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Elecciones 2018: ¿Una prueba de fuego para la democracia mexicana?


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06/09/2018


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 Este verano ha significado un verdadero quehacer trepidante y un desafío el proceso electoral en México. El recuento: Un contundente ganador, tres candidatos derrotados en la sombra, un variopinto número de polémicas decisiones del nuevo mandatario y una población que pese a todo aún no se arrepiente de su elección. AMLO continúa en el gusto del público, el real y adulto y el virtual y millennial que domina las redes sociales, habrá que añadir que actúa a su favor el permanente encono que se le demuestra al todavía presidente Enrique Peña Nieto, pues el último ataque de los twitteros con respecto a su sexto y último informe de gobierno fue brutal y avasallador (pese a que había existido una aparente y sentida tregua hacia él en Instagram, donde se lo llamaba Tlatoani, Lord, Reencarnación de Quetzaltcóatl), sin embargo, no sólo eso le ha granjeado puntos a AMLO sino también su perenne afabilidad, la que parece inmutable pues apenas ayer sorprendió con el muy enternecedor adjetivo "corazoncitos" que les dijo a los reporteros que le cuestionaban sobre su opinión con respecto a la licencia de Manuel Velasco, la que ahora es aún más polémica debido a la doble votación por la que fue sometida, por espontaneidades así no es de extrañar que se lo siga apreciando (pese a que el término se preste a tergiversaciones), además de su constante convocatoria a la unión, discurso que no obvia referir al Congreso por el bien de México. Recientemente el presidente electo se rencontró con su antiguo contendiente el gobernador de Nuevo León  Jaime Rodríguez Calderón, a quien saludó efusivamente y con quien departió amenamente en una conocida cafetería de Monterrey en donde charlaron de diversos tópicos entre ellos el de la dotación de agua a la entidad que dirige Rodríguez Calderón. Anteriormente AMLO  se había reunido ya con su también oponente en las elecciones el ex secretario de Hacienda Jose Antonio Meade en una desayuno creado especialmente para este por invitación del presidente electo y en la casa del mismo. Solo falta concretar  una reunión con Ricardo Anaya, lo que no se vislumbra imposible pues este ya reapareció en la escena política. La buena disposición de Andrés Manuel López Obrador se ha visto desde el principio, prevaleciendo en su actitud el gusto por el diálogo, la tolerancia y sobretodo la no confrontación. Sus antiguos enemigos electorales entretanto hacen lo que deben, Rodríguez Calderón dirigiendo muy certeramente su Estado con grandes proyectos educativos y de seguridad pública con una aprobación generalizada de sus conciudadanos lo que es ostensible en sus redes sociales, Meade conviviendo con su familia en eventos culturales como cuando recorrió el Museo de Arte Moderno y se impresionó ante las pinturas de Leonora Carrington, y Anaya felizmente regresando de su auto ostracismo, contemplando contender por la gubernatura del Estado de Querétaro, reafirmado que su convivencia con AMLO no se tornaría irrespetuosa ni inaceptable, pues la paz entrambos es más que factible. Pese a que se ha intentado maquillar y atenuar las cifras alarmantes que existen en México tanto de los delitos de fuero común como de la delincuencia organizada, es más que evidente que están mucho más infladas en la realidad de lo que se quiere o pretende aceptar, por lo que es crucial aquí hacer hincapié en la plausible estrategia de pacificación que se ha empeñado en poner en marcha apenas tome posesión presidencial Andrés Manuel López Obrador, esta medida es más que necesaria, también cabe resaltar que fue el único de los candidatos presidenciales que aseguró abiertamente analizar la Ley de Seguridad Interior y que inclusive, en un encuentro con estudiantes del Tecnológico de Monterrey, manifestó que la legislación actual era obsoleta. Su estrategia de pacificación consiste básica y esencialmente en  una propuesta de ley de amnistía que presentará al congreso cuando ejerza el cargo de presidente, aunado a la creación de foros en que el tema central será la violencia nacional con miembros de la sociedad civil, líderes religiosos y políticos como invitados a participar con sus opiniones, se examinará la despenalización de las drogas, ya que es uno de los causantes que han generado la violencia en el país, también se buscará el cese del crimen organizado y de los cárteles de la droga. Para ello se renovarán los cuerpos policiales en todos sus niveles y así que retorne el ejército a los cuarteles después de años de lucha infructuosa contra el narco.  El proceso de cambio igualmente acontecerá desde los más altos mandos, evitando la corrupción, llamamiento que ha hecho AMLO a todos los diputados de su partido Morena durante su visita al Congreso, Alfonso Durazo, el próximo secretario de Seguridad Pública, anunció que la salida total del Ejército tomará aproximadamente un trienio. Posteriormente el mismo Presidente electo declaró que en octubre presentará el Plan de seguridad integral, en el que se considera la conformación de un único cuerpo policial que contaría con 240 mil elementos del Ejército y 40 mil de la Marina, con el fin de que se cree un mando único, por lo que su estrategia de pacificación es completa y profundamente meditada.Con respecto a su relación internacional, AMLO ha tenido una feliz recepción por parte de los mandatarios Latinoamericanos y aún el presidente norteamericano Donald Trump, quien ya le ha telefoneado y además le exteriorizó una felicitación en Twitter por su contundente victoria, él mismo augura una buena relación, el presidente electo de México aseguró que la política exterior durante su Gobierno se sustentará en la no intervención. Lopez Obrador expresó que va a buscar relaciones de amistad con todos los pueblos y todos los Gobiernos del orbe. Igualmente ha dispuesto que sea Marcelo Ebrard  su canciller a quien preconizó una política de consideración a la  autonomía de todas las naciones. 


Pero, ¿Fueron las elecciones presidenciales de 2018 una prueba de fuego para la democracia mexicana? Por supuesto que sí, con poco más de 56 millones de votantes, las elecciones presidenciales de este año se convirtieron en una de las más activas de nuestro país, sin embargo, continúa el récord para la elección presidencial de 1994, pues en ese año la abstención se redujo al 22.84 % con un listado nominal de 45 millones 729,057 ciudadanos, más de 35 millones votaron, es decir aproximadamente el  77 % superando al menos en porcentaje las elecciones presidenciales del 2018, donde los más de 88 millones de empadronados tuvieron una abstención de casi 37%.  La democracia como tal en ese sentido no se llevó a cabo pues 65 millones de personas no votaron, sea porque no se encontraban en los límites de edad necesarios para ejercer su sufragio o porque no pudieron por alguna otra situación o simplemente no quisieron, por lo que en sentido estricto la mayoría no habló. Sin embargo, la mayoría absoluta de las elecciones presidenciales es respetable, sino de esa ¿De qué otra forma podrían las sociedades civilizadas elegir gobernantes? La democracia es considerada actualmente como la forma más perfecta de gobierno. Tanto que una persona de no ser tomado como demócrata o pertenecer a una sociedad no democrática es igual como haber perdido la condición de hombre por vivir en una sociedad y cultura retrógradas, que sólo asimilando la democracia podría rehabilitarse. Era más que evidente que la población mexicana se decantaría por elegir a un candidato que priorizara la seguridad nacional desde otras perspectivas pues el discurso panista y priista de combatir fuego con fuego era ya vacuo por contener innumerables pruebas de no dar resultado. ¿No consideraban a Ghandi un orate por optar por la resistencia pacífica en lugar de tomar las armas como una y otra vez lo habían hecho los indios sin lograr mínimos atisbos de éxito en su independencia?, el movimiento sin violencia de Gandhi fue inspiración de otros movimientos, como el Movimiento de Derechos Civiles encabezado por Martin Luther King Jr. y el combate contra el Apartheid en Sudáfrica dirigida por Nelson Mandela, por lo que el actuar de AMLO podría servir de inspiración para otras muchas naciones latinoamericanas y con ello sentar una nueva realidad para nuestra doliente América Latina.

“El nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia, no apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta”, sentenció el líder de la entonces coalición Juntos haremos historia, estamos seguros que se hará historia y que esta etapa en que nos tocó vivir será una muy trascendental para el país por lo que debido a ser axial, es un verdadero gusto vivir.



Etiquetas:   Política   ·   Democracia   ·   Elecciones Presidenciales   ·   México   ·   Presidencialismo

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