¿Equidad o Eficacia?

El congreso estatal emitió un exhorto para que los próximos ayuntamientos contraten exactamente la misma cantidad de hombres que de mujeres al integrar sus plantillas laborales. Desde la corrección política que nos exige el avasallante ímpetu del movimiento feminista, el exhorto tendría que valorarse como una iniciativa encomiable y digna de elevarse a la categoría de ley para asegurar la obligatoriedad de su cumplimiento.

 

. Desde la corrección política que nos exige el avasallante ímpetu del movimiento feminista, el exhorto tendría que valorarse como una iniciativa encomiable y digna de elevarse a la categoría de ley para asegurar la obligatoriedad de su cumplimiento.

No obstante, y a riesgo de ser calificado como retrograda o machista, me atrevo a decir que antes de seguir promoviendo más acciones de esta naturaleza se tendría que reconsiderar su pertinencia a la luz de un análisis mucho más amplio que permita evaluar el verdadero impacto que generan en la sociedad.  Al impulsar una política pública, cualquiera que ésta sea, deben contemplarse no sólo los beneficios que se espera se obtengan por su aplicación en un tema concreto, sino también los efectos negativos que toda intervención del Estado trae consigo en la sociedad.

En este caso se promueve la igualdad de género -aunque sea sólo aritmética- sin reparar nunca en el perjuicio que esta medida pudiera tener al restarle eficacia al trabajo que desempeñan los gobiernos municipales.  Al establecer un criterio de esta naturaleza se restringe la posibilidad de seleccionar los mejores perfiles, el cual debiera ser el único objetivo de cualquier iniciativa que busque normar un proceso de contratación.

Hagamos el símil de esta medida en nuestra vida privada para dimensionar el absurdo al que muchas veces nos puede llevar el querer corregir artificialmente la realidad. Supongamos se emite una ley para que toda contratación de servicios que realizamos mantenga una estricta equidad. Así, la mitad de las veces que usted desee cortarse el cabello deberá acudir con un peluquero y la otra mitad con una peluquera, no importa que no le guste como le corte el pelo nadie más que su peluquera, ni que los servicios del peluquero sean más caros, usted deberá ir siempre con uno y otro para mantener la equidad.

Asimismo, si su auto sufre una avería lo deberá de llevar alternadamente a reparar con técnicos de ambos géneros, no interesa que sólo haya una mujer por cada diez hombres que se dediquen a esta actividad y que eso le implique quedarse sin auto unas cuantas semanas mientras la muy demandada mecánica puede atenderlo. Por último, olvídese de ver una selección de fútbol masculina y otra femenina, ya que esto no es muy equitativo, porque el mundial varonil siempre causa mayor interés que el femenil. No importa que los hombres lo practiquen y lo sigan en una abrumadora mayoría, de ahora en adelante sólo habrá una selección en donde forzosamente deberán alinear al menos 5 mujeres, mismas que deberán anotar al menos la mitad de los goles.

Es evidente que en estos ejemplos se aprecia que los perjuicios de la medida superan con creces los beneficios buscados con la misma. Es loable la preocupación del congreso por la equidad de género, así como por mejorar las capacidad institucionales de los ayuntamientos, sin embargo estos problemas requieren de políticas diferenciadas que ataquen específicamente las causas que originan a cada uno de ellos. No se debe caer en el error de que por intentar medio corregir una cosa se arruine por completo otra.

Debemos cuestionarnos ¿qué genera un mayor beneficio social?, ¿tener el mismo número de  hombres que de mujeres en los ayuntamientos? o bien ¿tener los perfiles más calificados sin importar su género?

Milenio Hidalgo Diario

Twitter: @AlonsoHuerta

http://alonsohuerta.blogspot.com

UNETE



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