Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Reseña   ·   Libros   ·   Novela   ·   Cambio Climático   ·   Contaminación   ·   Lectura   ·   Cultura



Del divan a la red


Inicio > Psicología
11/02/2019


324 Visitas



Del diván a la red


 

Se conoce como telemedicina  todas  aquellas  actividades  diagnósticas  o terapéuticas realizadas a través de un medio electrónico que permiten la transmisión de imágenes  y/o  información  verbal.  Esta  definición  lleva  implícito  la  ausencia  de  la entrevista cara a cara y con ello, la no necesidad de desplazamiento tanto del médico como el paciente. Parece claro que la reducción del número de visitas y gastos médicos y probablemente, la mayor comodidad y accesibilidad tanto para el paciente como el médico, pueden ser ventajas atribuibles a esta modalidad de medicina. La psiquiatría no escapa de este boom tecnológico, diversos estudios muestran le efectividad y el positivo coste-beneficio de esta actividad, aunque hay escasos estudios que avalan su eficacia, por lo que no deja de ser altamente provechoso e interesante su desarrollo.

Entre los beneficios que destacan de la telepsiquiatría están: permitir una provisión de servicios de calidad a nivel local, minimizar los viajes innecesarios de los pacientes, posibilitar la comunicación con profesionales sanitarios en lugares remotos y modernizar el entorno laboral de los médicos. Sin embargo, no todos los pacientes son ideales para esta práctica. Se contraindica en pacientes que rechazan participar, violentos, inestables, impulsivos o muy manipuladores, con riesgo inmediato de suicidio o gran peligrosidad, o si hay un perfil de síntomas que pueda exacerbarse por el uso de la tecnología. Tampoco es ideal para transmitir información que precise ser comunicada cara a cara, cuando el paciente tenga un déficit auditivo, visual o cognitivo que le limiten en su uso de la tecnología o cuando se deban tomar decisiones contra la voluntad del paciente (instauración de tratamiento, decisión de ingreso, etc.). Por otra parte, el estigma psiquiátrico hace de esta práctica un ámbito seguro, al ser realizada en la comodidad del hogar.

En el 2008 , se estimó que aproximadamente  20.000  páginas  web estaban dedicadas a la atención en salud; cifra superada con creces hoy. Recientemente, se ha encontrado que más del 10% de la población general y más del 20% de aquéllos con historia de alguna enfermedad mental  usan  internet  como  fuente  primaria  de  información  en  salud  mental.

Los programas de tratamiento para los trastornos mentales que han demostrado efectividad son complejos e integran múltiples componentes -educación, farmacoterapia, intervenciones psicosociales, monitorización de los tratamientos- e involucran a una amplia gama de profesionales de la salud incluyendo la asesoría de profesionales especializados.

Los resultados, hasta la fecha, demuestran que el tratamiento ofrecido por servicios de telepsiquiatría son comparable con los resultados obtenidos en tratamientos de consulta cara a cara. Como  reporta  Elford,  en 1955  el  Instituto  Psiquiátrico  de  Nebraska quien usó un sistema de circuito cerrado de televisión para transmitir sesiones terapéuticas en vivo a estudiantes, con fines académicos. Durante las dos décadas siguientes, el  Instituto  inició  un  proyecto  en  telepsiquiatría, el cual mostró que el  grupo  intervenido  con  el  nuevo  sistema podía ser manejado adecuadamente,  y  logró  incluir  la  supervisión a distancia de las consultas realizadas en otro hospital. La  siguiente  experiencia  que  abrió  el  camino  al  desarrollo  de  la  telepsiquiatría  se  dio  en  1968,  cuando psiquiatras del Hospital General de Massachusetts usaron una conexión bidireccional por televisión con el Aeropuerto Internacional Logan  para  consultas  remotas.  Los  profesionales  participantes  valoraron  el  sistema  positivamente  e  indicaron la efectividad de la intervención en algunos pacientes, como niños, adolescentes y personas con diagnóstico  de  esquizofrenia. Para estos pacientes, fue más fácil conversar con el “psiquiatra televisivo” que  hacerlo  con  un  psiquiatra  en  persona.

La evolución de esta práctica ya cuenta con antecedentes importantes que la respaldan, para ser vista como una herramienta confiable con resultados favorables, brindando nuevas oportunidades para el médico y el paciente.



Etiquetas:   Psicología   ·   Salud Mental   ·   Psiquiatría   ·   Telecomunicaciones   ·   Psicoterapia

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18165 publicaciones
4629 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora