Muchos asocian la alegría de vivir a lo material, y es que en un mundo tan artificial como el que vivimos, parece ser que solo somos importantes por lo que tenemos y no por lo que somos. Ciertamente necesitamos de las cosas materiales para tener ese cierto confort que nos genere esa sensación de estabilidad, pero en lo absoluto esas cosas materiales podrían darnos la verdadera felicidad. Cuando por la vida vamos sumando esas pequeñas cosas, enriquecemos el alma, si cultivamos los verdaderos afectos tendremos grandes recompensas, que podrán superar todo lo material.Los apegos causan mucho sufrimiento, porque crean una gran dependencia creer que la felicidad depende de tal cosa o tal persona, es ponerle límites a la inmensa gama de posibilidades que la vida nos ofrece cada día, cada situación tiene su momento y su tiempo, es inútil sufrir por algo que ya cumplió su ciclo, todo en la vida se renueva para enseñarnos nuevas experiencias como parte de nuestro crecimiento, solo que debemos crecer para mejorar sin tener que llevar sobre la espalda, el peso de los errores cometidos.




