Luego de la hecatombe política que significó para el Partido Revolucionario Institucional (PRI) el 1 de julio pasado, tendrá de dos sopas, o transformarse y mutar, o bajar la cortina, la inmensa mayoría de los que ahí están difícilmente se irán a sus casas a vivir de sus recuerdos ya que son tremendos animales políticos.




