Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Criptomonedas   ·   Bitcoin   ·   Pandemia   ·   Escritores   ·   Lectores   ·   Periodismo   ·   Coronavirus   ·   Crisis Social   ·   Crisis Económica



Salarios de potentados


Inicio > Política Nacional
28/07/2018


512 Visitas



¿De qué depende o debe depender el monto de un salario: de la función que se desempeña; de la responsabilidad, del esfuerzo, de la productividad, de la capacidad, de la preparación, de la actitud? ¿Es justo lo que gana la media y alta burocracia? ¿Es suficiente? ¿Es necesario?


En el afán de conservar insultantes privilegios, la casta dorada, y también la plateada, de la burocracia mexicana lucha con dientes y uñas (que muchos tienen bastante largas) en contra de las medidas anunciadas por el candidato presidencial ganador, Andrés Manuel López Obrador, quien tasa en 108 mil pesos el precio del trabajo que desempeñará a partir del próximo 1 de diciembre.

La mayoría de la población ha recibido con simpatía, y hasta con regocijo, la medida encaminada a fijar límites a la voracidad de quienes ven en los puestos públicos la oportunidad de asegurarse ingresos de ensueño, suficientes para sólo trabajar unos cuantos años, e indignantes en un país que tiene más de 53 millones de pobres, con otros 10 millones en pobreza extrema. Pobres que no lo son por gusto, desde luego.

Un ejemplo evidente de esa enojosa realidad de contrastes lo tenemos en Chiapas, dos de cuyos alcaldes perciben ingresos ofensivos. Por ejemplo, Neftalí del Toro (PRI-Tapachula) tiene un sueldo de 137 mil 851 pesos, en tanto que Héctor Albores (PVEM-Ocosingo) se despacha con poco más de 108 mil al mes.

¿Qué tanto lo merecen o desquitan? ¿Qué tan relevante ha sido su desempeño? Juzgue usted: si tomamos la elección del pasado 1 de julio como referente y como referéndum, hay que decir que ambos ediles buscaron la reelección. Y ambos resultaron derrotados ampliamente.

Acotemos, por si hiciese falta, que Chiapas es la entidad con el más bajo Índice de Desarrollo Humano en el país. La población en situación de pobreza se acerca al 80 por ciento.

No mejor están Oaxaca, Guerrero y Michoacán. En IDH y en disparidad. De la última entidad, el alcalde de Lázaro Cárdenas, el priista Armando Carrillo, percibe 124 mil 318 pesos; su homólogo de Tiquicheo, Salvador Ortega (PRD-PT-PANAL), gana, mejor dicho obtiene 109 mil 026 pesos.

Situaciones abusivas se registran por igual en los tres poderes y en los tres niveles de gobierno.

Nuestro señor presidente es el tercero mejor pagado de Latinoamérica, con una percepción de 270 mil pesos. Ello en números absolutos porque relativamente duplica al de más altos emolumentos.

Veamos: Jimmy Morales, de Guatemala, gana 19,300 dólares por mes; Sebastián Piñeira, de Chile, le sigue con 14,900.

Y aquí está el infaltable pero: en Guatemala el salario mínimo es de 384 dólares (2,875 quetzales, unos 7,200 pesos mexicanos), y en Chile es de 414 dólares (276 mil pesos chilenos, aproximadamente 7,750 pesos mexicanos).

Así que, comparativamente, Peña Nieto es el que más gana de todos. Y con mucho. Morales obtiene 50 salarios mínimos de su país; Piñeira, 35 salarios mínimos chilenos; EPN, con 14,444 dólares, gana más de 101 veces el salario mínimo mexicano, que es de alrededor de 142 dólares, 2,650 pesos.

A ello agréguele que nuestros mandatarios cuentan con ahorro solidario, prima vacacional,  aguinaldo, gratificación de fin de año, ayuda de despensa (pobrecitos), seguro de vida institucional, seguro de gastos médicos mayores, seguro de separación individualizado, gastos de representación, viáticos, gasolina, celular, chofer…

Por cierto, acuérdese que mandatario es el que recibe un mandato; los mandantes somos, debiéramos ser, nosotros.

Si usted es de los que suponen que en México no hay quién gane el salario mínimo, es que realmente vive en otro planeta. Pregúntele a los que laboran en comercio, en restaurantes de comida rápida, en gasolinerías… Pregúntele sobre todo a los que son contratados bajo el esquema de outsourcing (personal de limpieza, vigilancia, etc.), para quienes resulta más costeable no trabajar, salvo por el acceso a la seguridad social, puesto que ni antigüedad generan.

El 42% de los trabajadores mexicanos tiene un ingreso por debajo de la línea de bienestar mínimo, pues percibe entre 1 y 3 minisalarios; el 62%  carece de seguridad social, de acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC)

El saltimbanqui poblano de nombre Javier Lozano, que es todo un caso para el análisis siquiátrico, cuestionaba a López Obrador en virtud de que el próximo presidente declara(ba) vivir con 50 mil pesos al mes. Al pripanpriista le parece simplemente imposible que una familia de 6 miembros pueda vivir con 1,650 pesos diarios. No sabe lo que es amar a Dios en tierra de indios.

Cuando dijo que si le bajasen el sueldo de senador se pondría a robar, además de prácticamente dar la venia para que robemos todos los mexicanos que ganamos menos de los 160 mil y tantos que percibe un senador, también envió una señal de alerta para ahora que termine su encargo: hay que vigilarle los pasos y cuidarle las manos, porque todo indica que no sabe trabajar y ya no tendrá hueso en el próximo gobierno.

Aunque del otro lado de la mesa un cuate “suyo de él” y compañero de deslealtades políticas, Ernesto Cordero, le puede dar consejos sobre la manera de administrar y vivir bien con unas cuantas monedas.

Como Secretario de Hacienda, Cordero aseguró que con 6,000 pesos mensuales una familia era capaz de comprar casa y auto, y mandar a sus hijos a escuelas privadas. Cuando tal declaración hizo el hoy todavía panista, corría el año 2011, el dólar rondaba los 12 pesos, el salario mínimo iba de 56.70 a 59.82 pesos, (menos de 1,800 al mes) y el frustrado delfín calderonista tenía un ingreso mensual de 151,473.21 pesos, o sea, más de 83 salarios mínimos.

En otro planeta vive la burocracia media y alta. En ella milita destacadamente desde hace 27 años Basilio González Núñez. Él se da el lujo de cobrarnos a los mexicanos 173 mil 620 pesos al mes por hacernos el favor de fijar el salario mínimo.

Como usted sabe, los gobernadores no cantan mal las rancheras. El de Aguascalientes es el mejor pagado del país: de 245 mil de 742 pesos es su sueldo mensual. Bruto.

Es decir, recibe más de 8 mil pesos diarios; es decir, lo que ganan casi cien empleados, que además no tienen viáticos, ni les pagan el teléfono, chofer, transporte, secretarias, ayudantes…

Lo anterior mientras más de la tercera parte de los habitantes de Aguascalientes (el 34%) vive en condiciones de pobreza, según datos del Coneval.

En alguna ocasión entrevisté a un funcionario a quien la Revolución le hizo justicia de manera intermitente, y a quien yo consideraba amigo por haber coincidido en cierto tiempo y espacio laboral. En cierto momento surgió el tema de los salarios. Cuando mencioné el monto del mío y acoté que me parecía insuficiente, él casi me regañó como es su costumbre, y dijo que debía estar agradecido por lo que ganaba en mi empleo, que qué más quería…

Respondí con una pregunta, que por inesperada obtuvo una respuesta rápida y sincera: él tenía un ingreso por lo menos diez veces superior al mío.  Y entonces di un puñetazo en el escritorio que le proveímos los contribuyentes, y le solté dos nuevas preguntas: ¿Y te parece justo? ¿Por qué tú y los empleados como tú sí pueden ganar lo que quieran, y nosotros, los trabajadores, tenemos que conformarnos con migajas?

Un episodio similar vivió recientemente un pensionado cuando reclamó por el bajo monto de su pago. “¿Que qué más quiero? ¿Que qué más queremos la inmensa mayoría de los mexicanos? ¡Ganar lo suficiente, lo justo, lo necesario! Ni siquiera la exageración de los abultados sueldos y privilegios burocráticos”.

Estos son vivos ejemplos de la validez de los refranes: “Hágase la voluntad de Dios en las mulas de mi compadre”.

Es decir, nuestros empleados ganan sumas estratosféricas, y todavía hasta les pagamos las palomitas cuando van al cine, o los chicles para que refresquen su boca o escondan el aliento a alcohol luego de las pantagruélicas comidas también a cargo nuestro.

También les patrocinamos el tinte para el pelo, los dientes postizos, la crema para las arrugas y el tratamiento para los juanetes, los regalos para el primero o segundo fente. No le hace que muchos mexicanos anden chimuelos o no tengan para alimentar a sus hijos de manera adecuada.

Nuestros empleados “necesitan” vivir en mansiones kilométricas; nosotros cabemos, debemos caber con todo y visitas y triques en 40 metros cuadrados. Ellos merecen (?) degustar manjares rociados con los mejores vinos; millones de mexicanos deben conformarse con frijoles y café.

¿De qué depende o debe depender el monto de un salario: del esfuerzo, de la responsabilidad, de la productividad, de la capacidad, de la preparación, de la actitud? ¿Es justo lo que gana la media y alta burocracia? ¿Es suficiente? ¿Es necesario?

Apuntó un amigo en las redes, parafraseando involuntariamente a ese filósofo guatemalteco admirable ecologista (que convierte la basura en canciones): “El problema no es que los funcionarios ganen tanto; el problema es que no lo desquitan”.



Etiquetas:   Política   ·   Funcionarios Públicos   ·   Pobreza   ·   Partidos Políticos   ·   Salarios   ·   Desigualdad   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Burocracia

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
20653 publicaciones
5132 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora