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Rescatar el orgullo de ser Mexicanos


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16/07/2018


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“El ejemplo no es lo que más influencia a las personas. Es lo único”: Albert Schweitzer.


Que orgullo del Pueblo Croata tener a una mujer, femenina, con los valores y el carácter de la que ahora tienen, el orgullo de ser Croatas los desborda por todos lados, se sienten dueños de su destino y están llamados a ser parte de la historia luminosa de la Humanidad.

La esencia y fortaleza de una Nación está en su gente, antes que en el territorio o en su gobierno. Naciones como la Judía o la China o nuestros pueblos indígenas, han podido sobreponerse a condiciones extremas de adversidad por la fuerza y el carácter de su gente, y el patriotismo de sus líderes.

En la UNAM un querido maestro, Doctor en Derecho y estimado amigo, nos preguntó: Japón y Alemania después de la segunda guerra quedaron aniquilados, destruidos, y México apuntaba como una potencia emergente; hoy ambos son potencias mundiales de primero orden, y México está hecho una lástima ¿que hizo la diferencia?... después de muchos intentos nos dijo algo que a mi me enardeció: “que en Japón, hay Japoneses; en Alemania hay Alemanes, y en Mexico habemos mexicanos”, así de brutal y simple.

Un territorio vacío, despoblado, sin gente, es tierra de nadie. Un gobierno sin gobernados es una locura.

Lo que mas dañaron Salinas, Peña, Calderón y Fox, fueron la Autoestima y el Orgullo Nacionales; su falta de integridad y honestidad pudrió el Espíritu Mexicano y el Patriotismo. 

Se llegó a un momento triste en que la aspiración de los muchos fue irse a vivir al extranjero, cualquier lugar parecía mejor que esta cárcel llamada “nacionalidad mexicana”, en donde la vida, la propiedad, el respeto y los valores humanos fundamentales se esfumaron por el conformismo inducido, por los medios o por la fuerza bruta, para borrar todo asomo de resistencia al despojo.

Ni rastro de aquellas generaciones de Mexicanos enormes, amantes de nuestra Patria y de nuestra Historia. De la mano de una televisión infame surgió el mexicano enano, indolente, valemadrista, inmediatista, irracional, sumiso, ausente, “ciudadano del mundo”, patriotero, viviendo en un barril “mental”, pambolero, y dispuesto a comprar cualquier tontería que le vendieran como novedad.

Lemas del pragmatismo mas vil como el “calladito te ves más bonito”, “el que se mueve no sale en la foto”, “un político pobre es un pobre político”, “la corrupción es un problema cultural”, “el que no transa no avanza”, “ni los veo ni los oigo”, “ningún chile les embona”, estereotipos como “los mirreyes son la ley” y “las nalgonas siempre tienen la razón”, la adopción de la “ética situacional”, trajeron aparejado el derrumbe de la Moral Nacional.

El Presidente, quiéralo o no, entre sus responsabilidades adquiere como una de las mayores, ser el referente de lo que queremos ser, o el espejo en el que nos queremos mirar.

En México, Fox pudo hacerlo, pero sus limitaciones mentales y miserias morales se impusieron y no llegó más lejos del águila mocha y de “los mexicanos y las mexicanas”, aunque tuvo gentes de excelencia en su gabinete; Calderón fue un presidente rebasado por sus vicios y ambiciones, acobardado luego que le mataron a sus colaboradores más relevantes, acotado por los Conagos; y Peña llegó al extremo de la vileza con sus maquinaciones anticonstitucionales e ilegales, su compra de voluntades y corrupción en grados inimaginables a rematar lo que quedaba.

De Jolopo a Peña, llegaron a destrozar lo que con grandes trabajos y la bendición de Dios, construyó ese gigante de nuestra historia que fue el General Lázaro Cárdenas del Río, y con ello, nuestro orgullo legítimo de Ser Mexicanos, aquella Pemex, dentro de las nueve empresas más grandes del mundo es ahora chatarra, lo que tuvo de valor quedó en manos de los “jeques mexicanos del petróleo”, ya amnistiados.

Hoy López Obrador recibió una oportunidad única y tal vez irrepetible para los Mexicanos: tiene la oportunidad de rescatar el orgullo de ser Mexicanos conviertiéndose en un referente honesto e íntegro.

No basta pararse debajo de la foto de Juárez para parecerse a Juárez, y lo mismo aplica para Madero y Cárdenas.

Terminó la campaña, en la que López Obrador pasó sobre los valores de Juárez, Madero y Cárdenas, como si nada, con un cinismo de miedo.

López Obrador está próximo a ser Presidente, el Pueblo Mexicano: 30 millones entre 90 millones de electores potenciales, votaron por el, y quizás más que por el, por sacudirse de una vez por todas a eso que aún se llama “PRI” y a Peña. El es su proyecto, el movimiento es el, y fuera de él no hubo nada más. Pero 60 millones de votantes no votaron por el. 

30 millones entre 120 millones de personas lo eligieron, pero gobernará para todos, tiene la Presidencia, el Congreso de la Unión y parece que va por la Corte y el Poder Judicial, con la muy posible reedición de otro “zedillazo”.

Puede reformar la Constitución casi cuanto le plazca, hacer las leyes que quiera a su gusto y medida y emplear la fuerza bruta para imponerlas a como de lugar, ya se reunió con la prensa a modo que le aplaudirá sin freno todo lo que haga o deje de hacer, y el, como sus antecesores fingirá que son la “opinión pública” en todo lo que le convenga. Parece empeñado en borrar todo rastro de oposición o contrapeso; a los Conagos ya les puso virreyes para traerlos marcando el paso, bajo su próximo reinado “no habrá gavilán que engorde”, salvo los “bendecidos”.

Del periodismo independiente y crítico en las Redes Sociales no quiere saber nada, ya nos uso, se sirvió de nosotros cuanto pudo en tiempos de vacas flacas, ahora ya no nos necesita.

De la meritocracia por la capacidad profesional o la eficacia ya mejor ni hablamos, el cuatismo y la militancia lo disculpan todo. Puros “santos oficiales”, y “sabios oficiales”, con la venia del tlatoani parece que habrá. No le gusta gente inteligente que brille con luz propia a su lado, solo incondicionales, no formó cuadros, ni líderes, ni lo hará. Y tiene perfilado un variopinto gabinetito de simpatizantes que ya nos han regalado algunas perlas de lo que son capaces de idear.

Parece pues, que ¿Tlatoani habemus?.

Lopez Obrador parece un Presidente fuerte, pero no lo es, recibe los escombros de un México que fue inmensamente rico, pero sin ideas ni proyectos para sobreponerse al Sistema de Crisis que se abate como un tsunami sobre nosotros, y que no alcanza a entender ni tiene los recursos para enfrentarlo, y como un frágil pivote entre todas las fuerzas encontradas que se sumaron para hacerlo ganar, pero que lo pueden aniquilar en el corto plazo de un sexenio equivocado.

La tentación de regresar al autoritarismo del viejo PRI parece muy próxima, sus acciones contradictorias, van en ese sentido.

Se necesita un líder fuerte, no un dictador, pero, ¿tendrá López Obrador la grandeza de pensar en las próximas generaciones, o se enfocará, como todo parece indicar, solo a las próximas elecciones con el como opción inevitable?.

Veremos.





Twitter: @adiazpi



Etiquetas:   Patriotismo   ·   Dignidad

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