.blogspot.com/2011/07/normal-0-21-microsoftinternetexplorer4.html">http://fcandelacriticaliteraria.blogspot.com/2011/07/normal-0-21-microsoftinternetexplorer4.htmlLápizCero ediciones. 2010
El valor universal del
propósito en el amor.
De la meritoria adquisición de valores personales en esta autora con dominio de
las Letras- Rocío Ordoñez es una versada conocedora de las muchas y
variadas Artes como la música, pintura, poesía, literatura y la política - se
origina un semillero de talento desparramado generosamente en un libro cuya
calidad narrativa es toda una garantía del reflejo de una etapa histórica
absolutamente pasional; mucho de ingenio se describe en cada pincelada
literaria con un gozo lector que se acrecienta durante las vicisitudes
históricas a las que asistimos como privilegiados testigos. En Días de hielo
y fuego somos conocedores de personajes emblemáticos con los que se
familiariza esa nobleza y dignidad de los valores humanos a ultranza que son de
quien los inspira sobre el papel.
Con Rocío Ordoñez, se cumple la
premisa de los óptimos escritores que dejan una impronta del alma para
allegarse a la consciencia lectora que capta la originalidad y el carácter
literario, el cual convence por la conjunción de atractivas tramas bien
resueltas y con aval argumentativo en la línea histórica que se describe con
exacto reflejo.
Como toda buena obra, estas líneas se demarcan con el espíritu de una escritora
que comunica, más allá de la apariencia de la ficción, una esencia real de la
realidad histórica que recrea magistralmente. De ahí la resuelta labor de
documentación que nos transporta eficientemente a los años de la Revolución
Francesa con caracteres genéricos de la época como los sans cullotes,
realistas, girondinos y jacobinos, la Asamblea y las convulsiones socio
políticas propias de la República hasta el Termidor, en la que los personajes
se implican en primera línea acompañados de personalidades de la época. Tal es
el caso de Robespierre, Sant Just y el mismo Marat asesinado por su
amante realista Carlota de Corday .
La continuidad histórica es el
acompañamiento de los personajes que se ven envueltos en momentos decisivos
durante la España pre-napoleónica o la guerra de Rigaud Louverture,
nativo que consiguió expulsar a los ingleses y unió a los milicianos de Haití
para enfrentarse contra los franceses en busca de la independencia. Apariciones
de personajes históricos como Henri Cristophe (Henri I) se muestran en la
misma línea de la ficción para acometer el papel real que desempeñaron en su
momento.
Mercados de tratantes de
esclavos, el vudú propio de aquellas tierras, los conflictos de los plantadores
con las revueltas nativas, quedan fidedignamente representados en la segunda
parte de esta excepcional novela de la que se adivina el frugal trabajo de
estudio y documentación.
Tanto en la primera parte de la
Revolución Francesa con inclusión de la Toma de la Bastilla, como en la
segunda, la continuidad de la exactitud es una característica encomiable que
convierte las líneas en auténticos tratados de Historia.
Las implicaciones históricas
enlazan magistralmente con la línea argumentativa de una imaginación
trascendida hacia la temática del romanticismo sin tintes sensibleros ni
soluciones fáciles de emociones recurrentes; el romántico desempeño
argumentativo como eje de esta novela visceralmente aventurera, entronca con el
drama de las pasiones humanas que tan pronto se originan de las propias
conveniencias circunstanciales , como derivan en profundos impulsos de un
desentendimiento aparente cuanta mayor es la exaltación de las emociones que se
profesan.
Los protagonistas de esta
historia de épicos rasgos son Julie y Raoul, quienes habrán de vivir en el
laberinto de un tiempo que hermana con la tragedia y la fortuna del mismo modo
que se entremezclan los celos, la traición, la confusión de intenciones ante la
deslumbrante certeza de un amor invicto pese a la apariencia de la derrota y la
desazón de las amarguras temporales.
Los nobles valores son
representados por entrañables personajes del que cabe destacar la primordial
influencia de Pascal Benoit que aporta hilaridad y un humor sostenido durante
toda la odisea.
Contrasta con la historicidad
argumental la narración, por medio de narrador omnisciente, en tiempo presente
que da agilidad y ritmo coordinante con todas las emociones sustanciales que
los personajes parecen experimentar en tiempo real. Todo un acierto para
canalizar la intensa aventura excelentemente clarificada durante las 375
páginas que comporta Días de hielo y fuego, en un índice conformado por los
llamados 4 elementos: Hielo, Tierra, Fuego y Viento.
Perfectamente
seleccionada la estructura que es muy acorde con el contenido pues la suma de
las muchas actitudes de las ambiciones y valores de lo humano se conjuga en una
miscelánea de sensaciones que nos lleva, como una brisa de temporalidad, por
las fases de la vida de unos personajes nacidos para sentir en extremo una
existencia arraigada en los sentimientos y los peligros.
La trascendencia de las
circunstancias, en ocasiones desborda la previsibilidad de la narración con
sorprendentes descripciones que no sólo pertenecen a los destinos terrenos,
sino que también se demarcan en la vida del espíritu y el esoterismo con
la práctica de ocultistas aspiraciones que también influyen sobre los
protagonistas, aportando una originalidad sorprendente y que impactará al
lector en sus últimas páginas.
Así pues, con tantos elementos
consolidados de amenidad literaria, Días de Hielo y Fuego es una
constante gratificadora con capacidad para trascender en el deleite de estas
páginas que abarcan hechos históricos dispares, esenciales y corolarios, en
numerosos lugares donde habitaron personajes acreditados de esa importancia
universal que avalan las emociones de la lucha visceral por la supervivencia,
en un entramado de sentimientos canalizados por ambiciones sin faltar nunca la
honestidad arraigada de sus héroes intemporales en la virtud de los propósitos
ennoblecidos. Una lid del Bien contra el Mal, de universal raigambre, que Rocío
Ordoñez ha convertido en un sorpresivo y valioso ejercicio de calidad
literaria.
Ignacio Fernández Candela