. Lo mismo está sucediendo
con algunas cosas como por ejemplo; el hacer política en los últimos años se ha
convertido en sinónimo de muchas cosas entre las que destacan la corrupción y
la falta de interés que tiene el ciudadano a escuchar la político.
Y es que
desde la perspectiva del ciudadano, si algo deja de funcionar se trata de
reparar, si vuelve a fallar, lo lógico sería desecharlo. Pues es exactamente el
mismo caso con los partidos políticos, que no es que dejen de funcionar, sino
que, al menos para muchos han perdido la capacidad de dar respuesta a lo que la
sociedad requiere, lo cual los hace cada vez menos atractivos y confiables para
el público electoral. Creo que ahora, con una elección en puerta, es tiempo que
los partidos políticos, legisladores y presidentes municipales se pongan a
trabajar en temas que sean de más utilidad para los mexicanos, pues en tanto la
sociedad exige cambios que desemboquen en una mejor economía y seguridad, los
políticos sólo ven por su conveniencia. Supuestamente quieren congraciarse con
el pueblo, pero por lo general siempre toman el camino contrario que conduce a
eso. Así las cosas, parece que en lo único que coinciden los partidos,
partiditos, movimientos políticos que hoy son, es en el afán electoral, como es
lógico. Creo que desde hace mucho los partidos políticos perdieron la ideología
específica por la ambición de querer representar a la ciudadanía, actualmente
existen muy pocos políticos que aún mantienen esa honorabilidad de querer
servir al pueblo y no servir a grupos de
poder. Como es por todos bien sabido, la base de cualquier partido político, es
su militancia, quienes son o deberían ser un punto toral en las decisiones de
la dirigencia en turno, pues, si bien sus cúpulas están formadas por notables,
no deben de despegarse del pulso de quienes no participan de manera directa en
los rumbos de las instituciones. Hoy en día la apatía e indiferencia que han
logrado los partidos políticos con sus prácticas, les ha permitido controlar el
destino de nuestro país con una comodidad increíble, permitiéndoles llegar al
poder con votaciones que no superan el 50% de la población, es decir gobiernan
siendo ilegales. A la brevedad es trascendental rescatar el sano actuar de los
partidos políticos, pensando en construir proyectos de solidez que mantengan la
fortaleza futura de las instituciones. Actualmente es común ver en todos los
partidos perfiles de baja calidad política que quieren ser presidentes
municipales, diputados, regidores sin saber realmente para qué quieren serlo o
peor aún, sin saber qué realmente debe hacerse en la posición a que aspiran ya
que una de las causas por la que existe crisis en los partido es que no generan
nuevos cuadros o no les permiten figurar; e por ello que la ley debe obligar a
los partidos a mantener centros de formación política y verificar que realmente
lo hagan. La política siempre ha sido una actividad matemática principalmente
de sumas y restas. Los partidos políticos nacieron al amparo de la ideología,
entendida esta como la suma de los intereses de un grupo en particular,
plasmados en razonamientos que lo identificaban y diferenciaban de otro grupo
social. Hoy en nuestro país los partidos políticos se caracterizan por no
practicar su ideología, sus documentos básicos son letra muerta. Nos Urge hacer
frente a la escasa capacidad de los partidos políticos para articular
respuestas a las necesidades sociales. Hoy la ciudadanía los percibe como
estructuras anquilosadas y contaminadas de nepotismo y corrupción entre otros
calificativos más grotescos. Lástima ver a los ciudadanos alejados de los
partidos políticos. Es notoria su desafección, desmoralización social y pérdida
de credibilidad. Los partidos, requieren
revertir su primitivismo político y carencia de compromiso democrático y
social. La competencia electoral 2018, no debe ser la excusa para abandonar
principios e ideología en la búsqueda de dividendos electorales y de poder, al
contrario deberá de constituir una oportunidad para priorizar las necesidades
ciudadanas, tratar de recuperar la confianza de la gente y sobre todo poner en
marcha la generación de nuevas ideologías donde todos participen
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