La impronta global de los chalecos amarillos

En el undécimo fin de semana consecutivo, los chalecos amarillos siguen protestando y su movimiento ha rebasado Parìs, Francia y Europa.

 

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Los chalecos amarillos movilizados en París se han convertido en un hito del cambio de era, en donde la ciudadanía en forma libre, espontánea y masiva está repudiando el globalismo financiero que busca imponer un gobierno mundial donde los pueblos pierden todos sus derechos, incluso el de vivir, alimentarse y respirar sanamente, sin transgenicos ni contaminantes. 

Revolución que quiere rescatar al planeta de la dominación de un puñado de poderosos sin Dios ni Ley, que depredan en una codicia criminal a las familias, las comunidades, la naturaleza.

Los chalecos amarillos no sólo deben marchar sino también boicotear el individualismo consumista, dejando de consumir los productos de marcas internacionales, evitar el retail y preferir la producción local y el comercio justo y de barrios, en el fondo rescatar Humanidad frente a los materialismos que esclavizan.

Los chalecos amarillos un poco rescatan los principios naturales de soberanía y no violencia activa. Repensar un Estado responsable que sirva a los habitantes, el bien común, y no a intereses particulares. 

Sí siguiéramos esa lógica, a nivel mundial, alcanzaríamos una real libertad y una democracia profunda.

UNETE



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