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Reseña "El Universo contra Alex Woods" de Gavin Extence


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16/08/2018


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Desde el momento que un meteorito te golpea en la cabeza es difícil no ser diferente. Le ocurrió a Alex Woods y eso le sucede a esta novela. Va unida indefectiblemente a la peculiar historia de su protagonista. El incidente le marcará de por vida como la cicatriz que se lo recuerda como una especie de estigma. No solo por su excepcionalidad sino por la epilepsia que le provocará el impacto para sus restos.


Eso lo sabremos después, pero desde la primera página comprobaremos que a Alex le suceden cosas.Parecen extrañas y pestañeas estupefacta cuando –para empezar– nos cuenta en primera persona que le detienen en una frontera con marihuana y las cenizas del señor Peterson en su coche. Por eso desde el principio te preguntas: «¿Pero esto qué es, Dios mío?» temiendo lo peor. Nada más lejos de la realidad.

El encanto del personaje es profundamente atrayente. El meteorito golpeador que estuvo a punto de acabar con su vida determinará su futuro, aunque es cierto que incluso sin meteorito Alex ya era un ser único, diferente. Vive en un lugar pequeño donde el negocio familiar lo preside su madre soltera echando cartas del tarot. A la curiosa empresa se une una singular compañera de instituto del chaval. Antes, Gavin Extence nos presentará al neurólogo de Alex y por supuesto al maravilloso señor Peterson. Un gruñón, veterano de la guerra del Vietnam, con la misma incapacidad que el propio chaval para las relaciones sociales. Parece un elenco deraritos pero las sensaciones iniciales evolucionan hasta que acabas enamorándote de casi todos.

La peculiar relación entre el chico y Peterson forjará una de esas amistades que no tienen precio porque juntos esquivarán piedras más impactantes que el meteorito. Además de la música les une la admiración por Kurt Vonnegut. Un escritor del que nunca había oído hablar, tan fascinado por los misterios del cosmos como estos dos mágicos frikis que enternecen hasta el infinito.

Son precisamente esos debates, prolijas explicaciones y análisis sobre las hipótesis del universo lo que a veces ha ralentizado la lectura. Puede que el amante de los temas en cuestión y quien conozca a Vonnegut lo disfrute más. Pero es un inconveniente menor –lo mismo que las densas conversaciones médicas sobre la enfermedad de Alex– comparado con la lección de coraje y lealtad que exhibe esta novela. Es de esas historias que sigue en tu mente días después de haberla terminado, preguntándote: «¿Por qué es tan especial?

Reúne drama sin explotarlo y una buena dosis de humor que rebaja la intensidad de los malos momentos que no son pocos. Hay uno especialmente tierno que a punto estuvo de hacerme llorar. Convierte la muerte de un perro en un pasaje bellísimo porque es mucho más que la desaparición de un animal (ya me diréis). A pesar de las risas que salpican la lectura, es necesario que sepan que la muerte se respira en gran parte de la novela. Y sin embargo, es tan hermoso el proceso descrito por Gavin Extence… Parece una contradicción pero no lo es ya que cuenta de una manera inteligente y hermosa la necesidad desaber morir, mirando el paso al otro lado como una elección, un salto a la dignidad cuando así lo piden las circunstancias. Me quito el sombrero ante la sensibilidad mostrada por un autor que además se estrena en la literatura con esta novela.

Ha sido un maravilloso descubrimiento. Una preciosa joya aunque la calidad narrativa y literaria no sea de primer orden.Pero es que no todas las obras persiguen o cumplen el mismo objetivo. Gavin Extence nos presenta un universo personal tan grande como el de los asteroides que fascinan a Alex. En realidad la fascinada he sido yo con la personalidad dual del protagonista: tan infantil como adulta, tan firme como llena de debilidades, tan extraña como admirable, tan extravagante como tierna.

No se la pierdan. Es ingeniosa, cálida y dura a la vez, conmovedora, diferente… Seguiría pero mejor que la descubran ustedes. Ojalá la disfruten tanto como yo.















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