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TPP11: Caballo de Troya


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11/03/2019


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El Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), también conocido por sus siglas TPP-11, es la versión actualizada del TPP, firmado en 4 de febrero de 2016 pero que entró en crisis a raíz de la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de retirar a su país de esa iniciativa en 2017.


La iniciativa liga a once naciones (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Japón, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam), pero está abierta a quienes quieran incorporarse posteriormente, incluido Estados Unidos, si de nuevo lo decide. Las metas están claras desde el preámbulo del acuerdo que hoy entra en vigor: "Mejorar oportunidades para la aceleración de la liberación regional del comercio y la inversión", y "promover mayor integración económica regional".

Según Agencia EFE, han promovido este Acuerdo personeros vinculados al modelo global, como Michelle Bachelet, quien ha señalado que el TPP11 “es un tratado ambicioso, moderno y con visión de futuro, que incorpora con creatividad las nuevas temáticas del comercio internacional que exigen que los beneficios de la globalización alcancen a todos". Por su parte,  el primer ministro nipón, Shinzo Abe ha declarado: "Como portador de la bandera del libre comercio, Japón continuará promoviendo una zona económica libre, justa y basada en reglas para un mundo global".

El TPP11 estaría integrado por once naciones, entre ellas Japón, la tercera economía mundial. Representa la insistencia de los intereses globales por instaurar un orden supranacional, como respuesta a la guerra comercial entre EE.UU. y China, cuyas tensiones y efectos colaterales han derivado en un aumento del proteccionismo. Sin embargo, más allá del interés de Trump por mejorar políticamente la posición desmedrada de EEUU frente a China, el TPP11  esconde detrás de su mensaje de comercio justo y de globalización para beneficio de los pueblos, el interés de las multinacionales por coartar la soberanía de los Estados, en orden a instaurar la prohibición al Estado-Nación de legislar afectando a los inversionistas internacionales, tomando medidas económicas que pudieren afectar los negocios de esas corporaciones multinacionales, generando a partir de su ratificación un statu quo, un orden asimétrico inmutable, en donde los intereses privados se arrogan supuestos derechos adquiridos que la sociedad no puede revertir. Es por esto que la firma del TPP11 ha generado reacciones nacionalistas en la sociedad civil de los países involucrados.

¿Cuáles son los puntos que rechaza la ciudadanía y que vienen solapados tras de un Acuerdo plagado de buenas intenciones?

El secretismo es uno de los aspectos que  motivan rechazo y sospecha razonables: durante un período de cinco años, lo que no es menor, este acuerdo se estuvo negociando prácticamente en silencio, de manera hermética, a espaldas de la ciudadanía y de expertos en la materia que bien pudieron manifestar su postura sobre el tema y dar a conocer sus legítimas aprehensiones. No hay que olvidar que después de cuatro años de materializada la suscripción del TPP, recién ahí se conocerán los documentos que, hoy en día, están bajo reserva. Una evidente falta de transparencia a lo que se suma otro factor negativo: el Congreso no cuenta con las facultades para modificar eventuales cláusulas del Acuerdo Transpacífico y que pudieran ser consideradas como negativas o inadecuadas para Chile, es decir, el margen de acción es prácticamente nulo, de manera que aunque, con posterioridad, se pudiera conocer el detalle del acuerdo, legislativamente, no podemos hacer nada para mejorarlo o evitar riesgos para el país.

El Diputado Sergio Aguiló en el periódico digital El Quinto Poder ha sintetizado las amenazas a la soberanía y la resignación del rol conductor de un Estado en materias de bien común. Un análisis coincidente al que hemos realizado frente a la suscripción del TPP original, que consagraba el interés de los laboratorios farmacéuticos por impedir que los países produzcan medicamentos genéricos y los usen en sus sistemas de Salud Pública. O la presión de firmas de biogenética como Monsanto y Bayer por abrir la economía a sus intereses, sin que podamos como sociedad soberana impedir la clonación de nuestra flora y fauna nativa,  que lleve a la usurpación de la propiedad colectiva de la naturaleza para convertirla en negocio privado, protegido por patentes industriales que este Acuerdo reconoce como gran precepto global.

Otro aspecto político del TPP11 es obligar a los Estados a priorizar la Propiedad Intelectual como gran interés a preservar, lo que impacta en contra del Internet libre, tal  como lo conocemos, entrando a restringir el traspaso libre del conocimiento, el arte, la música, la ciencia, la prensa ciudadana, restringiendo contenidos, entrando a limitar la libre expresión tras el pseudo derecho de propiedad de  tecnologías globales que puedan ostentar. Además, lleva a distorsionar el sentido de la fiscalización del Estado sobre los hechos económicos territoriales, pues relativiza la soberanía tributaria del Estado para perseguir la evasión, la subvaloración, la triangulación vía paraísos fiscales, usando la autoridad aduanera o tributaria para servir a intereses globales como lo es perseguir la piratería, en vez de priorizar la lucha fiscal contra la evasión, ilícito en que incurren a nivel mundial corporaciones multinacionales que evitan tributar lo justo en los Estados de origen y destino de sus flujos comerciales.

El modus operandi que han adoptado los intereses globales ha sido informar a medias, con secretismo y un dogmatismo total frente al modelo neoliberal de libre cambio, el mismo que ha resultado concentrador de la riqueza y depredador del planeta. Han buscado imponer su texto sin margen de maniobra para la sociedad civil, toda vez que sus representante políticos en el Congreso no tienen acceso a los documentos de base de estas negociaciones ni capacidad alguna de tener injerencia en los términos del Acuerdo, es decir, un toma o lo deja, en mi opinión un serio peligro para nuestra soberanía, un Caballo de Troya.

Periodismo Independiente, 11/03/2019





Etiquetas:   Relaciones Internacionales   ·   Globalización   ·   Soberania

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