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Mamihlapinatapai: Todo aquello que una mirada puede guardar.


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20/02/2019


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¿Conoces las películas románticas? Las comedias románticas, los dramas románticos. Las tragedias románticas, historias sin un final feliz, los "Romeo y Julieta" de nuestra generación. Esas historias que fueron contadas mil veces, de distintos modos, y aún así hacen que te enamores más del amor. Es una paradoja, ¿cómo puedes enamorarte más de algo? ¿Cómo puedes, si quiera, enamorarte de algo que no es tangible tal como un sentimiento? Hablo de esas historias que idealizan, que brillan y son rosas. Que muestran la definición de "pasión" según un guionista de Los Ángeles o nacen en los desgastados brazos de los clichés. Conoces esas historias, ¿verdad?


“Amor: Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.” Nunca fue tan fácil definir un sentimiento tan complejo.

Según la RAE hay trece definiciones más; según nosotros no existe palabra o gesto que pueda explicar porqué nuestra alma siente una profunda conexión con otra, porqué nuestro corazón baila al son de los latidos de otro o porqué nuestro cuerpo desconecta todas las alarmas cuando cierta persona nos toca o habla.

Conocerás esa sensación. Un cerebro que cierra por vacaciones, un corazón que salta los latidos, unas mejillas que podrían prender fuego y un estómago siendo crisálida de mariposas.

Debes enamorarte, alguien debe enamorarse de ti. Es un derecho y una obligación.

Es un instinto. El ser humano no solo es egoísta o arrogante, humilde o amable. Necesita un motivo, un objetivo o una razón para darle sentido a una vida sin un destino escrito.

Busca señales del universo, el karma, los horóscopos. Los dioses y las leyendas cuentan historias tan imposibles que son increíblemente fáciles de creer.

Sigue el hilo rojo, aquel que no puede romperse por mucho que su alma ya lo esté, que solo puede enredarse y que le conecta con otra alma igual de rota o incluso más con la que estar hasta el fin del mundo. Hasta el fin de los días.

Conoces esa sensación. Puede que no te hayas enamorado nunca, puede que solo conozcas el significado de la palabra "gustar" porque tus sentimientos son un laberinto y tú eres un torbellino, pero las historias de amor son armónicas. Perfectas y sin errores, perecederas y prácticamente inmortales.

Las películas, los libros y los poemas; amor en tinta inyectado en vena, las pupilas dilatadas. Las palabras de Nicholas Sparks se convierten en tu Biblia, en tatuajes y en promesas. En besos bajo la lluvia que solo existieron tras las cámaras, caricias que solo en un universo paralelo ocurrirían.

Quieres vivir en esa sensación, no solo conocerla. El mundo es un lugar enorme, a veces tan pequeño como un pañuelo, pero no crees tener la suerte de que un hilo esté atado a tu dedo meñique. No crees que nadie esté al otro lado, porque de algún modo, no eres suficiente. Tus grietas pueden ser reparadas con oro pero nunca tendrán el valor que merecen.

Aún así buscas por los rincones y debajo de las piedras. Buscas en calles y callejones, en bares ruidosos y aplicaciones del móvil que pueden silenciarse.

Buscas en vagones de metro y estaciones, en paradas de autobús y asientos compartidos. Y un día sin pensarlo, sin buscar y rendido, tus ojos encuentran otros en lo que relucir. En los que mirarse y contemplar lo que realmente son.

Puede ser en aquel que un día imaginaste, en esa persona que rechazaste una y otra vez, en aquella que tenía grabado la palabra "imposible". Puede ser alguien que solo esté aquí por un par de meses, alguien que hayas conocido hace cinco minutos o simplemente, alguien con quien hayas compartido una canción.

Los ojos son el espejo del alma, las miradas son puertas a mundos más sinceros. Con solo posar una pupila en otra el paso del tiempo puede variar. Lento, rápido o inamovible.

La magia nace en esos oscuros lugares que nunca pensaste que existían y todo lo que veías en blanco y negro cobra colores más vivos que los de tu propia sangre.

Es como la historia de un chico y una chica que se despiden en la calle con solo mirarse, intercambiando sonrisas; o la conexión de dos personas con solo escribir un "hola" a pesar de estar a una luna de distancia. Como el primer "te quiero" de Romeo hacia Julieta, aventurero y valiente. Dulce y trágico, casi mortal.

Tu cuerpo te pide un movimiento, su cuerpo lo espera, pero ambos son demasiado tímidos como para actuar. No hay un paso al frente, vuestras miradas ya se han buscado y encontrado mil veces pero vosotros seguís en el mismo lugar.

Uno quiere andar pero el miedo paraliza como el veneno de una serpiente; otro quiere tender su mano pero la inseguridad es su armadura y es muy difícil de quitar.

Cada uno quiere correr, abrazar y besar. Hablar sin barreras sobre los errores que les definen, sobre como el mundo podría acabar y no importar con tal de estar mano a mano. Quieren viajar por carreteras durante semanas y escribir nuevas historias con el autocorrector desactivado.

Quieren expresar la revolución de sus camas o el desorden de su cabeza con aquello que solo han aprendido en la escuela, imitar las historias de amor más icónicas. Y se equivocan, porque lo mejor es crear la suya propia.

Quieren iniciar tantos caminos y acciones, quieren sentir todo aquello que el mundo les dio por sentado y les prometió, quieren decir lo que es el amor tan solo con un diccionario en las manos.

Y el amor es más complejo que una simple palabra o un confuso sentimiento.

Quieren expresar algo tan amplio y complejo, doloroso y frustrante, hermoso y caótico con una simple mirada que solo consiguen hacerlo si lo reducen a la más mínima de las ideas: "mamihlapinatapai"

Aunque puede que después de tanto silencio el tiempo se gaste y se canse de tanto esperar, de tanto paralizarse y simplemente se vaya. Las horas están borradas, los minutos son granos de arena, el momento ya ha pasado. La mirada ha cambiado en un solo pestañeo, ya no necesita definirse, es una mirada cansada.

Las canciones lo dicen: "I was late for this, late for that, late for the love of my life". No llegues tarde si una mirada se cruza con la tuya en el momento menos indicado. No llegues tarde si vuestros ojos están abiertos y dispuestos, concentrados en como su reflejo brilla en el otro. No llegues tarde si esa mirada dura minutos, horas o años; si grita ir al fin del mundo y los días agarrado de tu mano.

Simplemente, no llegues tarde.



Etiquetas:   Psicología   ·   Amor   ·   Sociedad   ·   Diccionario   ·   Palabras

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