La depreciación del peso frente al dólar, si bien beneficiará a las empresas exportadoras al incrementar sus ingresos en pesos, impactará a las que tienen pasivos en dólares y no facturan en esa moneda. Éstas tendrán que asumir pérdidas en cambios y por ende, un aumento en su costo financiero del tercer trimestre de 2011.



