El papel que no han tenido las redes sociales en la política.

 

. Existen argumentos aceptables para ambas afirmaciones. Lo cierto es que Facebook, ocupando el primer lugar dentro de las llamadas redes sociales ha captado gran parte del tiempo que dedicamos diariamente a relacionarnos, incluso se podría decir que Facebook se ha convertido en el lugar donde se realiza ese primer contacto con amigos que normalmente años atrás se daba en la secundaria, la universidad o el trabajo.

Para mi concepto, el problema no son las redes sociales como muchos podrían llegar a pensar, porque al final de cuentas son una herramienta de comunicación, el verdadero problema es la forma en como las usamos. Para nadie es un secreto la irresponsabilidad con la que a veces se hacen afirmaciones y juicios sobre personas, situaciones o grupos. Este fenómeno de querer opinar, compartir, comentar y afirmar sobre todo lo que vemos a diario en las redes sociales, si bien promueve el derecho a la libre expresión, coarta el derecho a la verdad, porque muchas veces damos “compartir” sin detenernos a corroborar la información que nos llega. Así mismo pasa en la esfera política.

Las redes sociales debieron ser la herramienta del futuro de la política, la base para democratizar las decisiones y que la comunidad tuviera la participación que merece para influir sobre las agendas de los que administran recursos públicos. Contrario a esto, han sido el campo de batalla de los últimos 12 años (aproximadamente), donde se dan las más feroces disputas entre los partidos políticos o los candidatos por ocupar los tan codiciados cargos públicos. El pueblo, como siempre, termina estando en medio de una pelea desleal cuyas armas más letales son los rumores y las calumnias, cuando lo que debería primar son las propuestas de cada quien.

En mi municipio Sincé, así como en Colombia, la política hace parte del diario vivir de la mayoría de las personas, siempre se está hablado de ello, incluso cuando termina una elección suelen preguntarse quién ganará la próxima. Sincé, muy a pesar de ser un pueblo donde la mayoría de sus habitantes gana mucho menos de un salario mínimo mensual, lo que obviamente se traduce en una muy baja capacidad adquisitiva de productos y servicios, inclusive básicos y de no contar con la mejor infraestructura de telecomunicaciones, su población tiene acceso a Internet cada vez un poco más. Con el acceso a Internet se renueva esa necesidad que ha tenido el ser humano desde el inicio de la vida, la de comunicarse y relacionarse, pero esta vez en un escenario nuevo. Así como en aquellos tiempos los primeros hombres usaban el humo, las señas o la pintura como herramienta comunicativa, nosotros hemos usado el Internet, particularmente las redes sociales, para hacernos sentir.

Los políticos, encontraron en este nuevo canal una forma más rápida y dinámica de darse a conocer al pueblo. Hoy en día lo que se diga en cualquier medio digital sobre un candidato o un personaje de la política impacta directamente en su reputación ya sea a favor o en contra. Teniendo en cuenta lo anterior la guerra electoral se ha resumido en cómo hacer para mejorar la reputación del uno y como dañar la del otro. Dentro de las equipos de campaña existen comités encargados de difundir la información positiva y contrarrestar la negativa que circula en redes sociales y que generalmente proviene de adentro de las mismas campañas, y es aquí donde preocupados por “contrarrestar” el pueblo queda en el medio, pues son las personas del común quienes, en redes, esquinas, puestos de trabajo, el bus de transporte público y los mismos hogares, discuten a diario basados en rumores, verdades a medias, informaciones no corroboradas y muchas veces mentiras.

A pesar de que hay iniciativas enmarcadas dentro de lo que se ha denominado cyberactivismo, que constituye una nueva forma de participación juvenil en política, aún existe una gran apatía de los jóvenes hacia los temas políticos. El Centro de investigaciones Sociológicas de Madrid ha constatado que la mayoría de los jóvenes tienen una mala apreciación sobre la política, la cual les produce desconfianza, indiferencia y en menor grado irritación, de ahí a que este tema no tenga mayor importancia para ellos. Yo por mi parte soy un completo convencido de que la única forma de cambiar lo que no nos gusta es propiciar algo mejor.

UNETE



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