Cada cierto tiempo, aparecen nuevas campañas publicitarias enfocadas a los problemas del consumo de drogas. Este tipo de campañas, si se llevan a cabo con la finalidad de concienciar y no de culpabilizar, son aceptables y, además, es muy importante que cualquier persona adicta tenga información de calidad y de primera mano sobre las clínicas de rehabilitación de drogas a las que puede acudir en su país y en una ciudad concreta. De igual modo, es fundamental llevar a cabo estas campañas en colegios e institutos, puesto que los niños y los adolescentes tienen que saber. De hecho, los tabúes sociales que intentan protegerlos, algunas veces, consiguen lo contrario, los lanzan de cabeza a algo que desconocen.Sin embargo, considero que estas campañas están, en cierto modo, cojas. Les falta un miembro importante, un brazo o una pierna; y, aunque pueden funcionar, nunca lo harán del todo bien. La parte que les falta es el análisis en profundidad de la sociedad en la que vivimos, de sus dinámicas de poder, de sus tradiciones impuestas y de la situación económica actual. Muchas veces, es precisamente ese entorno el que empuja a una persona a engancharse a las drogas; y, a menudo, la percepción ética y moral que mucha gente tiene de ellas, no solo no ayuda a la persona adicta a dejar las drogas, sino que además, le genera un mayor malestar psicológico. Antes, hemos mencionado que es buena idea que las campañas no se enfoquen a culpar a la persona con una adicción y así es; pero, es todavía más importante, que no lo hagan ni amigos ni familiares.



