. Sin
embargo, hay diferentes factores que le impiden a los aficionados cementeros
soñar con el levantamiento del trofeo de liguilla. Lo que los hinchas ven y
sienten es una alegría palpitante cada que La
máquina suma puntos de manera sencilla. Por otro lado, es importante
explicar cuáles son los argumentos que amenazan con pinchar un globo que se
infla cada que los de la Noria tienen éxito en su fútbol.
En
primera instancia, cuando Cruz Azul llega con un paso inquebrantable y firme a
los encuentros escabrosos de la liguilla, se vuelve un ambiente de tensión
macabra. Es casi imposible no remembrar los fallidos intentos de los
cementeros, lo cual repercute en el campo de juego a la hora de disputar un
partido de matar o morir. Pero no todo es sombrío, ya que, con la llegada de
una fuerte estructura interna y un fiel seguimiento de juego táctico, Ricardo Peláez junto a Pedro Caixinha han formado un sólido
proyecto que se despoja de la incertidumbre o de los miedos.
A
pesar de eso, es importante recalcar que se trata de La máquina. Nunca se sabe cuándo pueden sufrir una caída libre y
sin ningún tipo de paracaídas. Claro, la Copa
MX es un colchón que puede prevenir un daño grave si es que la liguilla se
vuelve un total fracaso. Además, ahora hay un compromiso enorme en el
desarrollo de cada juego. Si Cruz Azul caía en las ultimas jornadas existía peligro para su estrategia de contraataque y retención del balón en medio campo.
Dicho método de juego podía ser puesto en duda a poco tiempo de iniciar su paso
por la fase final del torneo.
La liguilla es un minitorneo que tiene un aura
incierta. Nadie sabe como ni quien va a ganar dicha competencia futbolera, es así
como la suma de misterios se hace presente. El añorado y asegurado doblete de
los celestes más la temible ruleta rusa que representan los encuentros entre
los 8 “mejores” equipos de la liga mexicana de futbol son la combinación
perfecta para presagiar un fracaso.
En
conclusión, cuando los celestes juegan, se ve un equipo sobrio, enfocado,
sobrado y que no se remite a entrar en el dramatismo de los partidos. Los
cementeros hacen su partido, lo trabajan, no están urgidos en ir y buscar un
gol por la cuestión del tiempo, en pocas palabras han alcanzado la madurez. De
igual forma, la espinita del torneo de liga y el surgimiento del verbo “cruzazulear” estarán presentes en cada
juego al empezar la liguilla. No debe sorprender que la palabra “fantasmas” se
mencione en algún momento de una posible derrota.