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Si bien sigue siendo una subcategoría del marketing y la publicidad como disciplina principal, su método de aplicación y la revolución que ha supuesto el medio en el que se mueve, tanto internet como las plataformas derivadas de la evolución de las TIC, hacen que muy a menudo parezca una ciencia independiente. En cierto sentido lo es, pues su método de aplicación específico sigue creciendo y consolidándose con el paso de los años, así como las técnicas de las que hace uso.Todos los pilares teóricos y prácticos del marketing digital, así como los de sus principales estrategias, como la publicidad en buscadores, el posicionamiento en Google, el marketing de correo electrónico o el marketing de contenidos, giran en torno a las 4 F's del marketing online establecidas por Paul Fleming, uno de sus expertos destacados. Dichas F's son las siguientes: flujo, que se refiere a la retroalimentación constante entre el usuario y los sitios web que visita; funcionalidad, referida a la construcción efectiva del sitio web para proporcionar una experiencia de navegación óptima; feedback, el impacto de dicha navegación óptima en el usuario, que establece una relación interactiva positiva con la empresa o la web; y fidelización, las consecuencias naturales de dicha interacción positiva: el cliente se transforma en un fiel de la marca.A día de hoy, todavía hay algunos problemas específicos que presenta el marketing online, generalmente ausentes en el tradicional. Uno de ellos tiene que ver con el anonimato, la seguridad y la protección de datos, aplicables sobre todo a los comercios electrónicos. Sin embargo, estos problemas se están empezando a resolver mediante sistemas de verificación de identidad y de votaciones o comentarios de usuarios, que certifican tanto la calidad como la fiabilidad de un sitio web. Sin duda, los pros actualmente superan con bastante diferencia a los contras; y, como la tecnología digital en sí misma, la mercadotecnia digital prosigue su avance a pasos agigantados. Su evolución solo puede mejorar.