Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Elecciones Municipales   ·   Quintana Roo   ·   Donald Trump   ·   Joe Biden   ·   Poesía   ·   Sociedad   ·   Escritores   ·   Lectores   ·   Periodismo   ·   Lectura



Hacia una perspectiva bíblica de los derechos de propiedad y libertad


Inicio > Filosofía
22/09/2011

1522 Visitas



Como historiadora que soy, egresada de una de las más prestigiosas universidades venezolanas -Universidad Central de Venezuela- me he dado a la tarea de indagar en los últimos años, acerca de lo que es el capitalismo y el socialismo. En efecto, como es bien sabido, en Venezuela existe una diatriba constante entre estos dos modelos económicos debido a que el actual gobierno de este país sudamericano, es de corriente socialista y en muchas ocasiones, el ciudadano Presidente de Venezuela ha declarado a los medios en reiteradas oportunidades que: "Venezuela está viviendo un proceso de transición, del capitalismo al socialismo"; que "el capitalismo es un sistema perverso" y que el socialismo, "es la salvación de la humanidad". Ahora bien, ¿es el capitalismo un sistema perverso? ¿Es el socialismo la solución a los males que aquejan a Venezuela, a los países latinoamericanos y del mundo? Me permito responder a estas y a otras interrogantes a través de una perspectiva bíblica. Tal vez usted que está leyendo estas líneas se reirá y dirá: "¿La Biblia, ese libro "religioso" ofrece respuestas a la economía de un país? Le puedo decir sin dudar que SI. La Biblia, ese libro que para muchos es anacrónico, ofrece respuestas no sólo para la condición espiritual del ser humano, sino también para los problemas y crisis que a diario, aquejan a nuestras naciones.


En Venezuela actualmente hay un problema que está preocupando a un sector de la sociedad, y es el Derecho de Propiedad y de la Libre Empresa. En efecto, se han efectuado expropiaciones a empresas nacionales y extranjeras y se han realizado invasiones a bienes inmuebles en nombre de una revolución socialista, afectando moral, económica y emocionalmente a los dueños de estos inmuebles y empresa, y a la ciudadanía en general. ¿Qué enseña la Biblia al respecto?

El Dr. en Filosofía, Alvin J. Schimidt es su libro "Impacto Demoledor", nos expone magistralmente en uno de los capítulos del libro antes mencionado, la importancia que tiene para los ciudadanos de un país, la propiedad y la libertad individual, por encima del colectivismo. Esta importancia capital, tiene su fundamento en principios bíblicos. A continuación, transcribo un tema tratado por este autor denominado: Derechos de propiedad y libertad individual. Le sugiero, apreciado lector, que lo lea con detenimiento. Usted observará que, la Biblia nos enseña la importancia de la libertad económica e individual y que en ningún momento, Jesucristo y los cristianos primitivos enseñaron el socialismo a las personas del primer siglo de nuestra era.





"El trabajo y la vida económica de una persona tienen poco o nada de dignidad cuando carece de libertad y del derecho de propiedad. Estos están arraigados en dos de los Diez mandamientos: "No robes" y "No codicies" (Éxodo 20:15,17). Ambos proponen que el individuo tiene libertad y derecho de adquirir, retener y vender su propiedad a su discreción.

Los derechos de propiedad privada son vitales para la libertad de las personas. No pueden separarse. Sin embargo, esta verdad elemental no se reconoce y se enseña raramente en la actualidad, aun en los países democráticos. Los promotores del socialismo y especialmente del comunismo condenan y desprecian los derechos de propiedad privada alegando que los derechos humanos son más importantes. Este discurso es un engaño y carece de apoyo histórico (el subrayado y las negrillas es nuestro), porque donde no hay derecho de autoridad privada virtualmente no hay derecho humanos ni civiles. ¿Qué derechos tenía el pueblo de la ex Unión Soviética, donde todo era propiedad del Estado? Aparte de unas pocas excepciones personales, el derecho de propiedad privada no existía. La falta de derecho de propiedad estaba estrechamente ligada a la carencia de libertad religiosa, libertad de expresión o libertad de prensa. En forma similar, ¿qué derechos humanos tienen en la actualidad en Cuba o en China, donde tampoco existe el derecho de propiedad?

Desde la aparición de la filosofía económica y política de Carlos Marx, conocida como comunismo, hasta ahora, se atacó la propiedad privada. El Manifiesto Comunista de Marx y Engels, de 1848, afirma: "La teoría comunista puede resumirse en una sola frase: abolición de la propiedad privada". E inmediatamente después de la revolución de octubre de 1917, Lenin, el primer líder comunista de Rusia, tomó en serio las palabras del Manifiesto Comunista cuando secretamente: "ordenó la destrucción de todo documento legal...a fin de imposibilitar a los ex propietarios la prueba con un título". Después de la fundación del Partido Comunista, numerosos políticos y escritores, aun algunos teólogos, han alegado que el socialismo, palabra usada en forma intercambiable con comunismo en el Manifiesto Comunista, es más compatible económica y filosóficamente con los valores cristianos (...) Cabe enfatizar que en ninguna parte del Antiguo o Nuevo Testamento se desprecia el derecho a la propiedad. Por el contrario, el mandamiento "no robes" subraya tales derechos. Además, en sus parábolas y otras enseñanzas, Jesús se refiere con frecuencia a la propiedad y a los bienes materiales, pero nunca condena a nadie por poseerlos. Sólo condenó el apego desmedido de la gente a sus posesiones porque interfería con el amor de Dios y al prójimo. La parábola del Joven Rico en Mateo 19 ilustra claramente este punto. En otra parábola Jesús hace aparecer al dueño de la viña diciéndole a uno de sus obreros: "¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiero con mi dinero?" (Mateo 20:15). En forma similar, el libro de Hechos relata de Ananías que cayó muerto, no por retener algo de su propiedad, sino por haber mentido en cuanto a haberlo dado todo, cuando en realidad no lo había hecho. La posesión de una propiedad privada se asume en la pregunta que Pedro le hace: "¿Acaso no era tuyo antes de venderlo?" (Hechos 5:4).





Dignificación de la Libertad Económica

Aún cuando el cristianismo no defiende determinada ideología económica, sería completamente erróneo concluir que, en consecuencia, ninguna ideología económica es compatible con los valores y creencias cristianas. Sin embargo, algunos llegan con frecuencia a esa conclusión, especialmente quienes simpatizan con el socialismo. Muchos, debido a la venta de sus propiedades por algunos cristianos primitivos y porque tenían "todas las cosas en común" y daban "a cada uno según su necesidad" (Hechos 4:32,35), o porque esperaban ser guarda de su hermano, piensan que los gobiernos socialistas del presente son un reflejo del cristianismo. Las personas que piensan de esta manera cometen por lo menos tres errores. En primer lugar, olvidan que no todos los cristianos primitivos del Nuevo Testamento vendieron sus propiedades. Por ejemplo, María, la madre de Marcos, retuvo su casa (Hechos 12:12); y Simón, curtidor de Cesárea, también retuvo su casa y hospedó a Pedro (Hechos 10:32). Segundo, no lograron notar que el "socialismo" practicado por los cristianos primitivos era completamente voluntario. Todo lo que tenían en común era por amor a personas a las cuales Cristo redimió, no porque se vieran obligados por medidas coercitivas de un gobierno (el subrayado y las negrillas, es nuestro).Como se hace notar en el capítulo cinco de Hechos, la conducta que resulta forzada, no importa cuán noble sea su objetivo, ya no es cristiana. Tercero, aunque Cristo quiere que todos lo sigan, también les deja la libertad de rechazarlo, precedente que Dios Padre ya estableció desde el tiempo de la creación, cuando dio a Adán y Eva el libre albedrío. Cristo sanó a diez leprosos, pero sólo uno regresó a darle gracias. No negó a los demás la libertad de rechazarlo. En otra ocasión dice que quería reunir al pueblo de Jerusalén espiritualmente con él, como la gallina reúne sus polluelos, pero ellos no quisieron. Hasta lloró por la obstinación espiritual de Jerusalén, pero su modus operandi no era la compulsión.

Como Dios no quiere que se coaccione a la gente en materia espiritual, tampoco quiere que se lo haga en asuntos terrenales, por ejemplo, en sus actividades económicas. No hay una sola referencia en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento en la que Dios niegue la libertad económica a su pueblo, como la hacen el fascismo, el nazismo y el comunismo. Las parábolas de Jesús que tocan asuntos económicos siempre se formulan en el contexto de la libertad (el subrayado y las negrillas, son nuestro). Considérese la parábola de los Talentos, en que un hombre recibió cinco talentos, otros dos y un tercero, uno (Mateo 25:15-30). Da entender algo muy claro: cada uno era libre de invertir o no invertir; no había compulsión. Si no logramos ver que la naturaleza no voluntaria, coercitiva del socialismo con sus programas estatales es totalmente incompatible con las prácticas económicas en que se comprometieron algunos cristianos primitivos cuando voluntariamente "tenían todo en común" (Hechos 2:44), podríamos pensar que el socialismo es una buena forma de practicar el cristianismo. Este engañoso pensamiento llevó a F.D. Maurice, en 1848, a crear la expresión "socialismo cristiano". Como ya se dijo, algo que no se hace voluntariamente o se hace como resultado de una coerción, ya no es cristiano. El "socialismo cristiano" es una contradicción. El socialismo como afirma el economista austríaco FFA. Hayek, no advierte a la gente que sus promesas de libertad de las preocupaciones y necesidades económicas solo se pueden dar "si se exime el individuo al mismo tiempo de la necesidad y de la capacidad de elección". Dostoievski expresa la incompatibilidad del cristianismo y el socialismo cuando Miüsov, en Los hermanos Karamazov, dice: "El socialista que es cristiano debe ser más temido que un socialista ateo".





Libertad Económica: Su relación con el Capitalismo

Desde que el ateo comunista Carlos Marx escribió Das Kapital (El Capital), a mediados del siglo XIX, el sistema económico del capitalismo ha sido gravemente mal entendido y aun castigado, en parte por la definición que Marx hace del trabajo. Erróneamente vio el trabajo como una antítesis del capital, cuando en realidad el capital es solo trabajo transformado. Otra razón para la falta de comprensión del capitalismo viene de la falta de entendimiento de lo que se quiere decir por capitalismo. Aunque Marx no usa la expresión, pronto llegó a ser un concepto insidioso para sus seguidores y simpatizantes, que lo usaban en su propaganda anticapitalista. Los medios de comunicación con frecuencia describen el capitalismo en forma negativa. Irónicamente, mucho de los medios informativos que reciben un sustento de millones de dólares al año - un salario capitalista- de las empresas capitalistas ponen en entredicho al capitalismo, de modo que en realidad muerden la mano que les da de comer.

En realidad, el capitalismo solo es sinónimo de libre empresa o libertad de mercado. Si se usara la expresión libre empresa o libertad de mercado en forma coherente en vez de capitalismo, los socialistas tendrían más dificultades para hacer que la gente vea el capitalismo como malo. Esto sería especialmente válido en sociedades que tienen una firme tradición de libertad, como los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña. La gente se preguntaría: "¿Cómo puede ser malo este sistema económico si es el resultado de la libertad política y económica, y nunca se le encuentra donde no hay libertad?".

El Papa Juan Pablo II formuló una definición de capitalismo que es pertinente. En 1996 preguntó retóricamente si los países de la Europa Oriental, donde fracasó el comunismo, debían optar por el capitalismo. Dijo: "Si por capitalismo entendemos un sistema que reconoce el rol fundamental y positivo de los negocios, el mercado, la propiedad privada y la responsabilidad resultante por los medios de producción, como también la libre creatividad humana en el sector económico, entonces la respuesta es afirmativa". Como ya se observó, esta definición subraya que capitalismo es solo un sinónimo de libre empresa.



El capitalismo es un subproducto de la libertad aplicada a la vida y a las actividades económicas. Es cierto, se puede cometer abuso y mal uso de la libertad del capitalismo, y lamentablemente esto ha ocurrido. También, lamentablemente, es lo único que los anticapitalistas (socialistas y comunistas) prefieren saber sobre el capitalismo. Carlos Marx creía que los abusos del capitalismo lo destruirían inevitablemente. Como ateo, no pudo prever que el espíritu humano del cristianismo asimilado por una gran cantidad de límites en Occidente iba a corregir los abusos económicos. Así el capitalismo o libre empresa no solo ha sobrevivido, sino que han dado a una gran proporción de personas más prosperidad y libertad que cualquier otro sistema económico en la historia de la humanidad (el subrayado y las negrillas, son nuestras). Como lo ha mostrado Milton Friedman, en los países donde no se permite la operación de libre mercado la brecha entre ricos y pobres se hace más grande.

El capitalismo (...) no hace coerción ni obliga a los individuos a realizar determinadas transacciones económicas. Permite que individuos y empresas actúen voluntariamente. Las personas no tienen que vender o comprar sus productos si no lo desean. Además, no se obliga a las personas a producir determinado artículo contra su voluntad, como es la norma en las economías socialistas o planificadas.

Finalmente, dada la positiva relación entre la libertad económica y la prosperidad de una nación, es necesario hacer esta pregunta: "¿Es  solo accidental que la mayor cantidad de libertad y la prosperidad económica acompañante se dé en países donde el cristianismo ha tenido y sigue teniendo una presencia e influencia dominante?" La evidencia muestra más bien de manera positiva que "el cristianismo tiende a crear un modo capitalista de vida donde no se impone condiciones de estado de sitio" "*

______

* Alvin J. Schmidt, "El trabajo y la libertad económica, dignificados" en: Alvin J. Schmidt, Impacto Demoledor. Editorial Vida. 2004. pp.220-226.

 



Etiquetas:

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21490 publicaciones
5226 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora