Casi nadie duda en Venezuela que el régimen de Chávez perdió los holgados márgenes de apoyo popular que otrora le caracterizaron. Su debilitamiento social viene siendo una tendencia de constatación técnica y política, y tan es así que el propio oficialismo se anticipó a unos resultados indeseables en las elecciones parlamentarias de 2010, y cambió el sistema electoral para favorecerse y perjudicar a los contrarios.



