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Los límites del Humor y el fin de la Historia.


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27/08/2018


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El comienzo de la era de la censura. La apología del odio, lo políticamente correcto y maneras retorcidas de extinguir la libertad de expresión.


¿Quién no ha escuchado un chiste de Carrero Blanco batiendo récords de altura? ¿O uno sobre lo fácil que es introducir varios miles de judíos en el cenicero de un coche? ¿O uno sobre gitanos robando cobre o sobre negros recogiendo algodón? El humor... barómetro de la libertad de expresión. Hace años, recuerdo reírme a carcajada limpia de los primeros chistes que escuchaba sobre Irene Villa, y tampoco era raro escuchar algún chiste un poco "subido de tono" en la tele. Pero eso ya no ocurre.

El otro día me encontré con una serie de monólogos del club de la comedia de Paramount. Y me sorprendió. Estaban haciendo bromas sobre temas tabú por los que muchos podrían ofenderse. Me sorprendió no por su contenido, sino porque no recordaba ya un descaro así en la comedia desde hacía años. Y no sin razón, ese monólogo tenía unos 7-8 años. Hoy en día, hacer un monólogo así, supondría la muerte pública del cómico, mientras hordas de ofendidos profesionales verterían su bilis a las redes pidiendo la cabeza del susodicho.

¿Qué nos ha pasado? ¿Desde cuando tenemos la piel tan fina? ¿Cómo es posible que a estas alturas estemos retrocediendo a una época en la que la censura era ley? ¿Habrá sido Internet? En cualquier caso, la excusa siempre es la misma, proteger la pureza moral del pueblo, porque así acabarán todas las injusticias y todos seremos felices y comeremos perdices. Durante la dictadura, institucionalizada además, la censura echaba el tijeretazo a todo aquello que el aparato censor consideraba que corrompía la moral del espectador, que por lo visto, era demasiado bobo e infantil para discernir la realidad de la ficción. Hoy, están volviendo esos tiempos, pero esta vez de mano de los adalides de los oprimidos, aquellos que se han puesto la bandera de defensores del pueblo, aquellos que reparten carnets de oprimido y de opresor. Los estructuralistas, los postmodernos, los ofendidos profesionales.

Quién nos diría que lo que empezó con los tuits del concejal de Ahora Madrid, se convertiría en la caza de brujas a raperos y tuiteros que está llevando a la cárcel a gente solo por opinar. Quién iba a pensar que unos tuits de humor macabro en 2011 llevarían a Gunn, creador de Guardianes de la Galaxia, a la puta calle. Quién iba a pensar que los paladines de los oprimidos formarían turbas virtuales para acosar a todo aquel que no compartiese su punto de vista, a todo aquel que emita un juicio distinto al suyo, y lo que es peor, a todo aquel que elabore una ficción humorística cuyo único objetivo es reírse de los mismos estereotipos que está poniendo en ella.

Pero es que los faros de luz de la empatía, esa gente que es incapaz de reírse de nada sin ofenderse, porque todo humor es ofensivo, no quiere derrumbar la censura institucional a la que Valtonyc o los tuiteros presos han sido condenados, más bien al contrario, quiere imponer la suya propia por puro revanchismo.

Las excusas para este nuevo tipo de pureza moral son de lo más variopintas, por un lado tenemos el caso de Mark Meechan, que fue condenado por enseñar a su perro a hacer el "saludo nazi" a modo de broma para su novia y subirlo a internet. Washingtonpost

Delito de odio al canto, maravilloso. Por lo visto, hería las sensibilidades de la comunidad judía y hacía apología del holocausto. O eso dijo el juez. Yo veo un chiste, sin más. Por otro lado, y esto es lo que me ha hecho encenderme, tenemos este caso, de ayer mismo,al parecer: twitter

He aquí a Rober Bodegas teniendo que disculparse por unos chistes que hizo con referencia a los gitanos. ¿Ofensivos? Por supuesto, porque para eso está el humor, para sacar los colores y las carcajadas, para hablar de lo que de otra forma no se puede, para sacar los estereotipos y los clichés a la luz y reírse de ellos. Pero no faltará el que diga que no, que no es así, que lo que pasa es que Rober es racista/machista/homófobo/apologista del terrorismo/nazi o vete tú a saber qué, que lo que Rober hace es justificar un discurso de odio, que eso no es humor porque está insultando a un colectivo históricamente oprimido y bla, bla, bla. Justo el mismo patetismo de los que quieren encarcelar a gente por hacer chistes de Carrero Blanco. El maniqueísmo de los que solo ven aliados o enemigos por todas partes, de los que no leen el contexto, de los que solo quieren sentirse ofendidos para poder ser adalides de los marginados y los oprimidos.

¿Por qué me molesta tanto? Porque ni Rober, ni Gunn, ni Valtonyc, ni Mark han hecho daño a nadie más que al frágil ego de los inquisidores del siglo XXI. Porque hace 10 años éramos libres de decir lo que nos saliera de ahí mismo y si a alguien no le gustaba, que no mirara, que para algo era una parodia. Y sin embargo, nos estamos volviendo todos locos. Discutiendo para ponerle límites a la ficción por considerarla de "mal gusto", peleando por ver quién pertenece al colectivo más oprimido, formando turbas virtuales de fanáticos que, cargados de furia y odio, vapulean las redes para destruir la carrera profesional de todo aquel que haya emitido algo que los haya ofendido. Haciendo eso no solo estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado, eliminando nuestra libertad, sino que además estamos justificando la moralina de los que quieren ver presos a tuiteros y raperos. Porque, ¿cuál es el límite del humor? Si tú quieres ponerle límites a lo que no te gusta, otros te los impondrán a ti, ¿y qué habremos ganado? Nada, sólo más represión. 

Vienen tiempos oscuros, tiempos que en España creíamos superados desde la muerte de Franco, pero que acechan a todo Occidente. Tiempos en los que decir algo que no sea un discurso prefabricado y autorizado por las estúpidas masas, se convertirá en un deporte de riesgo. Se acercan losn tiempos del crimental, de la Policía del Pensamiento. Los tiempos  del precrimen, de Minority Report. Ha llegado el momento en que nuestra propia fuerza nos debilita. Ha llegado el momento en que los sociópatas han instrumentalizado la compasión. Hemos terminado de construir nuestra Torre de Babel. Ha llegado el Fin de la Historia.



Etiquetas:   Internet   ·   Censura   ·   Libertad de Expresión

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