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Lo que importa


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29/01/2019

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Existe un fenómeno llamado jerarquía de la muerte que hace referencia al grado de importancia que le damos a las cosas que pasan a nuestro alrededor. Esto explica por qué nos duele más un atentado terrorista en nuestro país que la muerte de miles de personas el día que a Boko Haram le apetece.






Explica por qué a veces nos importa más que se mate al perro de una enfermera infectada por ébola, a que ese mismo día muera un niño a las puertas de un hospital en Sierra Leona por la misma enfermedad, o remover cielo y tierra para salvar a un niño que cayó 12 días atrás en un pozo pero dejamos que cientos de personas mueran en el mediterráneo desde hace ya unos cuantos años. 

Y es que Sota es capaz de movilizar a más personas que Aylan, UNICEF pone a Sergio Ramos en las 9 mejores fotos del año, Médicos Sin Fronteras explota a sus captadores de socios en las calles, Amancio Ortega paga 2 euros al día a sus trabajadoras en el Sudeste Asiático, Cristiano Ronaldo defrauda 15 millones a hacienda, y existen fanáticos religiosos que se juegan la vida para evangelizar a las tribus que viven aisladas del mundo. Pero luego si Amancio explota, lo soluciona con máquinas de quimioterapia, si Cristiano roba, esperamos en la puerta del juzgado para pedirle un autógrafo, y si los sentineleses se comen a los misionarios, vamos a invadirlos y “civilizarlos”. 

Pero, ¿de qué nos vamos a sorprender?

Nos vernos obligados a penar con cárcel a quien no ofrece socorro en un accidente de tráfico. Llamamos países subdesarrollados a aquellos que han sido arrollados por el desarrollo ajeno. Sabemos que el cambio climático nos va a matar tarde o temprano, pero votamos a la persona que sabemos que va a vender el Amazonas al mejor postor. Si incluso todavía hay personas que creen en dioses, patrias o banderas, cuando las mayores atrocidades se han producido en nombre de ellas.





Todo esto solo puede tener una explicación, y es que, nos guste o no, formamos parte del llamado primer mundo. Pero no hay que olvidar que no existe un segundo, y que solo tenemos que fijarnos un poco, para ver al tercero sonriendo sin haberle pedido nada al primero. Y por eso no podemos mirar hacia otro lado, porque haciendo esto, obviamos a esos invisibles que decía Eduardo Galeano. 

Y lo peor de todo es que lo sabemos, y además de sobra, que para que el mal triunfe, solo hace falta que el bien no haga nada. 





Xavier Velasco







Etiquetas:   Sociedad

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Esteban Gonzalez, Estudiante La humanidad la veo como "Zombis" tienen vida pero no funcionan, ¿Pero que se puede decir sobre nuestra doble moral? No tenemos estética de lo correcto o incorrecto, mucho menos una ética que sea del criterio fundamental de un ser humano, solo tenemos una fotocopiadora en la mente de lo establecido en la sociedad, asfixiando el pensamiento de ideologías populares del común.

Tienes razón amigo, en estos tiempo solo queda la esperanza de actuar y obrar por el cambio de mentalidad.




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