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José Manuel y la llave del laberinto


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25/07/2018


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Apoyado con los codos sobre el grueso vidrio de su escritorio, Jose Manuel se tomaba la cabeza con ambas manos, presionando sobre sus sienes, como si quisiera aclarar los sentimientos que en aquel momento lo invadían y es que no podía sacar de la “retina“ de su pensamiento la figura de Ana, su atractiva y sensual Jefa, 10 años mayor que él y que significaba en la practica un conflicto diario, al que ella con su actitud disimulada pero efectiva, alentaba, haciendo crecer la certeza de que ella lo veía con los mismos ojos con los que él lo hacía.




Pero en esta ocasión, como en algunas otras, era su conciencia, su sentido tradicional y arraigado del bien y el mal el que lo atormentaban a través de una lucha interminable que se expresaba en dichos inaudibles que solo retumbaban en su fuero interno, pues su familia constituía su mayor logro y orgullo, una joven y simpática esposa y dos hijos varones de apenas 8 y 6 años conformaban ese trípode que se había convertido en su pedestal, pero que ahora sentía que perdía consistencia y es que después de 10 años de matrimonio, sentía también ese impulso y sensación liberadora que aparenta la soltería, cuestionándose muchos aspectos de su vida.

Ensimismado en sus pensamientos no escuchó cuando entro su Jefa, quien con su perfume que lo envolvía todo y la suavidad de su mano tocándole el hombre, hizo que saliera de su letargo y volteará hacia ella, viendo en su atractivo rostro su bella  sonrisa, enmarcada en dientes pulcramente blancos como perlas y unos enormes ojos pardos con tonalidad miel, que lo encandilaban con pasión desbordante  al punto de tener que contenerse con firmeza para no tomarla en sus brazos y besarla ardientemente.

Jose Manuel te veo un poco ansioso, le dijo ella con un tono de legitima preocupación. No es nada Ana, respondió, todo está bien, solo algunos aspectos privados que resolver.

Me alegro que sea así, por que hoy tenemos un importante almuerzo y reunión de trabajo y quiero que me acompañes, pues he visto que manejas muy bien a los clientes, especialmente a los más complicados y el del día de hoy definitivamente lo es. Nos acompañara también Enrique, para que le presente el Proyecto que ha desarrollado con su equipo y que de aprobarlo significará un gran logro para la empresa y por supuesto una buena bonificación para los artífices.

Pero yo tenía una reunión esta tarde, programada hace más de 15 días, para tratar los temas de marketing con la Consultora, dijo Jose Manuel.

No te preocupes, contesto ella, reprograma la reunión, no creo que haya ningún problema, al final somos uno de sus principales clientes y comprenderán.

Bueno si tu lo dices, voy a coordinarlo, respondió Jose Manuel, quien en su interior estaba saltando de alegría, aunque no quería demostrar lo que era más que evidente, la mutua atracción entre ambos.

El Restaurant escogido era uno de los más tradicionales y reconocidos en la ciudad y para la reunión habían optado por un ambiente privado decorado en forma minimalista pero que sin embargo resultaba acogedor y agradable.

Mientras esperaban la llegada del potencial cliente, Ana les recordaba a José Manuel y a Enrique, la importancia de lograr que acepte la propuesta dándoles algunos consejos de cómo abordar la temática.

Una vez llegaron el Señor Jorge Valdez acompañado de su asistente y luego de saludarse formalmente, Ana les dio la bienvenida agradeciendo su presencia y puntualidad, para luego presentar a José Manuel y Enrique, luego de lo cual hizo lo propio el Sr. Valdez. Terminada esta breve presentación Ana, como parte de su estrategia de control, invitó a sentarse a la mesa a los asistentes, señalando el lugar de cada uno, ubicándose ella al lado de Jose Manuel y frente al invitado principal.

La conversación se inició, como sucede normalmente, con temas triviales, mientras los mozos servían la mesa y poco a poco mientras degustaban los diferentes platillos y bebidas, fueron tocando el tema de fondo, dejando la palabra a Enrique para que hable mas directamente del proyecto. José Manuel absorto, seguía con atención la conversación, hasta que sintió que le tocaban en forma franca el muslo de la pierna izquierda, volteando casi instintivamente hacia Ana, esperando que le diera alguna indicación, pero ello no sucedió, Ana seguía hablando a intervalos sobre las ventajas del proyecto, sin denotar ningún gesto que le indicara a Jose Manuel algo distinto.

Al poco rato sintió que le rozaban insistentemente el pie de la misma pierna y nuevamente volteo hacia Ana, pero esta vez si le pareció ver en su rostro una leve sonrisa, como disfrutando del momento que le estaba haciendo pasar a José Manuel, quien entre el asombro y satisfacción por lo que le sucedía, hizo que se sonrojara, lo que fue notado por el Sr. Valdez, quien le pregunto con amabilidad si le ocurría algo. Jose Manuel, algo avergonzado por la situación, mencionó que no y solo atino a dar como excusa el vino que había bebido.

Ana seguía imperturbable, mientras la conversación alrededor del proyecto seguía avanzando, hasta que finalmente, luego del café, el Sr. Valdez tomo la palabra, agradeciendo a Ana y a los miembros de su equipo por el almuerzo y sobre todo por las satisfactorias condiciones para realizar el Proyecto propuesto, que cumplía ampliamente con sus exigencias, por lo que comunicarían su aceptación formal en breve.

Ana esbozo, ahora sí, una amplia sonrisa que ilumino su rostro, agradeció con soltura la confianza del Sr. Valdez y de su empresa.

Luego de despedirse, Ana volteo hacia Enrique, felicitándolo por la presentación, halagando su trabajo y dedicación, lo cual hizo que él se sintiera henchido de satisfacción y orgullo, mientras José Manuel esperaba algunas palabras hacia él, aunque valgan verdades, poca había sido su intervención.

Ana le indico a Enrique, que podía tomarse la tarde libre y que conversarían algunos detalles al día siguiente y luego le dio indicaciones a José Manuel para que espere.

Enrique, agradeció el tiempo libre y se retiro del lugar.

Ana volteo hacia Jose Manuel y le preguntó, ¿Cómo te sentiste?, ¿con respecto a qué?, contestó Jose Manuel, aunque sabía a que se refería. 

A toda la reunión, le dijo ella, mientras esbozaba una sonrisa de complicidad. Jose Manuel, se contuvo una vez más, en ese momento hubiera podido ir hasta donde el lugar se lo permitiera, pero no lo hizo y Ana sabía perfectamente por lo que estaba pasando, aunque a decir verdad disfrutaba la situación, mejor dicho, ambos la disfrutaban desde diferentes planos.

Bueno, dijo ella, me gustaría que me acompañes hoy en la tarde a la inauguración de la muestra de proyectos en el Banco Central de Reserva, va a ir el presidente, algunos ministros, empresarios, entre otros, va a estar muy interesante y te va a convenir para que te conozcan y conozcas gente de la industria.

Apenas si podía contener la respuesta, tenía tantas ganas de decirle que sí, pero cerro los ojos, tomo un respiro y le contestó con cierto tono de desilusión, hoy no puedo por que hay una ceremonia en el Colegio de mi hijo Andrés, donde lo van a premiar por sus notas y me he comprometido a ir de todas maneras, sino encantado te acompañaría.

Bueno, le dijo Ana, tu te la pierdes y mañana conversamos, seguidamente se retiró del lugar sin decir nada más.

Jose Manuel, se quedo pensativo, por un lado, se moría de ganas de ir con ella y sabe dios que pudiera pasar después y por otro lado el sentimiento que lo anclaba a su realidad.

Mientras se dirigía a su casa, empezó a recibir a través de whatssapp, una serie de sugerentes mensajes de Ana, algo así como “Ni te imaginas lo que te vas a perder”, “ Hay que estar siempre dispuestos para triunfar”, “Podría ser una reunión inolvidable” y algunos otros en tono semejante.

Jose Manuel, pensó en algún momento en que ello pudiera ser una especie de acoso, pero lo descarto, pues también disfrutaba la sensación de saberse “deseado” por su atractiva Jefa.

¿Qué te pasa Jose Manuel?, te noto preocupado, le pregunto Erika, su esposa, mientras se realizaba la ceremonia de premiación del colegio.

No es nada, le respondió tomando su mano con firmeza, solo algunos pequeños problemas del trabajo que estoy tratando de solucionar de la mejor manera.

Ella lo miro fijamente y le dijo, espero que lo resuelvas pronto, pues hace varios días que te noto preocupado y algo diferente, un poco distante tal vez.

No, no es nada, pronto lo voy a solucionar, aunque en su fuero interno Jose Manuel sabía que la situación pasaba por decisiones que podían alterar todo su mundo familiar y amical.

Esa noche como a las 3 am, José Manuel abrió los ojos al no poder dormir, se levanto silenciosamente y con cuidado para no despertar a Erika, paso por el cuarto de sus hijos a quienes vio con gran cariño mientras dormían y se dirigió a la sala, prendió la luz de la lampara y se sentó en una silla del comedor para pensar que haría para remediar la situación que estaba viviendo.

En su mente evaluó cada posible alternativa, deseaba mucho a Ana, lo tenía literalmente embrujado y su “magia” estaba corroyendo sus mas fuertes pilares de resistencia a sus encantos, pero amaba a su esposa, aunque últimamente se habían distanciado un poco, pues Erika había ingresado a trabajar a un importante estudio de abogados y la exigencia de tiempo y dedicación eran muy fuertes. Y también estaban sus hijos a quienes adoraba indiscutiblemente.

¿Qué puedo hacer?, ¿qué puedo hacer?, se decía una y otra vez, hasta que de pronto se levantó abruptamente, camino hacia un pequeño escritorio aledaño a su cuarto, tomo su notebook y se dirigió nuevamente al comedor, donde luego de sentarse, abrió el dispositivo electrónico, lo encendió y escogió el programa Word, para luego empezar a escribir en forma pausada, e intermitente, como dando tiempo a organizar sus ideas.

Casi eran las 5 de la mañana y se podían ver a través de la ventana las primeras luces del alba de ese día de verano, Jose Manuel extendió los brazos estirándose, sin dejar de ver lo que había escrito para luego mover ligeramente la cabeza como asintiendo, grabó nuevamente lo escrito y apago la computadora, cerrándola luego para irse nuevamente a su dormitorio, donde podría disponer de unos 45 minutos de sueño antes de que todos en la casa se levantaran.

A los dos días Ana recibió un sobre sin remitente, que contenía una carta escrita a mano que decía algo así.-

Querida Jefa o mejor dicho Ana, la verdad no se como llamarte en esta ocasión.

He pensado mucho en el contenido de esta carta, no ha sido para nada fácil escribirla, por que a través de ella voy a revelarte mis sentimientos y pensamientos, pero no he encontrado mejor forma de tratar de solucionar una situación que para mi era insostenible, pues cada vez que te veía, olía tu perfume o escuchaba tu voz, sentía  una sensación que me encendía por dentro y que no podía controlar, al punto de haber querido muchas veces dejar fluir la pasión y atracción que despiertas en mí, pero siempre encontré el ancla que me lo impedía, pero conforme pasaban los días mi fortaleza se iba debilitando y trataba de encontrar las razones que me justificaran para no aferrarme a lo que más quiero. Fue justamente el otro día en el restaurante, cuando me tocaste, cuando nos rozamos, donde me di cuenta que no podría aguantar un día más y que lo más probable es que acabará dejando todo por ti, pero como te dije al comenzar la carta, fue una inspiración madrugadora la que me señalo el camino y mientras la luz tenue del sol naciente invadía los espacios, mis pensamientos se fueron aclarando para tomar la decisión que considero correcta, aunque nunca sabré si fue la mejor por cierto, pero es la que mas paz trae a mi espíritu y eso es lo que valoro más en este momento.

Es evidente de que yo  despierto en ti ese mismo  sentimiento apasionado y haz sido más atrevida yendo más allá para ponerme en jaque y tal vez lograr lo que ambos deseamos, seguramente también habrás tenido tus madrugadas de meditación, no lo sé, pero imagino que habrán habido luchas internas, sino por ti, por mí, pero a veces la pasión y el deseo puede más que uno y yo, aunque me cueste y lo digo con sinceridad, he preferido detenerme en este torbellino y laberinto mental en que me encontraba, para tratar de hallar una salida y ella pasa por presentarte mi renuncia por motivos personales, pero también para escribirte a través de las líneas que siguen  lo que hoy siento y me motiva y que espero sea un recuerdo que atesores a través del tiempo  pues lo he escrito con el corazón más que con la razón y prudencia, cuyo  título pretende decirlo todo:

NO CAMINARE CONTIGO

“Así en medio de la duda, un sentimiento crecía, sin prisa y sin pausa, incrementando la conciencia de lo que era realmente importante en su vida, pues aunque resistía, algo en sus más recónditos rincones le decía que ahí se encontraba ella, la felicidad tan esquiva, tan sutil, tan mundana que se vive o se olvida, que se siente o se destierra, que si no se le toma se diluye y con ella el pesar del tiempo que va dejando el polvo del olvido que lo cubre todo hasta la indiferencia, pues esta no resulta efectiva cuando nace del desdén de quien debería o así lo cree quien no debería,  en suma ello aporta en la experiencia de quien se aferra a los sentimientos, al olor ardoroso que se multiplica con el encanto, con la belleza que se halla dentro de la pupila de quien la busca, la encuentra o así lo sueña, al relacionar los movimientos con el viento que llora sus lamentos mientras ulula en el silencio de un alma incontenida, que no exclama ni grita pues el ruido la atemoriza, la paraliza o la sobresalta perdiendo la forma y el misterio de aquellos que nacen de la naturaleza en que se encuentra la belleza, que no tiene y tiene forma, alcanzando los sentidos más allá de la vista y el tacto que tanto nos encandila con su simpleza.

No caminaré sin que lo haya pensado, ni voltearé a verte, porque tu mirada obliga y me doblega, tu interés o tu propia existencia me hieren por dentro y ello me guía a actuar pausadamente, a pensar con insistencia, a reemplazar los sentimientos con lucidez, a buscar que los hechos no me lleven al momento que anhelo aunque en ello nazca lo que me enfrenta conmigo, con mi complicidad, con mis motivos, con mi conciencia, que me grita y se calla por momentos, en que crece la esperanza de sentir tu sonrisa, tu voz, tu respiración entrecortada que no será por nada, mientras vislumbro una sentencia que me dicta la vida,  dejando en silencio estos muros que no palpitan como palpita este corazón mío cuando busco tu mirada, un roce casual, o ese gesto que me engaña.

No caminaré contigo, aunque quisiera, porque no me encuentro en ese camino, porque anhelo también lo que hoy me detiene, porque no podría respirar a tu lado mientras escucho el llanto y el sufrimiento de quienes quiero, porque el destino siempre será incierto y en esa aventura con consecuencias, no podría ser yo el aventurero que tu anhelas”

¡¡¡¡¡No caminare contigo y punto………, aunque mi  atribulado corazón asi lo quiera!!!!!

 

Ese mismo día, pasadas las 3 de la tarde, José Manuel que se encontraba en casa, recibió una llamada de Ana a su celular, en realidad la estaba esperando casi con ansias,  estableciéndose una larga conversación, en la que Ana, entre otras cosas le dijo que la carta la había hecho llorar como pocas veces en su vida, que era de los sucesos más emotivos por los que había pasado y que reafirmaba el concepto y sentimientos hacia él, que no debía preocuparse, que ella atesoraría esa carta como un lindo recuerdo y un secreto de a dos, que lo admiraba por la firmeza y su lucha por su familia, aunque en realidad le hubiera gustado y no le hubiera importado mucho si la situación se hubiera resuelto de otra manera.

Finalmente le dijo, que no debía renunciar, pues gracias a la aceptación del proyecto por parte de la empresa del Sr. Valdez, el Directorio en pleno la había propuesto como CEO de la segunda sede más importante de la empresa con base en la ciudad de Pekín, lo cual sin duda había aceptado.

Jose Manuel, antes de colgar le agradeció cariñosamente la llamada y sus palabras, luego de lo cual se quedó pensativo, pues tenía que decidir nuevamente sobre algo ya decidido.  

 



Etiquetas:   Vida

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