Juntos Podemos IV: ¿Cole para padres?

    Quizás debimos comenzar nuestras columnas con este tema, más el interés porque trabajemosjuntos en buscar la debida integración con la escuela nos hizo posponer la temática a la que nosdedicaremos en este, nuestro espacio compartido para trabajar juntos por nuestros hijos.                                                          ¿Colegio de pa/madres?

 

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 Antes de nacer lo/as pequeñ/as dedicamos tiempo a pensar en su educación incluso dónde acudir para que sea la mejor. Es así que los pequeños tendrán desde “siempre” su centro para aprender e instruirse. Sin embargo no tenemos previo a su nacimiento un “cole” ni mejor ni peor donde aprender como llegar a ser adecuados progenitores/as. La concepción más avanzada acerca de la educación nos muestra a padres, maestros, especialistas y líderes comunitarios vinculados al centro escolar para coordinar esfuerzos comunes en función de lo que coincidimos en señalar educación de las generaciones futuras.  Así en lo cotidiano, en el “ensayo- error”, la experiencia histórica o incluso de la que nosotro/as mismos acumulamos en el diario quehacer de padres, es que aprendemos. Quizás nunca logremos  alcanzar “buena nota” porque no existe la posibilidad de acudir a un centro especializado para tan comprometida responsabilidad.  Una rápida pesquisa relacionada con la formación de la familia nos muestra por ejemplo a la Iglesia brindando cursos a las parejas que deciden contraer matrimonio y a los estados haciendo lo mismo con los futuros padres en la etapa prenatal de sus hijo/aspara un feliz nacimiento. A este empeño se suma la escuela como institución (pública o privada) con diversas variantes para orientar a los progenitores de sus educandos.  Otro papel influyente lo desempeñan Médicos de Familia, Pediatras, Psicólogos y hasta los Psiquiatras. Más absolutamente ningún esfuerzo se produce previo al desempeño de la responsabilidad paterna.  ¿Por qué no existen cursos o escuelas para los futuros padres en los que nos apropiemos de herramientas para tal responsabilidad?  No logro reconocer razones para esta ausencia imprescindible, al tiempo que me resisto aceptar que tal empresa no tenga interés para las familias.  Como el después sucede al antes, dedicaremos nuestra columna a ese momento porque no pretendemos tener la primacía en el asunto del antes, sabiendo que como “probables examinados” caemos finalmente en manos de nuestros hijos, quienes sin tener en cuenta la falta de un “cole” al que podamos asistir, evalúan nuestro actuar sin perdonarnos la más mínima falla en el desempeño.  Por lo general lo que nos preocupa en tan compleja gestión va aumentando con la edad de los chico/as como contenido de examen individual (en tanto nos auto controlamos) y colectivo porque siempre nos ocupa cómo la sociedad evalúa nuestra misión filial.  Así que veamos a qué dedicamos nuestra atención junto a la salud física de nuestros hijos en cada etapa de sus vidas:  Precisando las etapas podríamos agruparlas como sigue:

  • Etapa Preescolar: Alimentación, Sueño, Actividad Motora y Dentición.
  • Etapa Primaria y Adolescente: Resultados de estudio.
  • Etapa juvenil: Integración Social e inserción laboral, pareja sentimental.
  • Etapa juvenil (2da fase): Matrimonio.
  • Etapa madurez: Paternidad.
  Desde Juntos Podemos pretendemos aportar saberes que les sean útiles para desarrollar  la etapa preescolar de sus hijos, por lo que continuaremos en ese fragmento de edad retomando dos ideas importantes expuestas en columnas anteriores:
  • Los adultos tienen un papel protagónico en la educación de los niño/as, en tanto guían, orientan y “tiran del desarrollo de los pequeños”.
  •  Todo lo que queremos que nuestros pequeños aprendan debemos convertirlo en nuestro actuar cotidiano .
    En innumerables ocasiones a la mayoría de los padres nos ocupa tiempo las contradicciones que se generan en la educación de los hijos o la búsqueda de herramientas para enfrentar situaciones cotidianas que se nos aparecen como aparentes “imposibles” a resolver.  ¿Cuántos nos hemos enfrentado a una exigencia o reclamo de los pequeño/as al considerar “sus derechos” violentados? Podría asegurar que la mayoría de nosotros y no precisamente somos mayoría los que de inmediato salimos incólume cuando por ejemplo:
  •  Hacemos uso de su tiempo como si fuese nuestro.
  •  Determinamos cómo se visten o con quién y a qué juegan.
    Cosas como estas no suceden porque sí, tras una “protesta infantil” muchas veces existe lo que los especialistas definimos como un inadecuado manejo pedagógico y los padres creídos dueños de toda razón nos critican. Y es que no siempre explicamos o argumentamos nuestras razones y en muchas llegamos a ser incapaces de reconocer ante los pequeños que nos hemos equivocado.  Porque somos padres, o por ser los mayores o simplemente porque hemos vivido más que ello/as les hacemos ver que somos dueños absolutos de la verdad siempre. He aquí el error más común de la mayoría de nosotros y lo afirmo erróneo porque generalmente tras un reproche o descontento de los pequeños hay falta de argumentos o explicación.  Los hijo/as son acreedores del derecho de a recibir argumentación.   Demos razones y expliquemos detenidamente el por qué de lo que hacemos o haremos, siendo capaces de explicar.  Ello/as son merecedores de la más absoluta confianza desde que nacen.  Coincidirá usted por ejemplo en que cuando cumplimos el horario de vida durante la etapa de 0 a 1 año, no hacemos más que respetar sus derechos. Si está de acuerdo en ello le dejo algunas interrogantes con el objetivo de contribuir a sus reflexiones.1. ¿Cumples el horario de vida establecido?2. ¿Haces participe al pequeño/a de la planificación familiar al escuchar sus opiniones? Las respetas después?3. ¿Compartes su tiempo de juego y estudio?4. ¿Son coordinadas las decisiones que toman los adultos de casa en relación con los pequeño/as?5. ¿Pides a tu hijo hacer lo que eres capaz de demostrar que haces?6. ¿Cuándo tomas una decisión relacionada con el pequeño la cumples?7. ¿Mantienes las normas establecidas y cumples los castigos impuestos?8. ¿Piensas el contenido de los castigos antes de imponerlos y explicas el por qué de tu decisión?9. ¿Escuchas a tus hijos aún cuando no aparentan tener razón?10. ¿Compartes con ellos cuestiones que tienen que ver directamente con los adultos tal y como estos participan en las suyas?Les recuerdo que sus opiniones, dudas o críticas podrán contribuir a enriquecer este espacio en el que continuo afirmando que JUNTOS PODEMOS.

UNETE



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