Quo vadis Hispania



Otto von Bismarck dijo una vez: "Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido".


. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido".
No le sobraban motivos ni le faltaba razón, pero esas palabras tienen más de un siglo, ahora todo es muy distinto.

Desgraciadamente nuestra patria, esta vez sí, está más cerca que nunca de destruirse, ya que España no es fuerte, en realidad el Sistema no lo es. El actual Sistema nació hace más de 40 años para ese exclusivo motivo, para convertir a una nación milenaria y orgullosa en un andrajo, sin valores ni ideales, en manos de sus enemigos, tanto internos como externos.

Un Sistema en el que los políticos únicamente velan por su propio bienestar y el de sus partidos, esos mismos políticos que se hacen fotos compartiendo mesa y mantel con terroristas y asesinos y que, a la vez, desprecian a sus héroes y mártires, que pregonan austeridad y alientan a las masas para, a continuación, subirse al avión presidencial en el que ir a un concierto o marcharse a su vivienda (en vehículo oficial) ubicada en una de las zonas más exclusivas de la capital, mientras hunden en la pobreza a sus conciudadanos gracias a la usura sionista de la banca, aplaudida por la inmensa mayoría del estamento político.

En el que el jefe del estado firma leyes que aceleran, a marchas forzadas, la destrucción de la patria, sin remordimiento alguno.

Un Sistema, que sin ningún impedimento, permite y promueve que los enemigos internos (y externos) se repartan la nación promoviendo tanto el secesionismo como, además, permitiendo y alentando la entrada descontrolada de ilegales, que no sólo usan gratuitamente los servicios y recursos de la nación, sino que también imponen y ejecutan sus bárbaras costumbres.

Un Sistema que ha conseguido, casi en su totalidad, aborregar a un pueblo que llegó a ser azote de infieles y honra de la humanidad. Un pueblo que actualmente está más orgulloso de una aberración como es el cambio de identidad sexual de una persona, a que se transmitan valores realmente necesarios como es la familia tradicional, la Fe o el patriotismo. Valores que son los verdaderos pilares fundamentales para sostenimiento y la supervivencia de una nación.

Un Sistema que... que algunos no permitiremos que continúe. Yo no quiero dejar como legado a mis hijos la cobardía y la desesperación, el poder y no querer, el preferir el sofá y la televisión al activismo y la lucha. No sería capaz de mirar a la cara a mis hijos y decirles que su padre prefirió la comodidad antes que enfundarse con honor el uniforme para no abandonar a su suerte a la Patria. De ser así, sería digno del máximo desprecio.

Una lucha que será ardua y dura, como tiene que ser, pero una lucha que al fin y al cabo será victoriosa, por qué tenemos el firme convencimiento que es necesaria y justa.

Ahora sí, ahora es cuando España, y no el Sistema, tiene que elegir un camino...el desprecio o el honor.

¿Adónde vas España?






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