. Muchos de estos
jóvenes se estaban criando en familias monomarentales, con bajos ingresos y con
situaciones de dificultad social.
Al igual que sus madres, los jóvenes latinoamericanos de
Usera se hallan en un entorno social adverso, y sufren una situación de
discriminación múltiple (por etnia, clase social, desventajas educativas,
económicas y sociales, problemas sociofamiliares, pobreza, exclusión, etc).
Estos menores se encuentran en riesgo de caer en conductas antisociales o
violentas, consumo de sustancias o incorporación a bandas. Según Caballero
(2014), estos menores son víctimas de una situación sociofamiliar injusta y de
una sociedad que los ha privado de oportunidades.
En el informe La Inserción de los adolescentes latinoamericanos en España(2007)
del Observatorio de la
Infancia, podemos hallar algunos testimonios.
“Llevo diez
años en España y, muchas veces, antes no lo aguantaba, me echaba a llorar. En
el colegio llegas y los estudiantes dicen: ‘negra de mierda, vete a tu país,
que aquí eres una mancha en todo lo blanco” (Katia,
dominicana, 16 años).
“Nos miran
mal. Esa mirada, es bien mala; nos miran así porque somos de otro color. Por
ser extranjeros nos discriminan mucho. Todos. El joven y el mayor también. Mis
amigos y yo hemos tenido conflictos con los nazis porque nos miran mal; cuando
están borrachos, nos dicen ‘negro’” (Enrique, colombiano, 17
años).
Usera es uno de los Distritos con más prevalencia de
bandas latinas, según el Ministerio del Interior. En Usera tienen presencia
grupos como Trinitarios, Dominican Don’t Play, Ñetas y Latin Kings. María Jesús
Martín et al (2017), cita como factores de riesgo para el ingreso en bandas
latinas: el fracaso escolar, estilos parentales anómicos, exclusión social,
falta de oportunidades, falta de expectativas laborales, carencias en su
autoestima, así como la influencia del grupo de iguales. Los jóvenes que no
encuentran afecto, afiliación o reconocimiento en su entorno sociofamiliar, que
no cuentan con experiencias de éxito en la escuela o la familia, o que tienen
una autoestima reducida, pueden buscar lo que les falta en las bandas (Martín,
2017).
El Observatorio de la Infancia también inquirió
sobre las razones del ingreso en estos grupos.
“Una vez le
pregunté a un chico, por qué eran los grupos; me dijo, era porque los españoles
les trataban mal, les pegaban cuando eran poquitos. Hay muchos españoles que
son racistas, a veces me dicen, cuando voy en la calle: ‘Oye, latina de mierda’.
Ellos forman las bandas para defenderse” (Isabel, colombiana,
14 años)
“A veces por
necesidad, por cariño de familia o, a veces, porque se sienten muy
desprotegidos en el sentido de que tienen miedo de que alguien les pegue y
piensan que metiéndose en eso van a ser más valientes” (Nicole,
ecuatoriana, 17 años).
“Esos grupos
que hay de los Latin Kings… Yo tengo amigas que han entrado, pero sólo porque
ellas no podían solas. Todo lo que les decían, cuando las maltrataban, unas
chicas gitanas le armaban problemas y era sola ella. Entonces cuando ella se
enteró del grupo, no le dijeron lo mal del grupo, le dijeron lo bueno: que
estaban entre latinos, que había confianza, que no la trataban mal y ella entró
allí. Ella pensó que se sentiría mejor allí” (Jenny,
ecuatoriana, 15 años).
“Hay mucha
soledad, la gente se siente sola y por eso entra en la banda” (William,
dominicano, 17 años).
En Usera han tenido lugar varios incidentes relacionados
con bandas latinas. En 2017 tuvo lugar una reyerta de jóvenes latinos en la
piscina de Orcasitas. En 2016 un menor de 14 años fue apuñalado en un parque de
Usera, en otra reyerta de bandas latinas. Y en 2015 tuvo lugar un conflicto
entre 50 personas de bandas latinas en el metro de Usera. Asimismo, los vecinos
de Usera han manifestado en prensa su preocupación por la afluencia de jóvenes
latinos a la Plaza
de Campo de Criptana, donde se producen frecuentes peleas de bandas.
El Estudio Grupos Violentos de la Fundación Diagrama
(2011) proponen que se considere a estos niños y jóvenes como población
prioritaria, que se adopten medidas de acción positiva y una intervención intensa
para su reinserción social. Una vez integrados en las bandas, la intervención
ha de ser integral: evaluación psicosocial, atención psicológica individual y
grupal, intervención con la familia, inserción sociolaboral y fomento de
hábitos de vida saludables. Este estudio señala que la intervención con estos
jóvenes es difícil y tienden a retornar a la banda, debido a motivos afectivos,
sentimientos de apoyo y pertenencia, y por el temor a represalias si abandonan
la banda.
Estos menores violentos son, sobre todo, víctimas de una
sociedad injusta y desigual que ha permitido que crezcan en un entorno
desfavorecido. La sociedad tiene una responsabilidad en el surgimiento y
desarrollo de la violencia juvenil y las bandas, al permitir la segregación
urbana de Madrid en Distritos ricos y pobres, y al no invertir recursos en
mejorar la calidad de vida de los Distritos más desfavorecidos. No podemos
mirar hacia otro lado y después llevarnos las manos a la cabeza.
Hay una serie de asociaciones en Usera que están realizando
intervención social con estos menores. Entre ellas podemos citar a la Asociación Alucinos,
AESCO o Tomillo, que proporcionan actividades de apoyo escolar, acompañamiento
y educación no formal.
Es
fundamental adoptar medidas de prevención para evitar el desarrollo de
conductas violentas o antisociales en los que hoy aún son niños, y mañana serán
adolescentes y adultos. Para ello, es necesario un programa integral, con
medidas de apoyo familiar (centros de día para la atención del menor a la salida
del colegio, políticas de rentas familiares, políticas de vivienda social),
intervención comunitaria en el barrio y en la escuela, fomento de habilidades
sociales, educación en valores prosociales, y en hábitos saludables. La
integración de estos niños y jóvenes beneficia a la sociedad en su conjunto. No
debe verse como un gasto, sino como una inversión.
Publicado originalmente en Medium Copyright Carmen Alemany Panadero