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No es nada raro escuchar cómo nos
quejamos a diario del país en el que vivimos; siempre estamos dispuestos a
abrir el libro que contiene las acusaciones más certeras contra el sistema político,
las familias poderosas y aquellos actores que se dicen llamar ‘’propietarios
del sistema’’.
Los Colombianos somos los seres
más ‘’oportunos’’ para juzgar, para presentar una respuesta rápida frente a la incógnita
que nosotros mismos nos hacemos: ¿Por qué
estamos como estamos?. Empeñamos
nuestras fuerzas cognitivas en dar los argumentos más precisos para inculpar a
quienes nos dirigen y nos volvemos expertos en demostrar con hechos, cifras y
afirmaciones para quedar como quienes sabemos cuál es problema, alimentando el
ego al punto máximo de denigrar cualquier otra posición que no sea acertada
frente a lo que intentamos demostrar.
Por lo anterior, surge una incógnita
de la que todos sabemos la respuesta, pero por ‘’evitar la fatiga’’ preferimos
seguir mirando desde la pantalla LED como se viene abajo nuestro país.
Hemos creado un estereotipo de
Colombiano promedio, que fatigado por ‘’las condiciones del país’’ va día tras
día a sentarse a un escritorio, o tras un volante, o tras un mostrador, o
cualquier otra herramienta de trabajo, con la concepción de que este país ¡No
lo arregla nadie!, sí, porque nos resulta más fácil y cómodo pensar eso, que
emprender una acción general, donde cada uno se comprometa y ‘’sude la camiseta’’
por este país, que comprenda de una buena vez por todas que tenemos el talento,
la inteligencia y las condiciones personales para cambiar el rumbo de este
barco.Hasta este punto seguramente usted debe estar preguntándose que tiene que ver el titulo con estas palabras. Sin embargo, mi intensión es despertar su interés. sin embargo, si le interesa el rumbo de este país, lo invito a seguir con la lectura de este articulo, de lo contrario usted es libre de cerrar esta publicación.
Es tan gracioso ver como el pueblo que reclama
compromiso de sus dirigentes pero que no tiene compromiso con sus pares (Como
cuando nos citan a las 8 y llegamos después de 8 porque pensamos que nadie va a
llegar a las 8, entonces absolutamente nadie llega a las 8); somos el pueblo
que reclama a viva voz ¡NO MÁS CORRUPCIÓN! y se nos olvida que participamos de
ella (Como cuando intentamos resolver una infracción de ‘’las veinte mil formas’’
que ya sabemos); somos el pueblo que descaradamente reclama igualdad y somos
los seres desiguales y oportunistas del mundo (Como cuando tenemos ese ‘’parcero’’
dentro de la empresa y aplicamos la lógica de Arquímedes para entrar a la
empresa).
Inspiro mis palabras en alguien
que intentó despertar a quienes hoy tienen una familia conformada y han tomado
las riendas de este país. Jaime Garzón lo dijo una vez en una particular
conferencia en la Corporación Universitaria Autónoma De Occidente: ‘’Los
Colombianos somos seres comodísimos’’… ‘’Practicamos la LEY DEL MENOR ESFUERZO’’.
Seguramente usted cuestionará mis
palabras, buscará la forma de no moverse de su ‘’silla reclinable’’ en la que
piensa que seguiremos estando así para siempre por culpa de quienes elegimos
nosotros mismos, o pensando que una ‘’golondrina no hace verano’’.
Amig@, ‘’Parcer@’’, ‘’llave’’, “pana’’;
todos podemos hacer el cambio, todos podemos salir de estas, pero necesitamos
dejar a un lado nuestra comodidad y levantarnos para luchar por nuestro país.
Ya basta de mirar al país como lo que nunca cambiará y es tiempo de empezar a
adoptar pequeñas actitudes que sumadas generarán resultados importantes, porque
‘’Cuando los muchos hacen poco, lo poco que hacen es mucho’’.