El análisis de los primeros 100 días de un gobierno
son un método importante y común a la hora de buscar elementos que permitan dar
una idea de cómo será el gobierno durante todo el sexenio. Uno de los
principales indicadores que se realizan en el primer trimestre de un gobierno,
es conocer cuál es la aprobación del presidente con respecto a su forma de
gobernar, las propuestas políticas y, fundamentalmente, los resultados
concretos que se han realizado hasta este momento. En este sentido, pareciera que es durante los
primeros 100 días que la sociedad puede construir una idea de cómo será el
gobierno en el futuro.
Como señalé anteriormente, la aprobación de un
gobierno es un elemento muy importante en términos de que la sociedad está
satisfecha con el trabajo realizado, así como con las propuestas y las
soluciones. Para el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador, estos
primeros 100 días parecen pintarle muy bien, ya que diversas casas
encuestadores coinciden en que el gobierno de AMLO mantiene un 80-90% de
aprobación, esto es, que de cada 10 votantes 8 están totalmente satisfechos. Para
medir la aprobación de un presidente las encuestadoras utilizan diversos
parámetros que permiten conocer qué medidas del gobierno son más aceptadas que
otras y de este modo obtener un porcentaje total.
Esta aprobación tan alta que se le da al presidente
López Obrador es una aprobación ampliamente sustentada en hechos. Con esto
quiero decir que ese 80% de personas que están satisfechas con la manera de
gobernar del presidente, tienes razones suficientes para estarlo. Una de esas
primeras razones seguramente se sustenta en el hecho de que el presidente salga
todas las mañanas a das conferencias en donde habla sobre los acontecimientos
recientes, además de permitirle a los reporteros hacer preguntas. Así, el que
nunca se haya visto esto en otros gobernantes permite comprender por qué la
aprobación tan alta del presidente.
Otra razón la encuentro en que el presidente López
Obrador desde el día uno de su gobierno ha trabajado para erradicar por
completo la corrupción, teniendo como ejemplo el combate al huachicoleo y la
finalización de la construcción del aeropuerto en Texcoco, cuyo proyecto se
demostró que existían casos de corrupción y contratos ilegítimos. Aunado a
esto, otras medidas como reducir el ingreso mensual de funcionarios de
gobierno, proyectan a la sociedad la imagen de que en realidad se está
trabajando día con día para acabar con la corrupción y el derrochamiento de
dinero.
Por otro lado, las consultas representan una apertura
al ejercicio democrático en la sociedad, de modo que cualquier individuo puede
ser capaz de decidir si un proyecto continúa o no. Tan simple como alzar las
voces de aquellos que durante muchos años estuvieron silenciadas al no ser
tomadas en cuenta, permite comprender de manera sencilla por qué el presidente
cuenta con una aprobación tan alta. La fórmula es simple: escuchar las
inquietudes de la sociedad y proponer soluciones a las mismas.
Así el panorama, una aprobación tan alta ni siquiera
tendría por qué causar sorpresa o generar mesas de discusión en donde se busca
entender por qué existe tal fenómeno como si se tratara de algo irreal, algo
sobrenatural cuyas explicaciones no tienen ningún sentido, ya que si el
presidente tiene altos niveles de aprobación, seguro es porque está haciendo
uso de los métodos populistas y tarde o temprano decepcionará a la sociedad
porque sólo votaron por el presidente como una castigo a los otros partidos.
Estas explicaciones tan simples, propuestas por los analistas e intelectuales
que todos conocemos, provocan curiosidad porque para ellos la respuesta de una
alta aprobación no se encuentra en el hecho de que el presidente esté haciendo
las cosas bien, sino más bien en otras razones y explicaciones que rebasan por
mucho una buena forma de gobernar.
Evidentemente esta manera de gobernar es muy distinta
a lo que se ha visto, por lo cual es justificable que, analistas e
intelectuales que todos conocemos, se espanten porque el presidente sale todas
las mañanas a ofrecer conferencias, por lo cual es más sencillo llamarlas misas mañaneras que despertarse temprano
a escuchar qué es lo que dice el presidente y cuáles son sus propuestas y
análisis de ese día. Acostumbrados a una mala democracia que en lugar de salir
a realizar el ejercicio democrático que ofrecen las consultas, resulta más
sencillo criticarlas diciendo que son consultas a modo. Asimismo, pareciera ser
que utilizar el término populista resulta ser más sencillo al momento de tratar
de comprender por qué existe tal preocupación del presidente para con el
pueblo.
Estos analistas viejos y anticuados deberían comenzar
a reformular sus reflexiones en torno al presidente López Obrador y entender
que una aprobación tan alta es el reflejo de que el presidente está haciendo
las cosas bien desde el día uno. Mucho se habla de que Fox o Calderón mantenían
una buena aprobación en su primer trimestre de gobierno; sin embargo, sólo es
cuestión de ver cómo terminaron estos gobiernos en términos de desaprobación.
Es momento de comenzar a entender que el actual gobierno está rompiendo con
estructuras pasadas. Que este presidente no es más de lo mismo. Que sí es
posible un cambio y que, por ahora, el único camino viable para conseguirlo se
llama MORENA y su cuarta transformación.
MIGUEL ANGEL MACIEL GALINDO
Twitter: @miguelmg28