Este artículo de mi autoría fue originalmente publicado en InfoNegocios Chile.
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Ante el actual escenario global de incertidumbre económica, ¿qué hizo una nación cargada de historia y cuna cultural? Los grandes magnates franceses ofrecieron aceptar una mayor carga tributaria con el objetivo de cooperar con las políticas de Estado y sanear las cuentas. El ejecutivo galo aceptó la oferta. En Estados Unidos, Obama apenas disparó su propuesta de aumentar los impuestos a los multimillonarios, y el partido republicano revivió el anacrónico concepto de lucha de clases. Por otro lado, el mismo Warren Buffett, considerado la tercera riqueza personal mundial, señaló: "Hemos sido mimados durante mucho tiempo por un Congreso amigo de los multimillonarios. Nuestro gobierno debe poner seriedad en cuanto al tema del sacrificio compartido". Pero en este contexto, un país pequeñito, de 17 millones de habitantes, se cerró a discutir cambios en el sistema tributario, ¿protegiendo a quién? ¿Quieres adivinar?Para financiar el proceso de reconstrucción tras el terremoto del 27F, la administración Piñera elevó transitoriamente los impuestos a las empresas del 17% al 20%, sacando lágrimas de un empresariado mediocre que sólo se refugiaba en el argumento que eso perjudicaría la creación de empleo. Así no fue, y como todos saben, el gran generador de empleo en Chile, la pyme, paga más tributos que los grandes conglomerados que alzaron la voz ante la medida de emergencia de un presidente que no quería ver su país en el suelo.Hoy, en la aún primera economía mundial, los republicanos apuntan que un alza impositiva a los millonarios inyectará mayor inestabilidad en el sistema y finalmente ralentizará la aparición de empleos en todo el país. Por su parte, en Francia, además del incremento tributario que ya fue aceptado, se prevé imponer mayores impuestos a las empresas y no sólo eso, se aumentará en un 6% las tasas sobre el tabaco, algo que el año que viene extenderá a las bebidas alcohólicas y azucaradas.En cambio en Chile, un país que mira hacia afuera para lograr crecer, se rechaza taxativamente la oportunidad de realizar cambios a la legislación tributaria, al menos, en el corto plazo. Para algunos, una modificación que motivase a los magnates locales a gravar una mayor carga tributaria permitiría conseguir los recursos necesarios para: financiar la educación, reforzar los programas sociales, disminuir la brecha entre los quintiles puntas, encausarnos en la senda de un país desarrollado. ¿Qué significa ésto? Falta de solidaridad y visión país o simple vista gorda ante un sistema que funciona y conviene a ese 20% que ostenta el 80%.