Muchos de nosotros crecimos escuchando la frase: “Dios te ve” y sí, la verdad, era suficiente para tener un rígido control sobre los niños que éramos, inocentes y bien intencionados.
Muchos de nosotros crecimos escuchando la frase: “Dios te ve” y sí, la verdad, era suficiente para tener un rígido control sobre los niños que éramos, inocentes y bien intencionados.
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