Corrupción, gobierno abierto y tecnología

Existe un consenso internacional, más o menos unánime, en considerar que uno de los principales factores de la actual y extendida desafección de la ciudadanía por la política en Europa, es el alto nivel de corrupción existente.

 

.

En particular la preocupación resulta más alarmante en el ámbito de la administración local, donde han tenido lugar la mayor parte de los escándalos de corrupción (más de 250) en los 30 años de democracia en España, y por concretar aún más, en áreas de políticas públicas como la contratación pública y el urbanismo.

En cuanto a las causas de dicha corrupción, Fernando Jiménez, apuntaba las siguientes en un artículo reciente de la revista Más Poder Local:

  • Debilidad organizativa de la administración local derivada del minifundismo municipal, lo que supone un grave obstáculo para la prestación eficiente de servicios públicos básicos.
  • Alta concentración del poder en el alcalde, tanto frente a la oposición política como frente a los directivos y empleados municipales.
  • Ineficiencia de los mecanismos de control institucional de los ayuntamientos, reduciéndose en la práctica por el único control de la jurisdicción contenciosa, con un importante déficit de eficiencia.

A estos factores cabría añadir el sistema de contratación de los empleados públicos y la falta de indicadores para medir la productividad de los mismos. A este respecto, y como señala Victor Lapuete Giné, cabe mencionar que los dos países menos corruptos del mundo en 2008, Suecia y Nueva Zelanda, eliminaron el estatus funcionarial para la gran mayoría de sus empleados públicos, que en la actualidad se rigen por la misma legislación laboral que cualquier trabajador del sector privado.

En España comienza a ser vital recuperar la confianza de la ciudadanía en sus políticos mejorando la percepción de los mismos, o la brecha de animadversión alcanzará un punto de no retorno. Como medidas contra la corrupción sabemos que se pueden emplear tanto medidas políticas como tecnológicas:

  • En cuanto a las medidas políticas, aquellas destinadas a favorecer la transparencia, la participación y la colaboración, pilares del nuevo paradigma del Open Government o Gobierno Abierto.
  • Respecto a las medidas tecnológicas, las Tecnologías de la Información y de la Comunicación tienen el potencial preciso para reducir la innecesaria intervención humana en los procesos de trabajo de la administración, reduciendo así la necesidad de vigilar los comportamientos corruptos, así como para mejorar la gestión pública mediante prestación de servicios públicos de mejor calidad con menos costes y tiempos de espera.

Unas y otras medidas urgen a la ciudadanía, cada vez más movilizada y reclamando la búsqueda de soluciones a la pérdida de credibilidad de la clase política.

Ricardo Tavío Gallo

PD: Este artículo fue publicado originalmente en la web de EVM Project Management.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales