. España es uno de los principales países de tránsito y
destino de la trata.
El Ayuntamiento de Madrid ha hecho públicos una serie de
datos en el Plan Operativo Municipal contra la Prostitución Forzada
y la Trata de
Mujeres con fines de Explotación Sexual. Según este documento, la
trata con fines de explotación sexual es mayoritaria en la capital, y sus
víctimas son mujeres en un 96% de los casos. El 96% de las afectadas son
mujeres extranjeras. El 63% procede de África, el 55% de Europa del Este, el
23% de Latinoamérica, el 8% de España. El 57% tiene hijos a cargo.
El informe también refleja el aumento de víctimas
menores: el 21% son niñas frente al 10% de 2004. En España el 33% de los
hombres ha consumido prostitución al menos una vez en su vida.
En los últimos años se ha producido un cambio de
tendencia. La Unidad
Móvil Municipal del Centro Concepción Arenal ha observado
desde el año 2015 el traslado de esta actividad desde la calle a pisos
clandestinos y clubes, así como un incremento de la trata de mujeres con fines
de explotación sexual en la ciudad de Madrid. Una de las razones fundamentales
ha sido el impacto de la Ley
de Seguridad Ciudadana y el incremento de la trata a manos de mafias.
En Usera se han desmantelado en mayo de 2018 varios
pisos ilegales regentados por mafias de la prostitución. En todo Madrid existen
gran cantidad de pisos clandestinos, anunciados por folletos y flyers colocados en los parabrisas
de los vehículos. Estos flyers tienen una alta calidad de
impresión en papel couché, lo que parece indicar que no se
trata de una actividad autoorganizada por varias chicas en su casa, sino que
existe una organización detrás. Un negocio con ánimo de lucro dirigido por
mafias, que, según datos del Gobierno, mueven cinco millones de euros al día.
El 13 de noviembre de 2017, el diario El País publicó un
artículo basado en un libro de Mabel Lozano, que contenía una extensa
entrevista a un traficante de mujeres, apodado Miguel el Músico. Este
traficante fue uno de los primeros grandes jefes de la trata de mujeres en
España en los años 90. Entre las confesiones que realiza El Músico, destacan
las siguientes:
“Fui tratante de mujeres durante más de veinte años.
Las compré y vendí como si fueran ganado (…). Es importante no involucrarse en
su vida más allá de lo necesario (…) Simplemente es una propiedad, como la Coca-Cola que vendes, y
hay que tratarla como tal. Si te involucras en su vida o en sus problemas, te
puede afectar, porque esa mercancía tiene sentimientos (…) Creamos una forma de
vida que se sostiene gracias a la esclavitud, sin siquiera saberlo o pensarlo”.
Al preguntarle sobre las reacciones de las mujeres
cuando toman conciencia de su situación, El Músico responde lo siguiente:
“Son
reacciones, “clonadas”. Enmudecen. Luego entran en estado de shock y empiezan a
llorar. De forma inagotable. Porque saben que no hay vuelta atrás, que se han
quedado atrapadas (…).
El Músico continúa de este modo:
“Nadie se
levanta una mañana y decide ser puta, pero nosotros tenemos la tela de araña perfectamente
tejida donde caben las promesas de una vida mejor para ella y los suyos, los
halagos que le gusta escuchar y algunas ayudas insignificantes que le
presentamos como grandes favores y que ella nos agradece como si lo fueran. En
cuanto la mosca pega sus diminutas patitas a la red pringosa, ya le es
imposible soltarse. Y ahí se queda. Cazada. Lista”.
“La balanza
del acuerdo verbal no se inclina a ambos lados por igual. Por eso el supuesto
consentimiento de las víctimas no es más que una farsa donde no existen los
requisitos éticos imprescindibles en cualquier relación personal, social o
laboral (…). Yo surtí, durante años, a doce de los mejores macroburdeles que
existen en la actualidad en España. Los llené de esa materia prima que los
puteros llaman ‘carne fresca’, día a día. Y jamás me paré a pensar si la
mercancía que yo importaba eran personas como yo. Ellas eran otra cosa. Eran
putas”.
El traficante también confiesa que la supuesta deuda
contraída es una trampa. Las víctimas nunca pagan la deuda por más que
trabajen. Cuando regresan creyendo la deuda saldada, ésta ha crecido, se suman
gastos, se han olvidado de añadir algo más, la pensión diaria, cama y comidas…
con el tiempo terminan debiendo más dinero que al principio de su llegada.
En el diario El Correo de 28 de marzo de 2010, Pandora
(nombre ficticio) concede una entrevista. Tiene 50 años, es abuela y regenta un
negocio de masaje y servicios sexuales:
“Aquí vienen mujeres un par de horas, cuando pueden y
sin que sepan nada los maridos. Luego se van a por los niños… Aquí no hay
prostitutas, hay madres coraje». Porque la mayoría tiene como única pretensión
«sacar adelante a sus hijos. Su otra alternativa es fregar escaleras por once
euros la hora».
Una mujer colombiana narra su experiencia en este mismo
diario.
«Yo no quiero
esta vida. No me queda otro remedio y lo hago. Pero sólo quiero ahorrar. Soy
esteticién y en cuanto ahorre voy a poner una peluquería en Colombia» Respecto a su
familia, afirma. «Ellos no hacen preguntas. Pero se imaginan a qué
me dedico». (Rosaura, Colombia).
El debate sobre este tema está abierto. Existen
colectivos abolicionistas, que exigen la abolición de la prostitución por
razones de dignidad humana, y porque no se puede hablar de libertad cuando las
condiciones económicas no permiten una vida digna de otro modo. Pero también
existen colectivos de mujeres que defienden el reconocimiento de la prostitución
como una profesión que debe regularse. En este sentido, colectivos como Hetaira
defienden que las mujeres prostitutas necesitan la regulación de su oficio, la
creación de condiciones de trabajo dignas, con las condiciones adecuadas de
seguridad e higiene.
Penélope Piñera, trabajadora social del Centro
Concepción Arenal, señala lo siguiente en una entrevista a ABC:
“Cuando no hay
alternativas, es difícil hablar de una elección libre. Hay un condicionante de
género fundamental para comprender la ecuación. Hijos y familiares a cargo o la
normalización del abuso en el país de origen marcan, indudablemente, la
situación de las mujeres que se prostituyen”.
En Madrid existen varios recursos especializados de
apoyo a las mujeres afectadas, en los que se les proporciona atención integral,
jurídica, psicológica, laboral y de vivienda, para posibilitar la salida de
este mundo a las mujeres que así lo deseen.
El Ayuntamiento de Madrid cuenta con el Centro
Concepción Arenal, y su Unidad Móvil. Este Centro proporciona atención integral
especializada, psicológica, social, de empleo, jurídica y de salud. Cuenta con
un equipo interdisciplinar y se interviene tanto desde el Centro como desde su
Unidad Móvil.
El Ayuntamiento de Madrid también dispone de la Casa Pandora, con 10
plazas de alojamiento protegido para mujeres prostituidas acompañadas o no de
sus hijos, derivadas por el Centro Concepción Arenal o desde otros centros o
recursos (ej. Servicios Sociales, Samur Social). El servicio garantiza una
atención integral de acogida y alojamiento protegido seguro de media estancia.
La Asociación para la Prevención, Reinserción
y Atención a la
Mujer Prostituida (APRAMP) proporciona atención a este
colectivo. Cuenta con un teléfono de atención 24 horas, alojamiento protegido
para estancias breves, unidad móvil y formación para el empleo, orientación
jurídica y apoyo psicológico. APRAMP defiende la abolición de la prostitución,
por motivos de dignidad y de Derechos Humanos.
Otras organizaciones también llevan a cabo actividades
de apoyo a este colectivo, como la Asociación Mujeres
en Zona de Conflicto, que también cuenta con una unidad móvil para proporcionar
a estas mujeres información sobre las alternativas que se les ofrecen.
Recientemente,
la Fundación Cepaim
junto al Área de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid ha organizado una exposición
itinerante bajo el título Chicas Nuevas 24 horas, para la
sensibilización y prevención entre adolescentes contra la trata de personas con
fines de explotación sexual. La exposición recoge el recorrido que estas
mujeres realiza desde su origen y captación hasta la explotación sexual
comercial.