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Guaidó y los vecinos


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17/03/2019


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La realización el pasado jueves 14 de marzo del encuentro del presidente (e) Juan Guaidó con líderes comunitarios, resulta una clara y esperanzadora señal de la adecuada valorización del rol protagonista que le corresponde desempeñar al movimiento vecinal en el proceso de cambio democrático que se impulsa en nuestro país. Y en realidad, si algún actor de la sociedad venezolana ha sido contribuyente activo para el avance y soporte de sus luchas democráticas ese ha sido el movimiento vecinal.


El movimiento comunitario venezolano a lo largo de sus ocho décadas de existencia y, mediante sus diversas manifestaciones (ligas de colonos, juntas profomento, juntas vecinales, asociaciones de propietarios y asociaciones de vecinos; entre otras) se mantuvo siempre activo como promotor y soporte; tanto de las luchas reivindicativas locales como de las reformas políticas democráticas durante los años ochenta. Puede afirmarse, sin lugar a dudas, que los movimientos vecinales junto a los movimientos de trabajadores y los partidos políticos han sido factores claves de la modernización democrática del país.

A partir del año 1999, las asociaciones y grupos vecinales fueron sometidos a un intensivo proceso de cooptación y segregación por parte del Ejecutivo Nacional, pese a que disfrutaban de un reconocimiento constitucional y legal que les otorgaba posibilidades de participar en la gestión de políticas públicas en todos los niveles del Poder Público, con especial énfasis en los niveles municipal, parroquial y comunitario. Y en efecto, la gestión restrictiva del PSUV impuso como única forma asociativa a los consejos comunales y, luego colocó sobre estos a las llamadas comunas.

Tal vez, la acción más grave fue el manto intervencionista y hegemónico que se quiso imponer sobre la actividad de la sociedad civil desde el Estado. A pesar de todo esto, en los últimos 20 años, el movimiento vecinal logró mantenerse activo y demostrando en cada oportunidad su naturaleza ciudadana y democrática. Los vecinos mediante sus expresiones asociativas y, junto a sus líderes constituyen el pivote para la reconstrucción del necesario tejido social que fundamente y consolide la visión del cambio político en todas las comunidades venezolanas.

Del evento realizado el pasado jueves 14 el municipio El Hatillo, merece destacarse; además del esfuerzo organizativo y la reiteración del compromiso vecinal con el cambio, sus propuestas y reclamaciones vinculadas al mejoramiento de los servicios públicos, la reinstitucionalización de las estructuras municipales, el ejercicio de la contraloría vecinal, el rescate de las Juntas Parroquiales y de la organización comunitaria en general. Se expuso allí una agenda comunitaria que seguramente será un importante insumo para la elaboración del Plan País que se adelanta en la Asamblea Nacional.

En este contexto uno de los mayores cambios que debemos introducir en materia vecinal es la liberalización del régimen de organización y registro de las entidades vecinales; ajustándolo al ejercicio pleno de los derechos de libre asociación y expresión que tenemos todos los ciudadanos y las comunidades. Otro aspecto pendiente es la desideologización de las actuales organizaciones comunitarias que no tienen que estar al servicio de una ideología política y, menos aún a aquellas que pregonan el totalitarismo. Por otra parte, es imprescindible reconocer el carácter descentralizado del movimiento vecinal vinculado de manera natural a los gobiernos locales; es decir, a los municipios. Por último, es impostergable la necesaria revisión de los órganos constitucionales previstos para el ejercicio de la participación de los vecinos en los procesos de formación, ejecución y control de las políticas públicas.

La cercanía entre el liderazgo político y las bases comunitarias; así como también con el resto de los movimientos sociales (mujeres, trabajadores, minorías étnicas y juventudes; entre otros) y sus organizaciones será un componente decisivo para agilizar aún más el cambio democrático que reclama nuestra nación. La organización social es determinante; tanto para rescatar la democracia como para defenderla luego.   

@migonzalezm 

Etiquetas:   Política   ·   Democracia   ·   Participación Ciudadana

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