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Tiempos de amargo pesar y oscuridad se ciernen sobre nosotros.


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22/08/2018


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  Por razones que no vienen a cuento por ahora le abría yo el portón de mi casa a un ilustre desconocido  para que se pudiera estacionar, su sucia camioneta repleta de propaganda de Morena, López Obrador y demás similares entró orgullosa frente a mis narices, su conductor ni siquiera se dignó a saludar. Ante noche, en un puesto de garnachas tuve la ocurrencia de parar, dos sopes de carne bañados en salsa roja quería yo comprar, la orgullosa propietaria, en otros tiempos amable y servicial, ni siquiera la mirada se dignó obsequiar, como si no hubiese yo llegado a otras gentes se dedicó a despachar a que habían arribado mucho después que yo, en la fila del dichoso, y cada vez más atiborrado chocabús hasta salivazos junto a mi zapato he tenido que soportar. El resentimiento social, el odio, la envidia y el desdén el tal Lopitoz consiguió muy bien hacer aflorar. Él no lo inventó, ya estaba ahí, aparentemente inherte, tan es así que “Don” Jesús Reyes Heroles, el único ideólogo que ha tenido el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en toda su historia, ya nos lo había advertido “¡Cuidado! No vayan a despertar al México bronco” y fue precisamente eso lo que en dieciocho años de eterna y diaria campaña el tabasqueño se dedicó a rascar.

“¡.Agarren! Agarren” Robar ya no va a ser pecado, con la Iglesia lo voy a arreglar”.

El resultado es evidente, por doquier se puede ya palpar, una fría lucha de clases sociales acaba ya de explotar, el otro problema que se viene es que temo que no va a tardar mucho que digamos en agarrar lumbre y calentar. “¿No tienen?” Les preguntó en su más reciente campaña “¡No se preocupen! ¡Agarren! ¡Agarren”, que robar ya no va a ser pecado, con la Iglesia lo voy a negociar”. Y ni tardos ni perezosos la palabra le tomaron a la voz de ya, un montón de despachitos “jurídicos” a los propietarios de bienes raíces se dedican ya a estafar ofreciendo unas dizque “Pólizas Jurídicas” que ninguna protección ofrecen al propietario y en cambio las puertas abren a los invasores para que puedan invadir y robar. Aún no toma protesta el infame y con la guardia muy en alto ya tiene uno que andar, que rentas un departamento no puedes ya anunciar, grupos de invasores te caen en manada para ver si te te pueden agandallar, las miradas de odio, envidia, coraje y desdén no pueden ni quieren ocultar. A quienes francamente no consigo entender es a todos esos “niños bonitos y bien”, hijos consentidos de papi y mami, con fortunas de abolengo que gustosos, y a voz en cuello le salieron a votar.  Grupos de pacificación anuncia, me pregunto qué entre manos ahora se traerá y qué nuevos golpes nos propiciará. Esto no ha terminado, apenas está por comenzar y con su sexenio no va a terminar, de hecho es un camino largo y tortuoso el que más pronto que tarde nos impondrá. Tiempos de amargo pesar y oscuridad se ciernen sobre nosotros y no los podemos ya evitar. Gracias a los millones de estúpidos borregos tenemos que cabizbajos dar, con la explotación de la miseria económica, personal y moral, la descarada y descarnada invitación pública al robo salvaje y descarado, y la defensa a ultranza de los ilusos, fanáticos y idiotas nos acabamos de topar. Tal como ha sucedido con los presidentes anteriores, Televisa, para proteger y acrfecentar sus muy cuestionables intereses, lo acaba de avalar y respoaldar. Un pacto en lo oscurito se tuvo que firmar, el préstamo del Estadio Azteca y la foto intercambiando abrazos y sonrisas algo tuvo que costar, muy iluso y estúpido sería quererlo soslayar.  Nadie presta un colosal  y costoso estadio a cambio de nada, tampoco aviones, helicópteros, burros, mulas, camiones para acarreos masivos para moverse en la sierra  y demás. ¡El gran capital no da paso sin huarache!  ¡De eso ni hablar!



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