Como soldado del ejército de profesionales más importantes y menos valorados a nivel planetario, disfruto la confirmación de mi sospecha respecto al heroico compromiso de los educadores y educadoras que, a pesar de un salario irrisorio y animadversión social en países sudesarrollados como el nuestro, libran épicas batallas por un mundo mejor, como Peter Tabichi que hoy aparece en las portadas del mundo, gracias a la fundación Varkey, considerándolo él mejor profesor del mundo, 2019. Lo cierto es que el estado, la sociedad, la prensa y el empresariado no ven con buenos ojos a la comunidad docente, pero destaco el impacto mundial que genera esta elección del mejor “maestro” del mundo, el mismo que empodera y fomenta el liderazgo pedagógico articulado, elevando el estatus docente, inyectando conciencia y pasión por la educación de calidad ciudadana universal.




