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Democracia Transversal


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05/08/2018

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Como hombre de Estado y del Periodismo Anticorrupción, hablo en este artículo desde los adultos mayores que fuimos Generación de Oro en los 60 y 70, para quedar como generación perdida cuando nos repartió la represión y el exilio. Hemos cruzado las 3 décadas desde el Plebiscito del 5 de octubre de 1988 y hoy queremos dejar una reflexión para rescatar Chile de esta tendencia destructiva, para reconocernos como una fuerza viva que tiene peso específico y que debemos expresar en las urnas.


La fuerza es hoy la tendencia y allí mueren las libertades públicas y surge la neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros nietos y tataranietos.

Si se ausculta la realidad socio política de Chile, en medio de las turbulencias que provienen del poder mundial y el cruce enmarañado de planteamientos y discursos llenos de cinismo, el ciudadano medio tiene percepciones que se mueven desde el desencanto a la indignación y, sustancialmente, dan cuenta del rechazo a ser representados por los que han hecho de la política su medio de vida y de enriquecimiento. 

Por tanto, ese ciudadano de a pie rechaza a quienes pretendan hablar por él o encasillarlo como de izquierda o derecha. En sus expectativas hay puntos claves y prioritarios. Nada más alejados de esas etiquetas que quieren colocar en la agenda los partidos políticos, desprestigiados como lo están hoy casi todas las élites del poder, llámese religiosa, política o económica, cruzados por la corrupción, la depredación del planeta, el abuso y la impunidad.

Si se observa el efecto corrupción en Chile, Brasil y Argentina, la evidencia es una bofetada a la democracia y el progresismo. Los escándalos por coimas a políticos y el saqueo de recursos públicos constituyen una corrupción  estructural de los países, donde aparecen lobbistas que trafican influencias, vendidos y en colusión con transnacionales, para adueñarse de las principales actividades económicas, como la banca, las sanitarias, las carreteras, la gran minería, entre otras.

Lula y el partido de los Trabajadores; Cristina Fernández y el kichnerismo;  en el segundo gobierno de Bachelet, escándalos similares alcanzaron a la Nueva Mayoría y la Alianza, y también al denominado Progresismo de Marco Enríquez Ominami. Los hechos relevados por la Fiscalía cuando se la dejó investigar, fue la existencia de coimas de empresas internacionales que operaban en toda la región, como Odebrecht u OAS; financiamiento irregular de campañas políticas, fraudes tributarios, a lo que se ha sumado la malversación de los Fondos Reservados del Cobre que han realizado organismos de la Defensa Nacional, Ejército y Carabineros; pero lo más evidente como corrupción estructural ha sido la presión desde el Ejecutivo sobre el SII y la Fiscalía, el tráfico de influencias que llevó a la impunidad los casos de facturas ideológicamente falsas para cubrir los aportes de dinero a políticos de los dos bloques, entregados por empresas privadas para obtener contratos del Estado, normalmente sobrevaluados.

Frente a esta realidad, llena de mentiras y deslealtades, los sectores medios ciudadanos deben hacerse responsables de la abstención en las elecciones, lo que significó regalar espacios precisamente a este duopolio que compartía similares malas prácticas. Esa clase media no se pronunció y hoy sangra por la herida, Su karma es haber resignado su soberanía sin intentar siquiera corregir un sistema que ha venido en una escalada de abusos, de concentración de la riqueza y depredación territorial. El individualismo y el consumismo llevaron a la despolitizaciòn de los sectores medios, con jóvenes que se centraron en su propia inserción en la globalización, alejándose de la vida cívica. Los sectores medios han estado ocupados en sus propias prioridades y en su bitácora de navegación se pueden identificar temas de interés real para la gente de trabajo, que desafortunadamente pasan por cambiar el modelo de capitalismo salvaje, para morigerarlo en términos menos abusivos para la clase media debilitada.

Generacionalmente, esos sectores medios que hoy quieren influir en política, son familias de esfuerzo y representan el grupo etario que ha cruzado los 60 años, que vivieron casi adolescentes el golpe estado, la dictadura y esta transición que duele y avergüenza. Dejar que unos dos mil militantes se reciclaran entre el Estado y los Directorios de los grupos económicos, fue bajar la oreja, ser obsecuentes y ciegos a lo que se jugaba. Un orden que ha estado amarrado al saqueo de los fondos previsionales y al perdón de la deuda subordinada a la banca, a la que el gobierno de Eduardo Frei dio plazo hasta el año 2039 para que termine de pagar lo que le debe al Banco Central. De eso estamos hablando, de un sistema basado en la injusticia y la fuerza de las armas que sirven a los sectores dominantes.

Nos referimos a una democracia deformada, subyugada y mentirosa, en donde los eufemismos sirven para practicar la corrupción descaradamente, a diestra y siniestra. Es la institucionalidad que legó el régimen militar y que asumieron como sus administradores, los políticos de la social democracia y de la democracia cristiana, aggiornados y pragmáticos, negociando sus principios por una participación en el modelo inhumano, enriqueciéndose en el empeño, generando sus propios grupos de poder, que han estado ligados a las concesiones, las obras públicas y las inmobiliarias. Esos políticos, inclusive el Partido Comunista, se subieron a la doctrina de Estado Subsidiario en un modelo de capitalismo salvaje, el cual no sólo administraron, sino que empeoraron para los intereses de la gente. Recordemos que el agua la privatizó el gobierno de Frei Ruiz Tagle y que quitarles a las AFP el peso de las pérdidas cuando gestionaran mal los fondos previsionales, lo hizo el gobierno de Lagos. Y que fue en su gobierno que se pasó el crédito universitario CAE a la banca, a tasas leoninas.

Como hombre de Estado y del Periodismo Anticorrupción, hablo en este artículo desde los adultos mayores que fuimos Generación de Oro en los 60 y 70, para quedar como generación perdida cuando nos repartió la represión y el exilio. Hemos cruzado las 3 décadas desde el Plebiscito del 5 de octubre de 1988 y hoy queremos dejar una reflexión para rescatar Chile de esta tendencia destructiva, para reconocernos como una fuerza viva que tiene peso específico y que debemos expresar en las urnas.

Hoy la oposición està confundida. El Frente Amplio es la fuerza emergente, pero le falta peso doctrinario y hay mucho dogmatismo en sus dirigentes, Como políticos mayores y con humildad, estamos por pedir que se recupere la decencia, la autoridad, el respeto y la equidad, buscamos recuperar la República con una Constitución que devuelva al Estado un rol de conductor responsable, un Estado Laico, una Educación Pública de excelencia, una Economía Mixta y Joint Ventures con inversionistas para el desarrollo de nuestros recursos, descentralización del Estado, un Ferrocarril que vertebre Chile por seguridad geopolítica y calidad de vida. Empoderamiento de las regiones, todo lo cual es una revolución imposible, un nuevo paradigma, una utopía escarbada en los pechos de ancianos que aman su país. Si estamos dominados por un modelo que esclaviza, endeudados, esquilmados con pensiones de hambre, los adultos mayores están sintiendo el impacto del modelo que los margina y los declara desechables. Y esta respuesta contra el sistema es reflejo de su compromiso ciudadano.

Lo que se pide es recuperar mínimos parámetros de calidad de vida, que permitan alejar o disminuir las amenazas sobre nuestros barrios, sobre el futuro de nuestros nietos y nuestra identidad como chilenos. Somos aquellos sectores medios que no hemos recibido el rédito que significa ser operadores políticos, militantes de la Concertación o la Alianza y sus sucesores políticos, sino opositores perennes ante todo mal manejo, críticos anticorrupción, personas de clase media, emprendedores, que hemos levantado la voz en contra del clientelismo político y el asistencialismo consecuente, que recluta huestes sociales para mantenerse en el poder.

Creo que vivimos hoy en Chile y el mundo una debacle moral y ecológica, que ha hecho trizas las estructuras de los sistemas de poder mundial, nacional y local, con una presión global en donde los intereses supranacionales buscan apropiarse del poder interno mediante colusión con organizaciones locales. La fuerza es hoy la tendencia y allí mueren las libertades públicas y surge la neo-esclavitud. No queremos eso para nuestros nietos y tataranietos.

Por eso, no se equivoquen los Partidos, ni nos vendan su marketing barato. Porque pedimos gestión pública en serio. Por ejemplo, aunque eso esté en programas de sectores calificados de como derecha dura, en nuestro sueño programático estamos por aplicar la ley a las mafias del narcotráfico que ocupan nuestros barrios y nos arrinconan en el miedo. La mano dura de un Estado de Derecho no es problema. No queremos que se siga encubriendo las mafias que lavan activos en las veredas con un comercio ambulante delictual. Estamos cansados de la justicia garantista. Estamos hastiados del populismo que protege y favorece a padres irresponsables con sus hijos sin limites, con exigencia de derechos al Estado y nada de deberes. 

Si hablamos de religiones, pedimos que esto sea un tema personal de libre albedrío, pero como Estado debemos alejar a Chile de los poderes religiosos y también de los recursos que el Estado paga para su soporte. Chile, Estado Laico de verdad. 

En materia de valores estamos por respetar la vida, proteger a las madres, procurar la lactancia materna sin restricciones; apostamos por una igualdad de trato en el trabajo a hombres y mujeres, pero favoreciendo a la mujer por el doble rol que realizan cuando son madres, cuando se comparten con el trabajo para criar a sus hijos, cuando son jefas de hogar y asumen el rol de padre y madre. Lograr ese trato justo para la mujer significa respetarla en toda su dimensión, pagarle salarios similares a los que gana el hombre, pero sin aceptar  una doctrina belicosa respecto a los hombres ni la heterosexualidad. Si la decisión de sexualidad es privada, no debiera incidir en la relación de las personas en el ámbito educacional, social ni laboral y el respeto rige para todas las personas, entendiendo que hay asuntos de índole privada que no tienen que violentar la vida de las personas. Eso es respeto mutuo. 

El feminismo violento y talibán derivado de la ideología de género quiere pintarse de neo-izquierdismo, anti patriarcal en su planteamiento anti hombres, pero desviando la óptica de la cuestión de fondo que son las injusticias que derivan del modelo impuesto, las debilidades éticas que cruzan Chile.Acá el enemigo no es el “machismo opresor”, es sí la codicia, el individualismo, el consumismo, la flojera, el no hacerse cargo de la obligación ciudadana de votar, trasladarle responsabilidades de su libre albedrío al resto de la sociedad, sin asumir sus deberes y sólo reclamando derechos. Esas trogloditas fanáticas vienen a distorsionar los movimientos emergentes y la tarea ciudadana es obligarlas a debatir en serio, sacarlas de sus panfletos y su agresividad, para consensuar un país diferente, donde se premie el trabajo, la familia que cuida sus hijos, las madres que alejan los vicios y cuidan su tribu.

El feminismo y la ideología de género, disfrazadas de horizonte ciudadano, es demagogia pragmática y calculada para entrar a pelear de nuevo espacios de poder. No es casual que Michelle Bachelet aparezca en Las Condes con una pomposa Fundaciòn, respaldada probablemente por los aliados internacionales que le instalaran ONU Mujer. Y mientras el gobierno de derecha de Sebastiàn Piñera no tenga claro el modelo de país que busca construir, serán las improvisaciones y los productos de creativos del marketing los que seguirán distorsionando la política.

A Chile le harìa mucho mejor una doctrina estructurada, incluso muy conservadora, que la del voluntarioso Presidente mediático, que quiere dárselas de Trump y que gobierna para las redes en vez de tener la austeridad de un Jorge Alessandri Rodríguez, ejemplo de espíritu republicano de los sesenta.

Los Partidos operan desde el marketing político y uno de sus instrumentos son las encuestas. Los políticos rinden pleitesía a las encuestas y las redes sociales. Entonces todo lleva el ritmo de la evaluación mensual de la próxima encuesta y desde el sentido común los ciudadanos esperan seriedad de parte de quienes gobiernan, legislan o imparten justicia, pues se advierte que no hay un debate serio, ha habido un reparto de ministerios sin un plan maestro de los que ganaron para intentar conducir el aparato público hacia sus objetivos estratégicos. Se advierte falta de recursos humanos preparados para funcionar desde el Estado implementando políticas públicas eficaces, hay una ocupación del aparato público con huestes de los partidos, pero que no saben para dónde va la micro. Y aprender les llevará todo el período presidencial.

En conclusión, los políticos seniors, adultos mayores cívicamente activos, independientes de las máquinas partidarias, con nuestros principios, valores éticos o religiosos personales muy claros, asumimos una visión política contingente, actual, quizá transversal, donde tomamos y adherimos a temas que pueden estar en el discurso de un adversario, pero que se pueden apoyar por ser de bien común. 

Hace 15 años creamos el Foro Valparaíso Posible para defender la ciudad de un fascineroso que ostentaba de Alcalde. Logramos generar convergencia y mirada ciudadana, hoy un Alcalde Ciudadano de verdad y con manos limpias trabaja con un norte similar para una ciudad que recupera su dignidad, y lo hemos apoyado con vigor y convicción: reivindicar un país donde exista respeto y eso significa dialogar, con la razón y no la fuerza.

Eso se logra cuando las reglas del sistema, la Constitución Política del Estado, reflejan una república que respeta la ley y las personas, sin perpetuar el abuso, la concentración de la riqueza ni la sumisión a intereses multinacionales que atentan contra el bien común, depredando territorio y el patrimonio cultural e intangible de la Nación. No aceptamos la solución biológica ni la pos verdad que nos quieren imponer como sociedad.

Los abuelos estamos de pie por una democracia transversal, que termine con el imperio de la codicia en Chile.

@hnarbona 04/08/2018

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Etiquetas:   Tercera Edad   ·   Crisis Social   ·   Anticorrupción   ·   Sociedad Civil

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