡Ya pueden
reaccionar pronto la nueva presidenta y Marchena, cada uno en su ámbito!
También ha sido una afrenta la presencia del
terrorismo golpista para recoger las actas y para la constitución
parlamentaria. Por muy benévolas que sean las leyes en este caso –que lo son en
exceso—no deja de ser un insulto al Estado de Derecho, una mofa a la ciudadanía
que se ampara en las leyes y un atentado al sentido común. Y si a ello añadimos
cómo presumen de haber volteado al Estado de Derecho, entonces sí que ha de
ampliarse su responsabilidad delictiva. Sinceramente, no me imagino a Adolfo
Suárez felicitando a Antonio Tejero por su intento de subvertir la democracia
que nos dimos los españoles o por su entrada “a lo elefante en cacharrería” en aquel 23F.
Es necesario adoptar medidas urgentes para que los cinco
terroristas-golpistas pasen a un tercer plano y sean suspendidos de inmediato. Los servicios jurídicos no pueden aplazar la
decisión y han de actuar sin dilación. No deben seguir ni un minuto más como parlamentarios;
son cinco presos acusados de golpismo, prevaricación, corrupción, malversación
de caudales públicos y más delitos que saldrán en los próximos días. Me
sorprende que aún no haya salido a la luz el ferviente deseo de algunos
golpistas respecto a la necesidad de un muerto para echárselo a la Guardia
Civil y así cimentar el triunfo
de su ansiada república catalana. “¡La república catalana no existe, imbécil!” ¿Por qué se esconde la expresidenta del parlamento catalán, autora
reiterada del fúnebre y
macabro deseo de que hubiera un muerto a toda costa?
Me gustaría equivocarme, pero sospecho que a Meritxell Batet le va a quedar
grande la presidencia del Congreso. Como ministra y como responsable socialista
en diversas áreas ha demostrado su falta
de carisma y su poca capacidad de trabajo. Mal estaremos si su cargo es solo el
pago a servicios de traición tras la dimisión de Pedro ‘Plagio’ Sánchez. Vamos a ver cómo actúa con los terroristas
golpistas presos y si es capaz de suspender en sus funciones a los cinco
delincuentes contra la convivencia catalana, contra la Constitución española y
contra el sentido común de la ciudadanía.
Ya hemos dicho que es una provocación y una ofensa la presencia de los
cinco carcamales del golpismo catalán. La pena es que hayan tenido el apoyo de
los suyos, justamente los representantes del fascismo violento catalán que
llevan meses queriendo tapar desde aquel uno de octubre.
A toda la maldad demostrada por el golpismo, cuya cabeza visible siguen
siendo los CDR, debemos añadir muchas de las declaraciones de Roger Torrent,
presidente actual de la cámara catalana, más propias de un fascismo represor y justiciero, y de un político trasnochado, que de alguien que debe ser imparcial en la
cámara, sensato siempre y predicador de la convivencia en vez de frentista, progolpista, incendiario y aventador del odio.
Finalmente,
he de indicar que no estamos ante un problema político --como dicen podemitas, golpistas y bilduetarras—y menos aún cuando hay delitos por medio. Es, sin duda, un problema
jurídico y por eso se ha sometido a la Justicia. El golpe de Estado no es un juego ni un entretenimiento. En este sentido, el golpismo catalán me recuerda a “El Monjas” que fue a
vendimiar y llevó de su casa uvas para el postre. En el golpe de Estado tienen mucha culpa el PSOE y el PP por mirar
al tendido durante años; ahí tienen a la nueva diputada de VOX, Macarena Olona, jurídica del Estado que va a dar mucho juego político en el
Congreso: “No han sido políticos sino cinco criminales que pretender reventar
desde dentro la democracia”. Juzguen ustedes.
Jesús Salamanca Alonso