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¿Cómo manejar las altas expectativas sobre el gobierno de AMLO?


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23/07/2018


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La victoria de Andrés Manuel López Obrador vaya que ha generado reacciones. La mayoría de satisfacción y felicidad, hay que decirlo. La gente votó cambio y ya está en la antesala de tomar el poder no solo con el triunfo en las urnas sino con una contundente mayoría en Congreso y Senado de la República, respectivamente.


De acuerdo a una encuesta nacional realizada por Consulta Mitofsky, dos semanas después de llevarse a cabo los comicios, el sentimiento de los mexicanos es de mucho más alegría que tristeza; mucho más felicidad que enojo, y mucho más satisfacción que decepción. La proporción es casi 2.5 a 1. El optimismo está desbordado (en la gente y en los ganadores) y eso tiene un riesgo: hay que satisfacer las expectativas que se han provocado. Viene lo bueno.

No hay tiempo que perder es el lema de López Obrador. Seis (6) de cada diez (10) mexicanos consideran que en menos de un año deberán observarse cambios en seguridad, economía y política. Uno de cada tres espera que los cambios se noten antes de que pasen seis meses.

Los detractores de AMLO y los perdedores de la elección argumentan que el activismo de AMLO en los medios –borrando al Presidente del mapa- y generando la nota periodística diariamente, quizás, sea una imprudencia del equipo lopezobradorista; sin embargo, el tamaño del reto, lo justifica.

Vicente Fox tuvo un escenario similar hace 18 años. Al cabo de un año, el entusiasmo se había evaporado y, a mitad de sexenio, se puso a explicar por qué no podía hacer los cambios que prometió. Algunos de sus allegados reconocen que uno de los errores que cometió fue desaprovechar los cinco meses del periodo de transición. Otros enfatizan el precio que pagó por apostar por una transición sin rupturas ni grandes broncas con el “pasado”; por ejemplo, en la persecución de los escándalos de corrupción o en acabar con el PRI. La realidad, no quiso y no pudo hacerlo.

López Obrador no ha perdido el tiempo desde el día posterior a la elección. Mantuvo el ritmo de campaña en las dos primeras semanas posteriores a la elección y no se tomó un descanso sino hasta la tercera semana. En estos días ha hablado con los representantes de los grandes inversionistas para tranquilizarlos y ha lanzado mensajes a los que votaron por él para refrendar algunos de sus compromisos de campaña, en particular los relacionados con la austeridad y el ahorro en el gasto público. Durante la tercera semana ya vimos las reacciones contra los intereses creados dentro y fuera del gobierno: Ministros de la Corte y Consejeros del INE.

En la parte económica estamos en zona de riesgos. Lo más probable es que el escenario internacional no ayudará. La Reserva Federal subirá las tasas de interés y encarecerá el servicio de la deuda externa de México. Donald Trump mantendrá la tensión con China y podría llevar al mundo a una recesión por jugar a las guerritas comerciales. El TLC es un gran factor de incertidumbre para nuestro país.

En lo interno, Andrés Manuel López Obrador corre el riesgo de tomar medidas que tengan efectos de corto plazo, pero no sostenibles. Por ejemplo, decretar alzas de salarios o reducción de precios de productos como gasolina, gas o electricidad. Los mexicanos necesitan mejores salarios y menores precios en los energéticos, pero el reto es hacerlo bien. Tenemos una economía ordenada que crece poco. Hasta ahora, AMLO y su equipo han sido muy prudentes pero aún no toman control del gobierno.

Respecto a la crisis de inseguridad, la inmensa mayoría de expertos consideran que estamos tan mal que se requerirá mucho tiempo, varios años para hablar de una solución. De cualquier modo, hay mucho por hacer en 12 meses. Lo más importante es cambiar la certeza de la derrota por la esperanza de la victoria o la paz. Ya hemos atestiguado el arranque de Olga Sánchez Cordero poniendo los temas de pacificación en la mesa. En lo micro, será clave la coordinación con las autoridades locales para la atención de los problemas en el transporte público y en algunas zonas muy vulnerables, por ejemplo, los territorios donde campea el huachicol y la siembre de enervantes.

@leon_alvarez

Etiquetas:   Economía   ·   Gobierno   ·   Programa de Gobierno   ·   México   ·   Expectativas   ·   Andrés Manuel López Obrador

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