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“Desafíos para el Chile Actual: Ética e Inclusión Social”


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12/11/2018


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Presentación del libro de Aldo Mesa Meza



Me emociona participar en esta presentación de Desafíos para el Chile Actual de Aldo Mesa Meza, una obra pulcra y profunda que se enfoca, en una reflexión de futuro, en dos desafíos pendientes de resolver en nuestra sociedad, superar la corrupción, el comportamiento moral, y caminar hacia la inclusión social.



En relación al ámbito de la Ética



 Quiero partir, haciéndome eco de lo que propone Aldo en su libro, proponiendo que nos convirtamos en lectores críticos de “Desafíos para el Chile Actual: Ética e Inclusión Social”, para generar, en lo posible, un intercambio de observaciones e ideas que vaya motivando su lectura. 



En la Antología sobre Principios Éticos, del Profesor Jorge Villagrán Garnham leí que en las escuelas de la Edad Media la educación se basaba en un hermoso régimen de libertad y entrenamiento autónomo. Y llamaban al profesor, “lector”, porque en el aula, el profesor leía un trozo de un libro cualquiera para instar al debate, la polémica. Y lo que interesaba era la práctica de defender y sustentar con racionalidad las ideas porque así se formaba el pensamiento crítico de los alumnos.



Pienso que el Profesor y Dr. en Ciencias Naturales, Aldo Mesa Meza, se ha convertido, a través de este libro, en un “lector” que coloca la base para un imprescindible debate, que lleve, en un mosaico de matices, a construir una memoria colectiva para la acción. Aldo nos plantea un panorama construido desde su lectura e investigación personal, pero lo deja para la reflexión y el debate, que conduzcan a la sensatez como sociedad, fijando desde su óptica dos aspectos prioritarios: la recuperación de una ética republicana y el término de la concentración de la riqueza, del centralismo, que potencie una sociedad equitativa para el fortalecimiento de Chile como Estado Nación.



 

En este sentido, quiero compartir con esta audiencia el honor de presentar este libro de Editorial RIL Editores, instándolos  a su lectura y análisis, convencido de encontrar coincidencias y divergencias con lo que la obra plantea, acentos, omisiones e interpretaciones tal vez, que tienen el encanto de motivar en cada uno un propio resumen, de propias vivencias y percepciones, en una diversidad de miradas que puede nutrir precisamente el accionar político ético, en términos de hacer cumplir los deberes ciudadanos y no sólo impetrar derechos.







El libro, en esencia, plantea la necesidad de una ciudadanía crítica, comprometida socialmente, proactiva, fiscalizadora de las políticas públicas y del correcto actuar de los representantes populares. Al focalizar el autor, desde su rol como catedrático, la crisis valórica de la educación y sus efectos en materia formativa, permite concluir que para refundar una sociedad ética es necesario cambiar un sistema político-económico intrínsecamente corruptor, ya que en él se combina el manejo concentrado de la riqueza y de los medios de comunicación social, con un centralismo castrante de las regiones y un asistencialismo focalizado como Estado Subsidiario en los sectores más pobres, castigando en sus costos a los sectores medios, que no evaden impuestos y cumplen con la ley.



 



Creo que, en su planteamiento de los Desafíos para el Chile Actual, el autor describe objetivamente un sistema que hace dogma del crecimiento a toda costa, apalancado por un consumismo ilimitado, que ha llevado a la dominación por endeudamiento de esa clase media. Al trasluz de la obra, pienso que se ha llegado en Chile a una “neo-dictadura” que permite dominar y neutralizar las acciones de la sociedad civil, postergando sus sentidos reclamos por reformas a la previsión, la salud y la educación. Aldo Mesa explica cómo se ha pasado de un sentido colectivista a un individualismo exacerbado, perdiendo la calidad de sujetos en la medida que se nos trata como clientes, consumidores o usuarios, antes que como ciudadanos soberanos.



Así como se ha concentrado el poder económico, los partidos políticos han concentrado la representación popular. Todo cargo de elección popular es administrado por los partidos, que postulan los candidatos y son dueños de cupo, lo que significa que si el parlamentario electo fallece o se retira, el cargo no va a una nueva elección sino es cubierto por la persona que el partido designe. El resultado es que, al igual que la dictadura que mantuvo senadores designados en la transición, hoy los partidos pueden designar los reemplazantes en un cargo de elección popular, con lo cual se ha consagrado la dependencia del parlamentario de su partido, lo que limita objetivamente un actuar en conciencia. El sistema electoral ha convertido a los partidos en meros instrumentos para compartir poder. De hecho, los partidos principistas o doctrinarios, abandonaron sus proyectos colectivos de sociedad, siendo ahora funcionales al sistema. La convicción es que el poder está basado en el poder económico, lo que ha hecho que la clase política pierda su norte valórico, sus utopías fundacionales, para actuar con un pragmatismo amoral que llega a ser perverso por sus violaciones a la ética pública. La evidencia se ha vivido con el financiamiento ilegal de la política, que hemos conocido en los últimos años y en leyes por encargo de los grupos, cohecho mediante, como la Justicia pudo comprobar en la Ley de Pesca.



El cohecho activo y pasivo es un hecho evidente que el autor sobrevuela en su libro, al mencionar colusiones, defraudaciones. Cerrada la edición de su obra, lamentablemente, hechos nuevos se han develado, sin que el autor alcanzara a incluirlos. Me refiero entre otras, a las defraudaciones en el Ejército y Carabineros, o al montaje develado en la Operación Huracán que pretendía condenar a mapuches inocentes, que prueban que Chile ha vivido por décadas en un cinismo profundo, que nos hizo alardear de los indicadores de Transparencia Internacional como el país menos corrupto de América Latina, cuando en verdad teníamos una corrupción estructural tan bien instalada que era la forma cómo las instituciones funcionaban, haciendo vista gorda o tirando la mugre bajo la alfombra (parábola del Jarrón), manejando con su poder mediático diversos distractores que llevaban a la amnesia colectiva.



Rescato, en tal sentido, el rol del Periodismo Independiente, con sus centenares de mártires en el mundo, porque ha sido la base para descubrir la Verdad y que la Justicia se ocupe de sancionar en casos emblemáticos. Permítanme recordar que tuvimos los casos MOP GATE y MOP CIADE, donde una jueza íntegra, valiente, perseverante, logró desmantelar una máquina de sobreprecios y coimas en el Ministerio de Obras Públicas. Me refiero a la actual Magistrada y miembro de la Corte Suprema, la Señora Ana Gloria Chevesich. Y fue con posterioridad a esa crisis de corrupción, que aparecieron los diálogos entre Lagos y Longueira, en donde ambos, con gran parafernalia, “sentaban las bases para mejorar la Probidad en Chile”. Lo real es que reeditaron el viejo Estatuto Administrativo (DFL 256/1953 arts.110 a 120) que contiene los deberes para un correcto desempeño de los funcionarios públicos - los mismos preceptos que fueran transgredidos descaradamente- lo cual se publicitó como un avance, como quien descubre el hilo negro o el agua tibia.  Dejo esta evidencia histórica, pertinente para entender el fenómeno de corrupción, y lamento que las fuentes consultadas para este libro hayan omitido mencionar este hito emblemático en la decadencia moral de las instituciones. 



Así como en los setenta y ochenta se vivió la acción de valientes defensores de los DDHH, hoy, frente a la corrupción, por el periodismo de investigación se han canalizado las mayores denuncias de situaciones ilícitas, usando principalmente las redes sociales (RRSS). Este periodismo constituye un verdadero baluarte que contrapesa la concentración del poder político y económico en estas élites coludidas, permitiendo develar la verdad. La organización PFC, Periodistas Frente a la Corrupción, con sede en República del Salvador, en su revista Probidad ha dado cuenta de los cientos de periodistas asesinados en el mundo por dar a conocer escándalos de corrupción.



Me he permitido estos comentarios para, de alguna forma, contextualizar esta obra del Profesor Aldo Mesa Meza, para que Uds. puedan apreciarla como un texto que amerita ser de lectura obligatoria en la formación universitaria. Ahora bien, entrando en materia quiero dejar mis comentarios y, en el fondo, presentar ante Uds. cuanto me ha impactado esta obra, quizás por apreciar en ella hechos que he vivido o conocido de cerca.

El Profesor Aldo Mesa refuerza cada punto de su libro con abundantes referencias bibliográficas y periodísticas y debo felicitar su trabajo investigativo. Pero lo que más debo resaltar es el sentimiento democrático y ético profundo que va expresando en los diversos capítulos del libro.

Esa formación y convicción ética y republicana del Autor de “Desafíos para el Chile Actual”, pienso que plasma una gran influencia del filósofo español, José Luis Aranguren, autor entre muchos libros y ensayos, de la obra Ética y Política. He encontrado una presentación que Enrique Bonete Perales, catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Salamanca (España) hace de las Obras Completas de José Luis Aranguren (Editorial Trotta, Madrid 1997). El profesor Enrique Bonete Perales se doctoró en 1985 con una tesis doctoral sobre el pensamiento ético-moral del intelectual español José Luis Aranguren, que se publicó poco después bajo el título: Aranguren, la ética entre la religión y la política (1989).

Me permito integrar en esta presentación algunas ideas de Enrique Bonete Perales , para que podamos, al presentar hoy  la obra de Aldo Mesa, apreciar cómo se van dando coincidencias intelectuales, como si hubiésemos concertado los espíritus para enfrentar la decadencia de nuestra sociedad, desde los parámetros de un comportamiento moral universal.

·         La relación de Aranguren con los políticos españoles no ha sido escasa, aunque siempre se mantuvo lejos de la práctica política más directa, pero muy cerca del análisis crítico del poder y del esfuerzo por «moralizar» la vida pública.”

 

·         “la obra con la que se inicia claramente su, desde entonces, constante preocupación político-moral es Ética y Política (1963), recogida en el tercer volumen de estas Obras Completas. Políticamente atrevido para su época por el contexto franquista en que se escribió, este libro es un interesante estudio sobre las posibilidades de relacionar la ética y la política”

 

Comento ahora el Capítulo que se refiere al Régimen Militar y su herencia.

Aldo Mesa plantea una realidad profunda que duele en los sectores políticos libertarios de la sociedad civil, los amarres de la transición y la inmutabilidad a los pilares del sistema, que esa transición ha significado para chilenos que soñaban con recuperar la república en equidad. El Autor explica en brillante síntesis que Chile migró del colectivismo al individualismo. Señala que nos volvimos egoístas que nos miramos el ombligo y consumistas sin freno.

Al respecto, podría agregar que, comunicacionalmente, los partidos políticos que participaron del período militar, han buscado internalizar una idea fuerza: el éxito económico neoliberal y de la globalización. Pero, se omite señalar que el modelo neoliberal se ha sustentado en los subsidios públicos, tales como la deuda subordinada de 1983 o el subsidio forestal (Decreto Ley 701/oct.1974) que diseñó como Director de CORFO, Julio Ponce Lerou, y con el traspaso de empresas públicas creadas por CORFO a los grupos económicos. El resultado es que hemos caminado por una economía concentrada, extractiva, no sustentable, que ha depredado amplios territorios y comunidades, con un Estado menguado en sus facultades, sin voluntad política para corregir el modelo.



Lo lamentable para las fuerzas progresistas, con el sello de la izquierda clásica, es que los famosos partidos instrumentales que comienzan a gobernar en los 90, resignaron sus “principios” y se convirtieron en administradores eficientes del modelo, incluso profundizándolo de motu proprio. Así, en los gobiernos de la Concertación se privatiza y desnacionaliza la minería del cobre, se privatiza el agua, proliferan las universidades privadas, se reforma la previsión social para traspasar las pérdidas a los afiliados, se genera un financiamiento universitario a interés de usura, entregado como pingüe negocio a la banca.



El desencanto de la gente evolucionó hacia la indignación y el voto castigo, lo que algunos leen como una alternancia política saludable. El hecho objetivo es que Chile tiene la peor distribución de la riqueza de los países de la OCDE, con la cual suele compararse. Que la precariedad de la salud y de las pensiones, mantiene a la mayoría de ancianos jubilados con una calidad de vida cada vez peor. Por lo tanto, más que un legado del régimen militar, hemos vivido una democracia tutelada en la cual los partidos de la Concertación nada hicieron por corregir de fondo un modelo inhumano, sino que se conformaron con compartir el queso.



Me agradó la forma descarnada como Aldo Mesa nos retrata como sociedad, precisando en lo que nos hemos convertido. Marca la entropía que significa perder el sentido gregario, la doctrina del sálvese quien pueda que va volviendo violenta a la sociedad, la marginalidad que conlleva el modelo, las aspiraciones, la frustración, el resentimiento y una caldera de inseguridad próxima a estallar.



En su capítulo sobre el rol de la Mujer en la sociedad chilena, el Autor nos demuestra la acción proactiva de la mujer, las corrientes feministas del siglo XX y el Feminismo agresivo que aparece detrás de la ideología de género, que se levanta como pseudo bandera de izquierda, pero cambiando la lucha de clases por la lucha de sexos, la estigmatización del hombre y la sociedad patriarcal que históricamente ha condenado a las mujeres a tener menor protagonismo que los hombres. Las mujeres han sido concebidas como un recurso, algo que se puede poseer.





Sin embargo, sin ese marketing comunicacional a nivel global, las mayorías se mantienen silenciosas con una tácita convicción: la concepción clásica de familia, con padre, madre e hijos. Pero, la complementariedad de géneros se ha dado sin machismo, con hombres criando hijos y mujeres proveedoras laborando fuera del hogar. Este capítulo invoca al sentido común, alejado de propuestas fundamentalistas, repudiando el abuso, protegiendo a la mujer y reconociéndole sus períodos maternales imprescindibles. Aldo Mesa coloca cifras críticas en materia de natalidad, lo que lleva a plantear que, siendo un país pequeño, con una densidad mal distribuida y pérdida de población, el riesgo geopolítico es creciente y exige políticas públicas que favorezcan y protejan a las mujeres madres, compatibilizando ese rol con el de profesionales en la sociedad. Creo interpretar a Aldo al expresar que el sentido común debe reorientar la sociedad para que en los siguientes siglos podamos mantenernos como Estado Nación, superando las debilidades que el libro nos plantea como Desafíos.



El libro que estoy comentando tiene un hilo conductor muy claro, que exige sucesivas lecturas, respaldado por una bibliografía extensa, lo que marca el sesgo de educador, del lector Mesa que nos insta a seguir descubriendo el conocimiento de nuestra sociedad, actuando en consecuencia.

 

Porque en su extenso capítulo “La Educación desde el Nivel Parvulario a la Educación Superior Universitaria” (páginas 81 a 117) es quizás en donde el profesor y catedrático despliega con mayor solvencia profesional la descripción evolutiva de un fenómeno de fondo: la precarización de las universidades tradicionales y la realidad mercantilista de universidades privadas que venden carreras saturadas y sin destino laboral cierto. Una descripción muy completa de lo que ha sido desde los ochenta la municipalización, la asimetría que ello produjo a nivel nacional, con municipios pudientes y municipios pobres, de buena, óptima, regular o pésima gestión, en donde los profesores han perdido autoridad, autonomía y seguridad en la sala de clases. Aldo Mesa describe lo que fueran las Escuelas Normales, su estrategia y grandes resultados, con profesores que vivían la vocación de maestros, incentivada desde la enseñanza media o de Humanidades como se llamaba en esos tiempos. Señala que UNESCO ha señalado que “el sistema de becas y de subvenciones del sistema educativo chileno protege y beneficia la iniciativa privada, excluyendo el concepto de educación como un bien público”.

 



El profesor Mesa alerta sobre la falta de fiscalización sobre entidades sin sustancia académica y acá, me permito agregar, que la mercantilización que describe Aldo, significó también una corrupción por la contratación de profesores Jornadas Completas de las Ues tradicionales del CRUCH, para que sus curriculum le dieran soporte a la acreditación de las Ues privadas. Esta verdad poco se ha comentado, pero nos plantea un hecho de la causa: que el ansia de lucro, traspasando los límites éticos, se dio duramente en la Educación Superior, descuidándose la reflexión universitaria, la Investigación y la Extensión, apareciendo los profesores taxis, subcontratados a honorarios para suplir las cargas de trabajo que los docentes jerarquizados y en planta no cumplían, por dedicarse a sus negocios privados.



 

¡Cuánta falta le hace a Chile el pronunciamiento que las Universidades hacían de los temas país¡  Hoy las universidades no son un faro de la sociedad, están demasiado ocupadas en mantener un espacio en el mercado y alienaron su esencia, su éthos como universitas.



 

Quiero detenerme ahora en las reflexiones que contiene el Capítulo “La Sociedad del Cansancio. La Sociedad de la Transparencia”. Aldo se inspira en los títulos de dos best seller a nivel mundial del filósofo coreano alemán Byung-Chul Han que sostiene que “la violencia, que es inmanente al sistema neoliberal, ya no destruye desde fuera del propio individuo. Lo hace desde dentro y provoca depresión o cáncer”.

La asfixiante competencia laboral, el exhibicionismo digital y la falaz demanda de transparencia política son los males contemporáneos que analizan las obras. En la misma línea de pensamiento, el autor, Aldo Mesa, señala que el sistema neoliberal global ha impulsado la sociedad de consumo, donde los individuos valen por el tener antes que el ser, que el éxito se traduce en alcanzar dinero y esto fomenta un individualismo competitivo que va estresando a las personas, las que se sumen en la frustración, en el agotamiento, en la protesta o en la desidia y conformismo. La sociedad de consumo es un sinfín que pocos pueden seguir. La tenencia de tecnologías cuyo ciclo de vida es brevísimo, empuja a los usuarios a una insatisfacción constante. El marketing planetario impone dichos ciclos a la periferia y se genera una suerte de marginalidad espiritual en grandes masas que ven de lejos los hitos del consumo, el mercado marcario, viviendo el resentimiento de no poder acceder a ellos. En la salud de las personas esto provocaría una sensación de angustia creciente. Si se extrapola estos conceptos a la vida real que apreciamos en nuestras ciudades, vemos patéticamente que mientras la megalópolis de Santiago vive sucesivas emergencias ambientales, se producen récords de venta de automóviles. La calidad de vida por la contaminación y los tacos no evidencia la locura de este paradigma del crecimiento ilimitado. La necesidad de racionalidad es asunto de salud pública.



 

En cuanto a la Sociedad de la Transparencia, el autor se aboca a demostrar la dimensión imaginaria que tiene la sociedad actual, en donde se vive para proyectar una imagen, en base de la cual se logra cierta pertenencia a grupos. La imagen es todo, parece ser un eslogan publicitario manido, pero, tal como lo remarca Aldo Mesa, aparece en las empresas, los gobiernos, los partidos políticos o las corporaciones, una administración de la realidad a través del manejo de medios. El poder, desde los ámbitos público y privado, busca posicionar temas en la Agenda, motivar discusiones, generar una percepción en pro o en contra de, lo cual se complementa con la “encuestocracia”, que son organizaciones que van midiendo mediante sus instrumentos los parámetros de opinión pública. Por una parte, la proyección de una imagen de lo que se es, y, por otra, una captación de percepciones para saber cómo el público lee esa imagen o mensaje. El resultado es que las decisiones son febles cuando responden a procesos mediáticos, antes que a la racionalidad y mesura del análisis.



 

Un punto que, a mi juicio, ilumina este capítulo es poder distinguir los hechos reales de las interpretaciones que de ellos, en forma interesada, realizan los diversos actores. Cuando un gobierno releva el descontento del público frente a él, llamémoslo el grado de adhesión o rechazo, viene la tentación de generar acciones efectistas, mediáticas, para demostrar que se está haciendo lo que el pueblo demanda.



En Chile, frente a la revolución de los pingüinos en materia de educación o la corrupción develada por organismos fiscalizadores y la prensa de opinión e investigación, los gobiernos generaron gigantescas comisiones (irónicamente llamadas Estrategia del Té Club) las cuales se perpetuaban y eran totalmente inconducentes o bien, a lo sumo, generaban decisiones gatopardistas, donde cambiaban aristas menores, pero el fondo no se tocaba ni con el pétalo de una rosa. El sistema ha vivido así la Transparencia, derivando a sanciones como “clases de ética”, penas remitidas y condonaciones millonarias.



 



El Epílogo de la obra es el más relevante. En los capítulos anteriores se advierte el trabajo metódico del investigador académico que se esmera en colocar en el tapete como comprobación intelectual de sus ideas, lo que otros actores han formulados en textos de referencia. Sin embargo, debo destacar la madurez profunda de Aldo Mesa Meza como para hacer pesar sus reflexiones por sí mismas, ya que ellas derivan de su experiencia profesional y su formación como catedrático, sirviendo cargos directivos en su Facultad, con la capacidad analítica estricta que caracterizan su especialidad. Sin embargo, la Política ni la Economía son ciencias exactas y las ideas fuerza se convierten en armas que llegan al dogmatismo y la consigna. Así pueden leerse diversos modelos de sociedad, como la sociedad sin clases del marxismo, el socialismo comunitario, el social cristianismo, el neoliberalismo, el desarrollismo social demócrata y su Estado del Bienestar. Por eso, cuando Aldo Mesa levanta una propuesta objetiva y prescindente de eslóganes superficiales, que busca hacer pensar al lector, se aprecia el libro como un verdadero legado, motivador de debates, de reflexiones, de conductas probas y democráticas y de un compromiso ciudadano para construir una sociedad equitativa. ¨



 

Porque Aldo Mesa Meza nos convoca en el Epílogo: “Debemos vencer nuestra apatía, nuestro individualismo, y reemplazarlos por más empatía, más solidaridad, enfrentando este divorcio entre Estado y Nación. Hay que recuperar el respeto y el entusiasmo por la política, los políticos y las instituciones de la República, en pro de una mejor convivencia democrática, y de la paz y cohesión social. La inclusión social es uno de nuestros desafíos prioritarios.”



El Lector Aldo Mesa marca con su obra dos objetivos prioritarios si se quiere avanzar de verdad hacia una democracia profunda: tenemos que recuperar un comportamiento moral, con cambios conductuales que le impriman ética a la política, lo cual permitirá la equidad y la inclusión social.



Hernán Narbona, Periodismo Independiente, Noviembre 12/2018





Etiquetas:   Educación   ·   Literatura   ·   Democracia   ·   Sociedad   ·   Anticorrupción   ·   Inclusión Social

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