. El debate entre ambos
personajes ya se venía cocinando días anteriores a través de Twitter, ya que
ambos mantuvieron una serie de discusiones en relación a algunos artículos que
escribió Hernán criticando el gobierno de López Obrador, cuestionando la
llamada “cuarta transformación”, además de ofrecer declaraciones donde apoya el
derrumbe del gobierno de Nicolás Maduro. Según lo dicho por John Ackerman, estas
declaraciones sólo sirven para hacerle el juego sucio a la derecha mexicana. A
partir de esta confrontación entre ambos puntos de vista, fue que Julio
Astillero los invitó a realizar un debate de manera más formal en su programa.
No
mencionaré lo que dijo cada analista, dado que no pretendo persuadir al lector
sobre cuál es mi posición con la que simpatizo, sin embargo, ya es cuestión de
cada radioescucha el darle el punto ganador a uno u otro personaje. Los temas
centrales del debate giraron en torno a lo que era ser de izquierda, el tema
venezolano, la intervención estadounidense, entre otros ejes temáticos que se
encuentran actualmente en la agenda política internacional. Por otro lado, en
lo que deseo centrarme es en una discusión muy fuerte que mantuvieron ambos
opinadores, esto es, ¿cuál es el papel de la izquierda hoy en día? Sin duda
alguna, la discusión ofreció mucho material para reflexionar, ya que se
entretejió una disputa en relación a que, para John Ackerman, Hernán no
representa una izquierda mexicana lopezobradorista, por más que éste se
autodenomine simpatizante de la izquierda. A raíz de esto, me pareció sumamente
interesante reflexionar sobre lo que significa hoy ser de izquierda cuando, en
el terreno geopolítico latinoamericano, la derecha pareciera ganar terreno cada
vez con mayor fuerza.
Así dada la
discusión, podemos afirmar que, en el espacio de cualquier discusión medianamente
política, es posible encontrar una infinidad de autores que hayan trabajado el
tema de la izquierda desde distintas interpretaciones y bajo disímiles ópticas.
Un gran número de autores marxistas o no marxistas han dedicado mucha tinta en definir
qué es ser de izquierda y cuál es su papel en términos de gobernanza, sin
embargo, también el tema se presta al estudio de quienes se hacen llamar
libertarios, de derecha, apartidistas, etc. Así pues, el tema sobre lo que es
ser de izquierda y qué es lo que defiende, puede ser abordado desde cualquier
postura ideológica, dado que los académicos y en general el trabajo que se
elabora en las universidades, es muy común entender el mundo político dividido
en dos visiones: izquierda y derecha.
Por supuesto que, dentro de esta dicotomía, existen matices, es decir, también
se puede hablar de posturas de centro, libertarias, neoliberales, etc.
Tanto las
izquierdas como las derechas tienen su lado radical o extremista. Así, es
habitual encontrarse con que la izquierda más radical o ultra en México- concepto
muy utilizado por Hernán-, se encuentra abanderado por el EZLN (Ejército
Zapatista de Liberación Nacional). Asimismo, las posturas de derecha pudieran
tener su lado más radical: el neoliberalismo o las ideas que defienden el libre
mercado. Nuevamente existen matices, ya que un aspecto es la ideología que
cualquier persona en el mundo mantenga y otro aspecto muy diferente es lo que
predique día a día con sus acciones. Desde mi punto de vista, coincido con el
profesor Ackerman cuando se refiere a aquellos autores que, de manera
despectiva, hablan de una izquierda buena y una izquierda mala, es decir, una verdadera izquierda y una postura regular de izquierda. Lo cierto es que
quienes tomamos la bandera de izquierdistas, creemos, o al menos eso creo yo,
en un mundo más igualitario. Un mundo donde las condiciones sociales y
económicas sean más justas para todos.
La postura
de izquierda, ya sea radical, extremista, de centro izquierda, o izquierda partidista,
todas pueden coincidir en que el sistema económico que domina actualmente en
México ya no se sostiene más. Además, una izquierda hoy en México pudiera
adoptar las características de partidista
o institucional, dado que es sólo a través de estos mecanismos que una
nueva forma de gobierno y de gobernar es posible. Contrariamente a lo que
pudieran pensar algunos sectores de la izquierda, la vía revolucionaria
pareciera no ser más la solución, además que el levantamiento en armas para una
transformación radical del gobierno no es una posibilidad que esté considerada.
En este sentido, el ser de izquierda hoy define cómo se piensa el mundo y hacia
donde se desea encaminarlo. Evidentemente no es una tarea sencilla la
modificación del sistema económico que domina actualmente, pero, quién no lo
quisiera así cuando “el 82% de la riqueza generada en el mundo el año pasado
fue a parar a manos del 1% más opulento de la población mientras que el 50% más
pobre permaneció como ya estaba” (Lorenzo Meyer,2018).
Sin duda
los datos anteriormente mencionados son alarmantes, preocupan y sirven para
reflexionar qué es lo que pasa actualmente con el mundo. Es decir, cómo puede
explicarse, de manera sensata, que exista tanta pobreza en el mundo, además de
condiciones sociales deplorables. Individuos que no tienen para estudiar, un
techo o ni siquiera comer. Cómo se le puede explicar a alguien que la riqueza
producida de todo el mundo esté concentrada en muy pocas manos y cuya
preocupación máxima es la acumulación sin medida de más y más dinero. Es por
esta razón que la discusión de qué es una izquierda moderada y una verdadera izquierda pierde todo sentido cuando se
voltea a ver los niveles de pobreza en los que se encuentra sumergido México y
gran parte del mundo.
La tarea de
la izquierda, me parece, no debería centrarse en encontrar la definición más pura y real, sino en sumar esfuerzos para intentar, al menos en algunos
aspectos, modificar el sistema económico en uno que permita a cualquier persona
ser libre para elegir qué comer cada día, qué vestir, a dónde viajar, en dónde
comer, etc. La tarea no es ubicar al autor más leído o estudiado para tomar
como estandarte de lo que es verdaderamente ser de izquierda, ya que todo se
vuelve superficial cuando en la calle hay miles de individuos pidiendo una
moneda para comer. Y esta tarea no es solamente de la izquierda, sino también
para quienes, orgullosamente, se hacen llamar de derecha, libertarios o
neoliberales.
En algún
programa televisivo, Hernán Gómez mencionó muy acertadamente que es muy cómodo
criticar los programas sociales del gobierno cuando se tiene el estomago lleno.
Con esto quiero decir que es muy cínico por parte de algunas personas criticar
el gobierno venezolano, querer dar cátedra sobre lo que es ser democrático,
pero ignorar los verdaderos problemas que existen a nivel local. Reformulando
la idea, hoy la preocupación máxima está enfocada en si el gobierno del dictador Maduro caerá o no, pero
pareciera no ser cuestionable el que exista tanta riqueza concentrada en muy
pocas manos, específicamente en el 1%. Siendo esto así, las discusiones tanto
en la izquierda como en la derecha, en cualquier de sus facetas, debería
elevarse y unir esfuerzos a causas comunes, aquellas causas que verdaderamente
aquejan al país y al mundo.
Fuentes:
Meyer, L.
(2018). Un capitalismo dinámico, pero
¿legítimo? Recuperado de: https://www.eluniversal.com.mx/columna/lorenzo-meyer/nacion/un-capitalismo-dinamico-pero-legitimo
MIGUEL
ANGEL MACIEL GALINDO
Twitter: @miguelmg28