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Un juego que representa una carga excesiva de emociones al por mayor. Era de esperarse,
dos equipos que llegan completamente distintos a un encuentro decisivo, eléctrico
y que está decorado con un contexto realmente excitante. En primera instancia,
hay que dejar en claro que ésta final se regocija de ansiedad pura. Por un
lado, la sed de venganza en los aficionados azules se palpita y por el otro,
unos hinchas águila que han tomado la soberbia suficiente para repetir una
dosis letal.
Cabe recalcar la forma en como llegan las
escuadras a la recta final. Cruz Azul se ha librado una vez más de una prueba
ponzoñosa. Es verdad, Monterrey no era el verdadero rival de los cementeros
sino el reloj acompañado de la memoria. ¿Por qué? Lo que los regios demostraron
en el Estadio Azteca no significó peligro alguno para Jesús Corona. Lo que
preocupaba a los celestes era ver a su público con los ojos llenos de decepción
cuando el cronometro marcara el fin del encuentro sin que pudieran anotar algún
gol. Afortunadamente la persistencia en el área rival permitió que los
dirigidos por Caixinha hicieran un partido manejado con estrategia y coraje. Como
lo he dicho antes, Cruz Azul es sobrio, eficaz y serio a la hora de generar su
propio fútbol.
Los azulcrema a diferencia de La Máquina
llegan de forma diferente a la final. No fueron lideres ni mantuvieron un
fútbol como los de La Noria. Entonces ¿Qué es lo que hace tan distinguido al
América? Sencillamente es su identidad. Si bien es cierto que Miguel Herrera no
ha plantado una completa estructura estratégica, tampoco se le puede negar la
capacidad incisiva que tiene en la ofensiva. Es decir, la hostilidad con la que
las águilas vacunan es tal, que termina por pegar anímicamente en el rival. Además,
las individualidades aparecen como cubetadas de agua fría para la defensiva que
se enfrente al América.
En conclusión, Cruz Azul tiene la ventaja
de deleitar con un juego serio, exacto y bien manejado. Los celestes se han
deshecho de ese factor de desesperación en un encuentro que parecía no
favorecerles con Monterrey. El posible problema es que La Máquina caiga en el encarcelamiento
mental si América se adelanta al marcador por uno o dos goles. Los de Coapa
esperan eso, una escenografía en la que ellos ya han logrado arrebatar de tajo
un triunfo y de esa manera convertir la obra en una tragedia celeste.