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Entrevista a la poeta y escritora Gioconda Belli


Inicio > Literatura
07/01/2019


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La definición de Belli es extensa: poeta, novelista, feminista, defensora de la libertad e igualdad en Nicaragua… ¿Es correcto para usted? ¿Quién es Gioconda Belli según Gioconda Belli?


Es una persona que ha tratado de realizar su potencial al máximo, de entender su lugar en el mundo, el momento histórico en el que le ha tocado vivir y que ha tratado de ser fiel a su corazón, a sus compromisos políticos y no ser indiferente a su entorno. Eso es lo que he tratado de hacer en mi vida, ser partícipe de lo que está a mi alrededor, de no aislarme porque es duro y difícil, sino cambiar junto con tanta gente que ha hecho ese salto hacia el compromiso y la realidad. Y sí, soy feminista porque creo que la mujer es la clave del futuro.

También soy novelista, soy poeta y he escrito libros para niños. O sea, que la literatura me apasiona. Es el terreno donde me siento más yo y donde siento que la palabra tiene el potencial de conmovernos, de tocarnos la fibra más íntima del corazón y de poder promover transformaciones muy profundas entre los lectores. Esto no fue una consciencia que tuve desde el principio, pero a medida que he ido escribiendo y he ido teniendo la posibilidad de relacionarme con los lectores, me he dado la cuenta de la importancia que tienen las letras, la literatura y cómo son capaces de llegar al corazón del lector y capaces de transformarlo. Eso yo lo he vivido en carne propia. Yo digo que soy todos los libros que he leído, los autores que han logrado motivarme, conmoverme, que han tenido una parte crucial en mis decisiones vitales.

La poesía siempre me ha parecido un terreno complicado, no apto para todos los públicos. Pero la piel se me ha erizado con algunos de sus poemas. ¿Dónde se siente más cómoda, en la poesía o en la prosa, o da igual?

Me siento cómoda tanto en la poesía como en la prosa. Para mí son dos expresiones diferentes. Es como tocar dos instrumentos. A veces me sale mejor para seguir la metáfora en piano que en violín algo que quiero decir y entonces uso el medio que mejor siento va a poder comunicar lo que estoy pensando.

¿Está cansada de que siempre le pregunten por la política aunque esté invitada como escritora?

No, porque en parte soy un animal político y mi vida está muy vinculada a la política, a lo que pasa en mi país. Entonces más bien me da gusto que la gente sepa lo que está pasando en mi país, que se interese y me pregunte sobre eso porque uno de los roles que cumplía -durante la lucha contra la dictadura- fue, de cierta manera, de relaciones públicas del movimiento sandinista, de viajar mucho, dar entrevistas, etc. Entonces para mí no es ajeno este papel de voz política, de los que no tienen voz y lo saludo, lo celebro.

Me ayuda a sentirme más unida a lo que está pasando en Nicaragua, sobre todo ahora que hemos tenido ocho meses de cambio violento en la forma en que estábamos viviendo, de un país que en varios días dejó de ser lo que era y se convirtió en una dictadura absolutamente represiva, cada día más ensañada en sus propios habitantes, cada día más sola y con serios problemas económicos que van a tener unas repercusiones muy graves en la vida de todos.

¿Cree usted en obras y autores que solo persigan el entretenimiento del lector? ¿El escritor debe ser y estar comprometido con su tiempo?

No tengo nada en contra de la literatura de entretenimiento pero pienso que la literatura debe tener un papel más alto, más importante, que es el de situar al ser humano en su mundo y hacerle vivir lo que no vive en su vida cotidiana. Yo creo que lo bellísimo de la literatura es que nos permite la multiplicidad del ser para ser rica. Para poder enriquecer debe introducirse, poder reflejar estas luchas profundas del ser humano, que tiene que enfrentar en su vida situaciones conflictivas, situaciones que no son la vida cotidiana de todos los días y cómo, cada quién enfrenta esas situaciones.

Cuando uno vive una vida como la que hemos vivido por ejemplo en América Latina, hay una tendencia a reflejar esa realidad de lucha, de injusticia, de desigualdad que difícilmente se puede obviar cuando uno quiere escribir desde sí mismo y desde su propia realidad, que creo que es la mejor escritura.

Creo que la mejor escritura es la que refleja de alguna manera el entorno, los conflictos a los que se ha enfrentado el autor, porque de esa manera es más genuina. A estos conflictos se les puede dar otro entorno, otra ambientación, otra geografía pero a fin de cuentas es una radiografía de la condición humana y por eso es lo que tiene ese eco entre los lectores, porque los pone a considerar otras realidades de la condición humana que en su vida quizás no existen.

La literatura es un arma tremendamente poderosa aunque el mundo sea difícil de cambiar. ¿Alguna vez ha estado tentada de desistir?

No he estado tentada de desistir de la literatura porque hay algo bien profundo en la necesidad de comunicación del escritor. Creo que somos como vasos comunicantes de la experiencia vital y en ese sentido, renunciar a la literatura es también renunciar a estar activamente en el mundo y a poder digerirlo para uno mismo. Incluso cuando uno está escribiendo, resuelve sus propios problemas internos, crea una distancia entre la realidad y uno mismo que permite analizar la realidad de una manera más honda.

No, todavía no me he sentido tentada a desistir. A veces paso épocas sin escribir, pero casi siempre esas épocas son muy fructíferas en términos de poesía como ahora que hemos estado en esta situación en Nicaragua. No he escrito mucha narrativa, pero sí mucha poesía.

El empoderamiento de la mujer está siempre detrás en su obra. Aunque la civilización dé pasitos hacia atrás según la época, ¿hay avance real –con mayúsculas– tal y como nos cuentan que existe en este terreno?

El empoderamiento de la mujer sí está detrás de mi obra porque creo que es un aspecto extremadamente importante del futuro. Yo creo que los hombres y las mujeres tenemos que llegar a ese momento en el que nos reconozcamos el uno en el otro. La desigualdad es absolutamente inaceptable porque plantea un nivel de explotación muy temprano en la mente de los seres humanos. Un niño que crece en un lugar donde la madre está sometida al padre recibe un mensaje de que el mundo es de una determinada manera y luego no puede salir de ese círculo vicioso. Entonces para mí la literatura tiene un papel que jugar en ese sentido. Yo pienso que sí hay avances grandes.

La mujer entró en la literatura en el siglo XIX con plumas como la de Virginia Wolf, la de Jane Austen, las que se dieron a conocer en esa época, Brontë, Emilia Pardo Bazán en España. Realmente hubo voces que lograron romper el techo de vidrio y colocarse como pares de los escritores de la época. Y eso es un avance.

También en la literatura de América Latina ahorita, hay un boom femenino que la crítica ha tratado muy machistamente a mi juicio porque se menosprecia un poco el hecho de que las mujeres escribamos sobre nuestro mundo interior, el mundo privado, el mundo de la domesticidad, que nadie ha tocado realmente en toda su dimensión y en todo lo que eso significa para la mujer. Y al tocar ese mundo, al tocar el aspecto del cuerpo de la mujer, de tratar de destruir la cantidad de mitos que existen en la formación de la identidad femenina, eso ayuda a las mujeres a verse desde otra óptica, de una manera más libre y a ejercer su estar en el mundo también de una manera más consciente, que tiene que ver con luchar con un mejor posicionamiento por un papel más activo y no sometido, capaz de colocarse a la par del hombre en cuanto a puestos políticos, influenciar al resto de la sociedad. Eso es un avance definitivamente y si nos ponemos a ver cómo era la vida de los mujeres en los cincuenta y cómo es ahora, definitivamente hay un enorme cambio y ese cambio lo han hecho las mujeres. Nadie se lo ha regalado.

Las feministas pasan por muy duras pruebas para poder afirmarse, poder rebelarse en toda su dimensión humana. Es un proceso muy lento porque es un proceso cultural, no solo político. Pero poco a poco se van perfilando otras maneras de aceptar el feminismo y la feminidad como un fenómeno que no es pequeño sino absolutamente trascendente y que va a marcar la manera en que vivimos en los siglos que nos esperan.

“El país de las mujeres” seguro que caerá pronto entre mis lecturas. Tras escucharla en entrevistas me he enamorado de la historia antes incluso leerla (me encanta ese volcán que extiende lava que reduce la testosterona). El erotismo es un pilar de la misma. ¿Por qué tiende a asociarse el erotismo como si fuera un elemento de provocación? Es lo que percibo en esta sociedad que se jacta de haber avanzado.

El erotismo no es una provocación. Se ha escrito literatura erótica de mucho tiempo atrás pero el grueso, la mayor parte de esa literatura, la han escrito los hombres. Creo que lo novedoso es que lo estén escribiendo las mujeres ahora. Hay que ver que escándalo causa que una mujer se haga dueña de sí misma, de su propio cuerpo y pueda reclamar para sí el placer, el derecho a compartir con el hombre lo que significa la manera en que somos seres orgánicos que tenemos una manera absolutamente vinculada al cuerpo con el que percibimos la realidad.

Yo empecé a escribir literatura erótica muy joven –que no es la única que hago por cierto–, pero el hecho de que incorpore dentro de mis novelas la vida íntima de los protagonistas se ha considerado como algo subversivo y creo que lo subversivo es que la mujer escriba como sujeto y no como objeto de su sensualidad y su sexualidad.

Conozco a muchos hombres que dicen ser defensores de las mujeres e incluso que alardean de “amarlas” como concepto global. Aunque luego sus comentarios privados y actitudes estén plagados de micromachismos. ¿Puede que sea una “pose muy cool” entre los varones?

El lenguaje de los varones va a cambiar en la medida en que la realidad cambie. Obviamente este lenguaje soez o burlón tiene que ver con un mecanismo de defensa, de restarle el poder a la mujer y que sienten que la mujer ejerce sobre ellos mismos. Entonces la manera con la que lo contrarrestan es usando la burla, la chacota. Creo que el movimiento #metoo va a marcar un antes y un después en la manera en que los hombres se expresen de las mujeres. Hay que tener en cuenta que este movimiento ha sido una especie de detonante, de discusiones. Es casi imposible que el hombre deje de recibir esos chistes y cosas que le mandan los demás hombres sobre las mujeres, pero cada día se va viendo más misógino y más poco correcto, y los hombres también están reaccionando de manera positiva porque ya no tienen nadie a quien rendirle cuentas.

Fue la primera mujer galardonada con el premio hispanoamericano de novela “La otra orilla”. ¿Es una de sus mayores satisfacciones o una más entre los premios recibidos en su carrera?

Ese premio fue una satisfacción. Desafortunadamente desapareció esa parte de su trabajo de la editorial Norma pero para mí fue un gran éxito lograr ese premio, como otros: el Seix Barral de Biblioteca Breve, para mí el más importante, el premio Ebhert de Alemania, el premio Sor Juana Inés de la Cruz…

Cada premio ha traído su satisfacción especial y no puedo decir que ningún premio es uno más. Cada premio es apreciado, agradecido y compartido extensamente con la gente que a uno lo quiere.

¿Es autora de inspiración o constancia; o de ambas con diferentes porcentajes?

Para la poesía soy autora de inspiración, para la novela de constancia. La poesía es un hecho que no controlo, me viene de repente y es un producto de la inspiración. En el caso de la novela hay días mejores que otros, pero la disciplina de sentarse y trabajar es fundamental y tiene que ver con la constancia. En la medida que una es más constante, la urdidumbre de una trama de ficción se va profundizando y se va armando. Si uno deja la novela mucho tiempo corre el riesgo de perder el hilo, ese primer sentimiento de los actores. Hay que controlarlo.

Comenzó a escribir al escuchar frases y voces en su cabeza que pedían ser escritas. ¿Le sigue ocurriendo? ¿Ahora es diferente? ¿Tiene ya domadas esas voces y sabe qué hacer con ellas?

No, me encantan las voces en la cabeza porque es la imaginación actuando y hay ciertos hechos que disparan la imaginación y esas son las voces. Oigo frases, siento eso que se llama inspiración y que de repente me dicta en la cabeza; frases, imagen, ideas. Si tengo la oportunidad de detenerme cada vez que la inspiración me toca el hombro, logro escribir un poema, anotar algo que me servirá después para una novela.

Sí, creo que hay que dejarse invadir por esa hiperrealidad que existe alrededor nuestro y que no siempre percibimos. Esa realidad se manifiesta de muchas maneras y tiene que ver con la capacidad, con el estado de apertura hacia esa otra dimensión de la mente, que es la que empieza a urdir, pensar, crear. Si uno tiene abierto el poro de la creación, por ahí entran esas sensaciones, experiencias que luego se convierten en poemas y en novelas.

En la promoción de “Las fiebres de la memoria” también ha pasado por España. Un país donde se lee muy poco. Pero, ¿cómo ha sido esa gira por nuestro país? ¿Hay algo que le llame la atención de los lectores españoles?

Mi viaje por España con “Las fiebres de la memoria” fue muy satisfactorio. Siempre me encanta ir a España porque tengo ya un grupo de lectoras que me reciben, que me dan mucho afecto. Siento que me tienen en un lugar especial de su corazón y eso para un escritor es precioso. Es sumamente valioso sentir que uno ha logrado un puente de comunicación con personas a las que jamás ha conocido y que esas personas se han visto reflejadas en lo que uno escribe.

El público español es muy ávido, muy abierto a las posibilidades de la ficción y culto; que sabe lo que está leyendo, que discrimina, que sabe lo que es bueno y malo. Me mucha gusto que se acerquen, que quieran leerme y que me acompañen en este viaje por encontrar las claves de la existencia.

¿Qué lee normalmente Gioconda Belli? ¿Y en este momento?

Leo bastante. Estoy leyendo a Paulina Flores actualmente, una joven escritora chilena que tiene un libro de cuentos que compré cuando estaba en Madrid. Leo mucho. Leer es lo que nutre a un escritor, lo que le ayuda a ver otros estilos, otras formas de abordar los problemas modernos. Por ejemplo estas mujeres jóvenes que están escribiendo son muy interesantes.

He leído a Samanta Schweblin. Tengo un libro de Laura Restrepo. Leí un libro muy lindo de Pablo Simonetti que me impresionó mucho sobre su juventud y como fue encontrándose su identidad sexual en medio de una sociedad represiva y un padre muy difícil. Uno desarrolla la empatía, la capacidad de ponerse en los zapatos de otras personas. Es intrínseco a la literatura, la capacidad del autor de experimentar a través de personajes cosas que no ha experimentado en la propia vida necesariamente y también incorporar lo que ha experimentado en la vida en los personajes.

¿Algún autor español que le guste especialmente?

Los autores españoles me gustan mucho. Leo mucha poesía española. He estado leyendo a Manuel Vilas, un libro muy hermoso “Ordesa”, que me pareció un triunfo de la sensibilidad y de la calidad de la escritura. Me gusta Benjamín Prado, Luis García Montero, Almudena Grandes, Rosa Montero, Elvira Lindo…, muchísima gente que está escribiendo en España muy bien en este momento. Espero irlos leyendo poco a poco.

La pregunta recurrente: ¿en qué está trabajando ahora?

Estoy apenas empezando una novela nueva que no sé a donde va a llegar. Normalmente, si escribo cincuenta páginas y siento que sigue el manantial de la imaginación entonces sigo. Si no, me detengo y apenas tengo cinco párrafos. Estamos viviendo una situación muy difícil en Nicaragua que hace prácticamente imposible concentrarse en la ficción porque la realidad es tan dura.

El gobierno se ha empeñado en una campaña represiva como respuesta a una protesta popular que se dio en abril y llevamos ocho meses, más de quinientos muertos, seiscientas personas en prisión, más de treinta mil nicaragüenses han dejado el país, la economía está hundiéndose y el poder, Rosario Murillo y Daniel Ortega, siguen dando bandazos que van golpeando los principales pilares de esta sociedad. Parecieran una pareja de personas llenas de venganza que no han entendido que este país se levantó para pedir un cambio. No han sabido escucharlo y lo que han hecho es reaccionar defensivamente y atacar virulentamente a todas las personas que han expresado sus deseos de cambio, de que haya democracia y libertad en Nicaragua.





Al ser una entrevista muy extensa no se ha podido publicar en su totalidad, para leer completa ir al link https://ellibrodurmiente.org/belli-gioconda-entrevista/





Etiquetas:   Entrevista   ·   Escritores   ·   Periodismo   ·   Cultura   ·   Lectores

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