. Son el acontecimiento deportivo por excelencia, aquel que reúne familias de todo el mundo con la misma eficacia que Eurovisión unía a las personas, sobretodo, en la época de nuestros padres. Menos conocidos, pero no por ello menos apasionantes, son las Olimpiadas de invierno, de éxito más evidente y lógico en los países con abundancia de nieve, como los países nórdicos, Canadá, o, todos aquellos estados al «abrigo» del Círculo Polar Ártico. España no suele ser un país tan destacado como esos en los Juegos de Invierno y, por eso, no es un evento que aquí tenga una cobertura mediática muy extensa. Cada país, en cualquir caso, tiene sus preferencias. Las nuestras y, eso es algo que podemos ver y analizar en cualquier web de apuestas deportivas online, son sobretodo el fútbol y el baloncesto.
Hay otra modalidad deportiva poco conocida, al menos en territorio español. El motivo es que no da prioridad al aspecto físico porque no lo necesita. Son los juegos mentales, en los que ajedrecistas, jugadores de golf o amantes de los juegos de póquer, entre otros, se dan cita para competir. A efectos televisivos, mucha gente considera que los juegos mentales no son entretenidos. Sin embargo, para muchas personas, especialmente si de un modo u otro son aficionados a jugar a las cartas porque acuden a un casino online o porque quedan con amigos para hacerlo, son apasionantes. Porque se tiene en cuenta que, el jugador o la jugadora, está en silencio, pensando e ideando estrategias sólidas. Si partimos de esa idea, presenciar los juegos mentales en televisión puede llegar a ser muy divertido.
Pero, como siempre, la televisión da prioridad al espectáculo. No es que no tenga sentido, a todos nos encanta ver jugadores sudorosos dándole a la pelota o corriendo de un lado para otro. Es más dinámico y, en todo momento, queda claro lo que está ocurriendo. Pero esa competitividad, aparentemente fría pero tensa, de los juegos mentales, ese duelo cerebral entre titanes, puede llegar a ser también estimulante, gratificante e incluso apasionante.