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Por otro lado, llama la atención que esta misma fuerza, propia de la necesidad
de vencer a este flagelo a veces mortal, no está considerando el
impacto social en la reacción y sentir de los hombres que están siendo
espectadores de una lucha de géneros, que incluso algunos aún así, vienen
apoyando a la mujer producto de la calidad de principios que conservan; sin
embargo, es evidente que también los modos e imprecisiones que hacen referencia
y ponen al hombre como el malo de la película pueden generar en el futuro una
afectación y mella psicológica que podría identificar o relacionar al hombre
portador de una naturaleza agresora siempre en perjuicio de la mujer.
Entonces, porque no en aras de buscar
la paz social, las medidas de protestas debieran de estar acompañadas de un
matiz de unidad, sin bajar la guardia claro está, en la búsqueda de la lucha
frontal contra el agresor o agresora, pero no produciendo una generalización
con el simple hecho de: "ser hombre es igual al enemigo siempre causante
del daño"; sino, realzar al hombre como padre protector de la mujer, de la
hija; como hijo o hermano que lleva en su perfil el de proteger y apreciar a su
hermana o compañera.
Es delicada la labor de los
comunicadores que dejan del lado el promover los valores que necesitan los
hombres para cimentar y reconocer que están diseñados como un complemento
en el grupo social que alberga no solo a personas distinguidas por géneros o
condiciones físicas, sino; en muchos casos, como los compañeros que deciden
mantener una relación en el tiempo, sabemos que existe mayor atención el
enterarse por los medios cuando los títulos de la noticia se leen así:
"Mató a su esposa y violó a su hija" que por otro lado, se tome la
labor de promover campañas que muestren a un padre atendiendo a una mujer y
dando el mensaje que el hombre "Si cuida y enaltece a una mujer"
definitivamente lo último no resultaría beneficioso como noticia y como
atracción, pero es la realidad nacional, no deberíamos tener estas campañas, no
deberían existir los casos de maltratos, pero existiendo, debemos de ser
cuidadosos en la planificación de soluciones. Es claro que no
resultaría que un depravado o enfermo de hoy pueda comprender o ser
parte de este proceso, pero si el hecho de sembrar en la conciencia, que es
natural en el hombre respetar y valorar a todas las mujeres por la importancia
que representan en la larga existencia de la humanidad. Copyright Julio Porras Talavera